La mujer, con problemas de salud mental, está ocasionando alternados con los vecinos

El infierno de una vecina Málaga: cacerolas de agua hirviendo, amenazas de muerte y defecaciones en la puerta

Los residentes de una calle del barrio de Ciudad Jardín llevan meses denunciando los altercados de una mujer de 57 años con un trastorno mental no tratado. Piden ayuda médica urgente, no solo policial: «Necesita un entorno donde esté cuidada»

Vivir en un vecindario en la calle Perchet en Jerez, en Ciudad Jardín, se ha convertido en una pesadilla diaria. Durante meses, los vecinos han estado en vilo, también, ya que una mujer de 57 años con un problema de salud mental ha estado causando problemas a los que viven cerca de ella. Han contactado a la Policía Nacional muchas veces, pero insisten en la idea de un tratamiento que vaya más allá de la vía penal: necesita ayuda médica de inmediato y un lugar donde pueda ser tratada y cuidada.

Según publica Diario Sur, la situación se salió de control después de que la madre de la mujer muriera en el verano. Ella era quien supervisaba su medicación y la trataba. Su condición ha empeorado desde entonces, por lo que la paciente ha quedado sola en el quinto piso. Lo que eran casos aislados de acoso o de arrojar comida por la ventana en julio y agosto se han convertido ahora en un riesgo diario para todo el edificio.

Temen por sus vidas

La primera denuncia la interpone Jenifer, la presidenta de la comunidad. Según se narra, ella caminaba con sus hijos en el quinto piso y se topó con una botella de vidrio arrojada desde el piso. La denuncia también señala que la vecina había defecado en su puerta, había untado heces en el espejo del ascensor, había vertido lejía en el pasillo y había puesto palillos en la cerradura para desactivarla.

Las amenazas de muerte son explícitas y están en el informe: «Cuando te vea en la calle, te voy a estrangular, te voy a matar, me voy a hacer daño para denunciarte». Los últimos días han sido particularmente críticos. El 15 de octubre, la mujer apareció en el rellano de Jenifer y comenzó a patear la puerta, exigiendo que la dejaran entrar para buscar a su esposo. Dos patrullas de la Policía Local y dos de la Policía Nacional estuvieron en la escena.

Coches destrozados

La tensión alcanzó su punto máximo el domingo 18 de octubre. Después de que se hicieran varias amenazas de incendio el día anterior, los vecinos llamaron a los servicios de emergencia cuando pudieron ver humo desde la casa de la mujer. Mientras esperaba la llegada de los bomberos y la policía, arrojó tres cacerolas de agua hirviendo sobre ellos. Los médicos evacuaron posteriormente a la mujer a un hospital.

Sin apoyo institucional

Sin una solución, los vecinos se han unido para armarse y protegerse. Han intercambiado números de teléfono entre ellos para alertarse cada vez que aparezca. Los residentes se han puesto en contacto con el hermano de la mujer, quien ha reconocido el problema, pero no tiene autoridad legal para ayudar.