El 'cura viral', como le suelen llamar, junto con decenas de voluntarios que le ayudan en la iglesiaCarlos María

Málaga

El cura de Fuengirola que llena la iglesia con vídeos y humor: «¡Anunciamos la Resurrección, no un entierro!»

El párroco de Los Boliches, de 40 años, utiliza Instagram y TikTok para evangelizar, ha multiplicado las solicitudes de catequesis y atrae a jóvenes que llegan a la parroquia después de ver sus vídeos

En la parroquia de Los Boliches, en Fuengirola, las cosas se hacen de otra manera. Su párroco, Carlos María Fortes García, de 40 años y más de quince como sacerdote, ha convertido las redes sociales en un púlpito paralelo donde el humor, la cercanía y la naturalidad son las herramientas principales.

Su último golpe de efecto ha sido un vídeo en el que las catequistas se suman al fenómeno viral de «Si queréis venir, venid» para animar a las familias a inscribir a sus hijos. El resultado: 80 solicitudes de comunión en un solo día. «La gente del barrio está encantada», confiesa a El Debate.

Carlos María no tiene un personaje para las redes. «Soy el mismo delante del altar, en la calle, en el gimnasio o delante de una cámara», asegura. Su cuenta de Instagram y la de la parroquia se han convertido en una ventana por la que se asoma una comunidad muy activa. «Hoy hay personas que probablemente nunca entrarían en una iglesia, pero que pueden encontrarse con una reflexión sobre el Evangelio mientras miran Instagram», explica. Y eso, para él, «es una oportunidad maravillosa».

La 'familia' de la iglesia de los BolichesCarlos María

Un cura deportista

El párroco rompe con la imagen rígida que algunos jóvenes tienen de la iglesia. «Ser sacerdote no significa tener que estar enfadado con el mundo ni llevar permanentemente cara de funeral. ¡Que anunciamos la Resurrección, no un entierro!», proclama. «Se puede hablar de Dios con profundidad, con rigor teológico y, al mismo tiempo, con una sonrisa». Su presencia en redes también muestra su lado más humano: le encanta el entrenamiento de fuerza, cuida su alimentación, cocina y disfruta de una buena conversación. «Me parece importante que la gente descubra que un sacerdote puede tener aficiones absolutamente normales».

Su estilo ha calado especialmente entre los jóvenes. «El año pasado se bautizaron seis jóvenes veinteañeros y la mayoría llegaron a través de las redes sociales. Este año tenemos otro grupito», revela. Para Carlos María, la clave está en la naturalidad. «No pretendo que nadie me vea como alguien superior o inaccesible. Soy un sacerdote, pero también soy Carlos». Su prioridad, insiste, no es la repercusión de sus publicaciones, sino «el servicio a las personas que el Señor me ha confiado». «No quiero ser un influencer que casualmente es sacerdote; quiero ser un sacerdote que utiliza las redes sociales para anunciar el Evangelio».

Una parroquia que quiere ser familia

Carlos oficiando misaCarlos María

Cuando llegan las críticas, que las hay, el párroco recurre al humor. «Al final, si uno pretende contentar a todo el mundo, termina perdiendo su propia identidad. Me hice sacerdote para servir a Dios y a los demás, no para gustarle a todo el mundo». Y añade: «Cuando llega alguna crítica especialmente absurda, lo mejor es tomársela con humor. ¡Que la vida es demasiado corta para vivir permanentemente enfadados!».