Vecinos de Ciudad Jardín afectados por el apuntalamiento de un muro que amenaza a sus viviendasJonatan Oliva

Afecta a casi un centenar de propietarios

La pesadilla de unos vecinos de un barrio de Málaga que viven con la amenaza de derrumbe desde hace cinco años

El Ayuntamiento recepcionó la urbanización en 2003, pero desde 2020 cobra a las familias los apuntalamientos para evitar un derrumbe en la avenida Sánchez Albarrán

La angustia lleva un lustro instalada en la barriada malagueña de Parque Virginia, en Ciudad Jardín. Un muro construido en los años 80 amenaza con derrumbarse sobre las viviendas. Desde 2020 se acumulan puntales para sostenerlo, pero el miedo a un colapso no desaparece. «Tengo bastante miedo, puede caer el muro en las viviendas», confiesa José Pascual, uno de los vecinos afectados, en declaraciones a El Debate.

La pesadilla comenzó en 2017, tras la construcción de un parque infantil que provocó un corrimiento de tierras. La pared, ya antigua, empezó a ceder. En 2020 se colocaron los primeros puntales. Desde entonces, la inclinación del muro no ha dejado de aumentar, agravándose con cada temporada de lluvias.

Los puntales se los cobran a los vecinos

Aquí llega una de las mayores indignaciones para los residentes: los puntales se los cobran a ellos. La Gerencia Municipal de Urbanismo apuntaló la estructura y después pasó la factura a los vecinos. Luis Santaella, otro residente, confiesa a este diario que esa factura ronda los 5.000 euros. «Nos podemos ver en la ruina», lamenta. Y es que muchos de los afectados son jubilados o familias trabajadoras que no entienden por qué deben pagar ellos.

El argumento municipal es que la propiedad del muro es de la barriada, no del Ayuntamiento. Sin embargo, los vecinos lo ven todo lo contrario. En 2003, el Consistorio recepcionó la urbanización al completo. «Lo recepcionó todo, salvo el muro que está a punto de caerse encima de nuestros bloques», explica Luis. Desde entonces, los residentes no conciben que tengan que asumir el coste de apuntalamiento si ya son del Ayuntamiento.

Decenas de puntales que desde hace cinco años protegen al edificioJonatan Oliva

A la inseguridad física se suma la económica. Los vecinos han recibido una notificación con un cargo de 1.007,93 euros, aunque insisten en que el coste total de la operación asciende a 5.000 euros. José Pascual detalla que están pagando esa cantidad «como si fuera proyecto de obra, pero no podemos...». El problema es que esta factura extra llega en un momento delicado y mientras la amenaza de derrumbe sigue presente.

El miedo que quita el sueño

El temor se nota en cada conversación. «Inquieta más. Te quita el sueño», reconoce Luis. La imagen del muro, inclinado y repleto de puntales metálicos de distintos tamaños, es casi una declaración de intenciones. Las viviendas están pegadas a esa estructura que se tambalea con los temporales. «Dicen los técnicos que la propiedad del muro es de la barriada y nadie quiere hacer nada», critica Luis, mostrando la parálisis entre administraciones.

Los apuntalamientos vistos desde arribaJonatan Oliva

Con el miedo a cuestas, algunos vecinos han optado por irse antes de que ocurra una desgracia. «Sé de gente que se ha ido antes de que haya más problemas», revela José Pascual, subrayando el clima de desconfianza total. Mientras tanto, el Ayuntamiento de Málaga mantiene que la urbanización fue recepcionada, pero el muro sigue siendo un lunar sin resolver. Un despropósito, como definen los afectados, que se alarga ya varios años y ningún responsable asume.