Juan Carmona, el extrabajador de Tivoli, con una camiseta reivindicativa, en el viejo parque de atracciones
Reportaje sobre un extrabajador del parque de atracciones
Así cuida Juan el Tivoli World de Benalmádena desde su cierre: «Duermo aquí y lo mantenemos, abrirá algún día»
Juan Carmona ha trabajado en este centro de ocio y entretenimiento 30 años. Ahora, tras un lustro de su cierre, vigila las instalaciones 24 horas sin cobrar mientras espera su reapertura
Quedan pocos lugares como este. De esos que uno asocia con la infancia, con el ruido de las atracciones, con el olor a palomitas y ese cosquilleo en el estómago antes de subir a la montaña rusa. Tivoli World, en Benalmádena, era uno de ellos. Pero ha estado cerrado durante cinco años. Sin embargo, si va allí, verá que las luces de la entrada todavía se encienden algunas noches. Los caminos están despejados. Alguien todavía cuida del lugar, contra todo pronóstico. El Debate se adentra en este mamotreto que está siendo mimado por varios extrabajadores nostálgicos para evitar su degradación.
Los cinco años de abandono hacen mella en las calles del parque, a pesar del incesante trabajo de Juan y sus compañeros
«No dormiría bien si esto se pierde»
Ese es Juan Carmona. Ha estado en el parque durante 30 años, la mayoría de ellos como jefe de sonido. Él era quien mantenía la música sonando en bucle en la música de Tivoli para que la gente montara en las atracciones. Cuando el parque cerró en septiembre de 2020, muchos de sus colegas se fueron a casa. Juan no pudo. «No dormiría bien pensando que este lugar, que me ha dado la vida, que ha pagado por todo lo que tengo, donde he aprendido tanto y me he divertido trabajando, había sido destruido», nos dice con orgullo y agotamiento.
«Duermo aquí y mi madre no lo sabe»
En esos primeros meses, las cosas fueron difíciles. La gente entraba y se llevaba lo que podía para robar, hacer videos para las redes sociales o simplemente pasear. Juan, técnico en telecomunicaciones, logró actuar. Trajo las cámaras que estaban dentro de las instalaciones y las colocó en lugares estratégicos del parque. Rediseñó todo, puso un sistema de seguimiento para controlar todo; la electricidad la consigue con un generador, y han tenido que pagar el combustible de sus propios bolsillos. Uno de sus antiguos colegas que reside al lado tiene internet, por lo que pueden revisar las cosas desde casa si alguien se cuela.
Juan y sus compañeros realizan tareas de limpieza y mantenimiento para evitar la degradación del parque
Nostalgia de varias generaciones
No tiene salario. Ninguno de ellos lo tiene. Quedan unos diez, la mayoría de los cuales están jubilados o a punto de estarlo. Los que todavía están aquí se organizan para limpiar las malas hierbas y quitar los grafitis y reparar lo que pueden. Algunos vecinos han donado comida para los animales. Otros, pintura. Pero el resto proviene de sus propios ahorros. Y eso a pesar de que Juan apenas tiene ingresos, porque está recibiendo la ayuda para mayores de 52 años, que no es mucho. Pero lo acepta. «La esperanza no cambia respecto a nuestro objetivo y nuestro fin, que es el parque abierto», dice. Y así permanece allí cuando llegue ese día.
Su historia y, ¿posible reapertura?
La historia del parque tuvo un giro inesperado en la década de los 2000. En 2004, el empresario cordobés Rafael Gómez, conocido como Sandokán, compró la instalación, pero apenas tres años después, en 2007, tuvo que venderla por 25 millones de euros al grupo inmobiliario Tremón, tras su detención en la segunda fase de la Operación Malaya. A pesar del cambio de propietario, el parque siguió funcionando con normalidad durante más de una década, acumulando más de 35 millones de visitas hasta su cierre.
El golpe definitivo llegó en 2020. Las deudas acumuladas con la Seguridad Social y la Agencia Tributaria, que superaban los ocho millones de euros, sumadas a la crisis económica provocada por la pandemia de COVID-19, llevaron a la empresa a entrar en concurso de acreedores. El 15 de septiembre de 2020, Tivoli World cerró sus puertas por última vez, dejando a unos 80 empleados en la calle y a una comunidad entera sin su espacio de referencia. Lo que parecía un cierre temporal se convirtió en un letargo de años, con el futuro del recinto en el aire y una batalla judicial entre sus propietarios.
Los principales interesados en la reapertura de Tivoli World son el Ayuntamiento de Benalmádena y el grupo inmobiliario Tremón, propietario del parque desde 2007. Ambos han llegado a un acuerdo para impulsar la transformación del recinto en un gran complejo turístico y comercial. La inversión sería entre 100 y 200 millones de euros, e incluiría hotel, centro comercial y ampliación del parque, pero por ahora nada se ha hecho.