San Isidro labrador siendo llevado por bueyes desde hace siglos en esta romería malagueña
Málaga
Este pueblo de Málaga vive una de las romerías más antiguas que se conocen: guía para disfrutarla intensamente
El interior de la provincia celebra del 22 al 24 de mayo una tradición del siglo XVI con tamborileros, carretas de bueyes y cogollos aliñados en la ribera del Guadalteba
Hay tradiciones que se llevan en la sangre. La Romería de Teba, declarada Fiesta de Singularidad Turística Provincial, es una de ellas. Cada mes de mayo, este municipio histórico del interior malagueño se transforma. Las calles estrechas se llenan de tambores, carretas engalanadas y un bullicio imposible de ignorar. El motivo: una celebración que lleva más de cuatro siglos honrando a San Isidro Labrador y a la Virgen de la Cabeza.
Alguien que no conozca Teba podría preguntarse qué hace tan especial a esta fiesta. La respuesta está en su autenticidad. A diferencia de grandes espectáculos masificados, aquí la devoción y la alegría se mezclan sin artificios. El sonido de los tamborileros lo inunda todo, y las familias se vuelcan en la calle. Es una de las citas con más solera de la provincia, y tiene el reconocimiento oficial que lo acredita.
Y es que Teba no es un pueblo cualquiera. Su castillo de la Estrella, una fortaleza almohade del siglo XIII, vigila la llanura desde las alturas. Declarado Monumento Nacional en 1931, es uno de los grandes desconocidos del patrimonio andaluz. En sus 25.000 metros cuadrados de murallas se libraron batallas decisivas, como la que en 1330 enfrentó a cristianos y musulmanes. Un lugar perfecto para empezar la visita antes de lanzarse a la romería.
La Virgen de la Cabeza durante el recorrido
Recorrido de historia y pasión
Desde dos puntos distintos del pueblo parten las imágenes de San Isidro Labrador y la Virgen de la Cabeza. Una sale de la calle Albarrada y la otra, desde la plaza España. A los 15 minutos se encuentran en el camino, y juntas se dirigen hacia la iglesia de la Santa Cruz Real. El momento es emocionante, casi cinematográfico.
La música de los tamborileros acompaña todo el trayecto. Luego, la comitiva abandona el casco urbano. Las carretas tiradas por bueyes, los caballistas y los romeros vestidos de gala inician entonces la marcha hacia la ribera del río Guadalteba. El paisaje, con las sierras de fondo, parece sacado de una postal antigua.
Fiesta y gastronomía local
La misa romera reúne a las familias en el paraje de La Puente, un gran espacio verde junto al río. Allí los almuerzos campestres y las tertulias se alargan hasta bien entrada la tarde. Los visitantes pueden aprovechar para visitar el castillo, que abre sus puertas con horario especial durante el fin de semana. Un plan redondo para cerrar la escapada.
El origen
Tanto jolgorio tiene una explicación. La romería se celebra desde el siglo XVI, aunque con altibajos. Fue recuperada en el XIX y, desde 1999, adquirió el formato actual. Las imágenes procesionan en carretas, no a hombros, una imagen que sorprende a los visitantes. Por algo es una de las romerías con más solera de Andalucía, capaz de reunir hasta a 10.000 personas en sus mejores años.
Imagen antigua que refleja el fervor desde hace siglos por esta romería
Si alguien busca una experiencia diferente a las procesiones de Semana Santa, esta es su cita. No hay tronos de palio ni silencios sepulcrales. Hay polvo, alegría, tambores y, sobre todo, muchas ganas de compartir. La comarca del Guadalteba, con su naturaleza virgen y su patrimonio por descubrir, merece una escapada. Y qué mejor excusa que una fiesta que lleva más de 400 años intacta.