Carlos María Fortes, párroco en Fuengirola que denuncia discriminación
Entrevista
El cura de Fuengirola que fue expulsado de un hospital: «Me identifiqué como sacerdote y ya todo fue a peor»
El párroco, que ya ha presentado un escrito al centro sanitario, relata en una entrevista con El Debate los minutos de tensión que vivió con una enfermera, y asegura que existen «prejuicios con el clero católico mientras que con otros credos hay más «cariño»
El vídeo que colgó en Instagram hace unos días, sin pensar que iba a hacerse viral, sigue sumando reproducciones. En él, con voz pausada pero firme, relataba cómo una enfermera le había echado de la habitación de su padre en el Hospital Regional de Málaga. El padre Carlos María Fortes, párroco de Los Boliches, en Fuengirola, asegura que nunca antes había tenido problemas en la sexta planta, donde su progenitor llevaba dos semanas ingresado. Pero el Día del Padre, cuando acudió con alzacuellos porque después tenía que oficiar la misa de San José, todo cambió. El Debate ha querido conocer de primera mano su versión, más allá del vídeo que ha dado la vuelta a las redes.
–Usted ha ido muchas veces a visitar a su padre al hospital sin problemas. ¿Qué fue diferente ese 19 de marzo?
–Efectivamente, desde que llegamos esa mañana el ambiente estaba enrarecido, crispado. Nunca se nos había dicho nada al entrar a la habitación, por eso, aunque exista la norma y efectivamente en teoría estaba la norma, como nunca nadie nos había dicho nada, pues fuimos con naturalidad. Si hubiéramos sabido que esa norma era tan estricta, quizá no habría subido directamente y nos habríamos alternado. Sin embargo, ese día sí se habían endurecido. Y sin posibilidad de diálogo, porque no se me dejó ni siquiera hablar, simplemente se me gritó desde el principio.
–¿Cómo reaccionó usted en ese momento? ¿Intentó dialogar?
–Claro que intenté dialogar. Yo lo único que le pedí, como no me dejaba intervenir en ese monólogo, fue que no gritase, que yo conocía la norma, que no necesitaba que me la reiterase y que me iba enseguida de la habitación.
–¿Y qué ocurrió cuando llegaron los vigilantes de seguridad?
Con ellos absolutamente nada, porque además ellos vinieron con un ánimo bueno. Simplemente habían sido avisados, cumplían su trabajo. Yo les expliqué las motivaciones por las que estaba allí. Primero porque estaba autorizado como acompañante espiritual, pero que no obstante, lógicamente, les dije que mi intención no era crispar la situación y que me bajaba con ellos. Y me fui con ellos hablando tranquilamente hacia la calle.
–En su vídeo, usted habló de anticlericalismo. ¿Cree realmente que su vestimenta influyó?
No sé hasta qué punto, lógicamente, es debido a esa vestimenta, pero entiendo que ha habido un cambio, lamentablemente a peor, de un día a otro y que parece que es lo que se convierte en algo como un punto de inflexión: el día que me identifico como sacerdote. Y es más, yo le digo en la segunda ocasión, cuando ya estoy autorizado en la habitación, le digo a esta trabajadora que estoy allí en calidad de acompañante religioso, de acompañante espiritual, y lo que me dice gritando es: «eso que te lo has creído tú», literalmente. Por lo tanto, yo creo que puede ser que influya la vestimenta.
–¿Usted cree que si profesara otro tipo de creencia religiosa el comportamiento hacia usted habría sido diferente? Son muchos los usuarios en redes que así lo afirman
El problema no es que haya discordia entre distintas confesiones, hay buen ambiente entre todas ellas en Fuengirola, pero en el ambiente hay prejuicios con el clero católico. Mostramos mayor cariño, disponibilidad a otros credos. Es respetable hacerlo, como lo hace el cristianismo, pero no debe ser en detrimento de lo nuestro.
Vulneración de derechos
–El hospital defiende que en esa planta solo se permite un acompañante por paciente por razones de seguridad. ¿Qué opina de esa justificación?
–El hospital, lógicamente, defiende las normas y las normas están para cumplirlas y yo soy el primero que ha cumplido las normas. Ahora, también una de las normas que tiene el hospital y que además están escritas en todos los pasillos es que nunca un paciente o un usuario debe gritar a los médicos, ni a los asistentes, ni a los sanitarios y, por lo tanto, tampoco nunca un sanitario o un médico o cualquier trabajador del hospital puede gritar ni a los usuarios ni a los pacientes. Esa es otra norma del centro que en este caso sí se ha vulnerado. Y también se ha vulnerado un derecho de cualquier ciudadano y es a tener asistencia espiritual.
–¿Qué espera de la reclamación que ha presentado por escrito? ¿Va a volver a visitar a su padre?
–Mi padre ya ayer lunes recibió el alta hospitalaria y esperamos que todo vaya a mejor y no tenga que volver a ser ingresado. Estoy a la espera del correo electrónico que yo escribí al hospital haciéndoles conocer la situación y, sobre todo, pidiéndoles que trasladen a su personal, en concreto a esta persona, que nunca se debe tratar de forma hostil a las personas que están tanto ingresadas como visitando a sus familiares. Con respecto al hospital, tengo que decir siempre que son extraordinarios y que los trabajadores del hospital Carlos Haya y la institución merecen todo mi respeto y mi reconocimiento, y eso es lo que he dicho en todas mis redes sociales. También me remito a la última publicación que he hecho hoy en mi perfil de Instagram donde creo que dejo muy claro la resolución que doy a toda esta situación.