Sede de Ericsson en Málaga

Tecnología  Málaga, epicentro de las redes móviles del futuro: Ericsson la elige para diseñar su IA predictible global

El centro de I+D de la multinacional sueca en el Parque Tecnológico diseña desde la capital malagueña las soluciones cognitivas que automatizan y optimizan el tráfico global de telecomunicaciones

En una sala del centro de Ericsson en Málaga, las redes móviles laten como si tuvieran vida propia. Pantallas llenas de datos reaccionan al instante a los movimientos de miles de usuarios, mientras algoritmos de inteligencia artificial toman decisiones en apenas segundos. El objetivo: evitar saturaciones, mejorar coberturas y que todo fluya sin que nadie se dé cuenta.

Y lo más fascinante no es solo la tecnología, sino el lugar del que nace. Porque gran parte de estas soluciones innovadoras que hoy se muestran al mundo no salen de Silicon Valley, sino de un edificio del Parque Tecnológico de Andalucía en Málaga, convertida ya en uno de los grandes polos europeos de IA aplicada a las telecomunicaciones.

«Mucha gente se sorprende cuando descubre que esto se hace desde España». Y es que, aunque parezca increíble, hay mucho talento invisible trabajando detrás de las infraestructuras que sostienen el mundo digital, lejos del foco mediático.

Redes que se adelantan a los problemas

La idea es sencilla de explicar, pero extremadamente compleja de llevar a la práctica: lograr que las redes móviles se adapten automáticamente a todo lo que ocurre a su alrededor. Antes, los ingenieros configuraban casi todo a mano. Hoy, con millones de personas moviéndose sin parar, eso sería misión imposible.

«La gente se mueve constantemente, las necesidades cambian cada segundo y hay muchísimos parámetros que analizar al mismo tiempo». La inteligencia artificial permite que la red aprenda cómo se comporta y actúe antes incluso de que los problemas aparezcan.

Las aplicaciones desarrolladas en Málaga analizan cantidades ingentes de información: concentración de usuarios, interferencias, cobertura o movimientos masivos durante grandes eventos. A partir de ahí, toman decisiones automáticas para mantener la estabilidad y la calidad del servicio. «No es simplemente una regla programada. El sistema aprende de situaciones anteriores y anticipa lo que puede ocurrir».

Actualmente, el área de Cognitive Network Solutions cuenta con cinco aplicaciones comerciales activas y otras cinco en desarrollo, con nuevas soluciones previstas para el próximo año. El objetivo final es avanzar hacia redes cada vez más autónomas, capaces de optimizarse prácticamente por sí solas gracias a la IA.

Málaga, elegida para diseñar el futuro

Aunque Ericsson es una multinacional sueca con presencia en todo el mundo, el núcleo de esta división estratégica se encuentra en Málaga. Aquí se diseña el producto, se desarrolla el software, se define la estrategia comercial y se coordina gran parte de la innovación global de esta área.

«No estamos aquí porque España sea barata». Lo que se cuece en Málaga es tecnología punta y liderazgo mundial, y el centro está reconocido dentro de la propia Ericsson por su altísimo nivel de talento. Las demostraciones tecnológicas desarrolladas aquí viajan constantemente a ferias internacionales como el Mobile World Congress de Barcelona, consolidando a la ciudad como un referente europeo en innovación aplicada a redes móviles.

Uno de los aspectos más singulares del centro malagueño es que la innovación no depende únicamente de ingenieros de telecomunicaciones. En los equipos trabajan también perfiles procedentes de Bellas Artes, diseño, marketing o economía, una combinación que ha convertido la diversidad de talento en una seña de identidad. «Los equipos más innovadores suelen ser los más diversos».

Precisamente, el área de diseño y experiencia de usuario (UX) se ha convertido en otro de los grandes orgullos del centro. «Todas o casi todas venimos de Bellas Artes de la Universidad de Málaga». Su trabajo ha obtenido el prestigioso premio Red Dot Design Award, un galardón internacional que reconoce la calidad de sus interfaces.

Cátedra Hedy Lamarr

La relación de Ericsson con la Universidad de Málaga va mucho más allá de la investigación. Desde hace cinco años, la compañía participa activamente en la Cátedra Hedy Lamarr Mujer y Tecnología, una iniciativa para fomentar vocaciones STEM, especialmente entre niñas y jóvenes. «Nos dimos cuenta de que había que llegar antes, antes incluso de la universidad».

El objetivo es acercar la tecnología a colegios e institutos, visibilizar referentes femeninos y reducir la brecha de género en carreras técnicas. Charlas, talleres y visitas a empresas forman parte de un proyecto que ya empieza a dar frutos: más de 1.200 estudiantes han participado en sus actividades, y en el último año 110 chicas de secundaria han visitado las oficinas de Ericsson.

El Desafío 2025/2026 plantea una pregunta poderosa: «¿Cómo cambiarías el mundo que te rodea con la inteligencia artificial generativa?». Las participantes proponen soluciones para retos como el turismo sostenible, la soledad digital juvenil o el desperdicio alimentario.

Y los números no engañan. La presencia femenina en el Grado de Informática ha pasado del 17,1 % al 29,5 % entre 2021 y 2024. En Telecomunicaciones, del 25 % al 35,8 %. «Haber superado la barrera del 25 % es un hito que demuestra que el trabajo da sus frutos».

Un ecosistema que no para de crecer

La historia de Ericsson en Málaga no se entiende sin el contexto de la propia ciudad. En los últimos años, Málaga se ha consolidado como uno de los principales polos tecnológicos del sur de Europa, atrayendo inversión, talento y proyectos vinculados a la transformación digital.

Y todo esto ocurre en un año simbólico para la compañía, que celebra su 150 aniversario a nivel global. Desde las primeras infraestructuras telefónicas hasta el despliegue del 5G y las redes inteligentes basadas en inteligencia artificial, Ericsson ha participado en casi todas las grandes transformaciones de las telecomunicaciones. Y ahora, una parte importante de ese futuro se está escribiendo desde Málaga. Porque mientras millones de personas usan sus móviles sin pensar en cómo funciona la red que los conecta, en un edificio del Parque Tecnológico de Andalucía decenas de profesionales entrenan sistemas capaces de anticiparse a los problemas antes incluso de que ocurran.