Exteriores de un restaurante en la Costa del Sol celebrando San Fermín
Un restaurante mítico en la zona
El chupinazo de San Fermín también se lanza en este pueblo de la Costa del Sol: 36 años de tradición navarra
La ofrenda floral en la rotonda dedicada a Navarra y el cohete en Casa Navarra reúnen a centenares de personas entre pañuelos rojos y zurracapote
A mil kilómetros de Pamplona, el blanco y el rojo tiñen también las calles de un pueblo malagueño. La alcaldesa de Mijas ha sido la encargada de lanzar el cohete que da inicio a una celebración que ya suma 36 años de historia. No es una réplica, es un hermanamiento que late con fuerza cada 6 de julio.
Ofrenda floral como primer saludo
La jornada arrancó con un gesto sencillo pero cargado de simbolismo. En la rotonda dedicada al pueblo navarro, ubicada en la carretera de Mijas, vecinos y autoridades depositaron ramos de flores a los pies de la bandera de Navarra. Este acto, que se repite año tras año, sirve como preludio de una fiesta que va mucho más allá de lo gastronómico.
Tras la ofrenda, la celebración se trasladó a Casa Navarra, un restaurante que se ha convertido en el epicentro sentimental de los navarros en la Costa del Sol. Allí, la alcaldesa Ana Mata, ataviada con el pañuelo rojo y la chapela, lanzó el chupinazo ante un centenar de personas que coreaban el tradicional «7 de julio, San Fermín».
Hogar para 2.000 navarros en el sur
«Creo que en la Costa del Sol residen 2.000 navarros y la mayoría acuden a esta fiesta y se emocionan porque recordamos Pamplona», explicó Carlos Herrero, propietario de Casa Navarra. El establecimiento, fundado en 1990 por sus padres, mantiene viva la esencia de la tierra que les vio nacer a través de sus brasas y sus guisos.
Lo cierto es que esta tradición ya trasciende lo puramente navarro. Vecinos de Mijas y turistas de toda España se suman cada año a una cita que, como señaló la alcaldesa, demuestra que «los mijeños y las mijeñas somos uno, al igual que el resto de los españoles somos uno en nuestras culturas».
La rotonda de Mijas que homenajea al pueblo navarro
Volver después del fuego
La celebración de este año ha tenido un sabor especialmente agridulce. Hace apenas dos meses, un incendio originado en la parrilla del restaurante obligó a cerrar sus puertas. El fuego causó daños materiales e, incluso, se llevó por delante una valiosa colección de pañuelos bordados de pueblos navarros que decoraban el local.
Pero la familia Herrero Lacunza cumplió su promesa: volver, y lo hicieron «con la misma esencia de siempre». «No ha fallado nunca nada por parte del Ayuntamiento ni de la gente, así que muy bien, estamos encantados aquí», aseguró Carlos Herrero, visiblemente emocionado.
Pamplona en Mijas: los 2.000 navarros que viven en la costa celebran su fiesta grande
Música, zurracapote y unión
La tradición, impulsada por Carlos Herrero y secundada por el Ayuntamiento de Mijas, se ha convertido en un ejemplo de cómo las raíces se pueden plantar en tierra fértil, aunque esté a miles de kilómetros de casa. Mientras Pamplona vibraba con su chupinazo, Mijas demostró que San Fermín no es solo una fecha en el calendario, sino un sentimiento que viaja y se multiplica allí donde hay memoria y ganas de celebrar.