Agentes del GAR de la Policía Local de Sevilla, en El Cerezo

Agentes del GAR de la Policía Local de Sevilla, en El Cerezo (archivo)Ayuntamiento de Sevilla

Sevilla  El barrio de las patrullas vecinales vuelve a las calles: un polvorín a 300 metros del Parlamento andaluz

Los vecinos de El Cerezo reclaman más presencia policial ante el menudeo de droga, los continuos robos y las peleas, entre otros problemas

Se encuentra a unos 300 metros del Parlamento de Andalucía y aun así «ha caído en la degradación y olvido de las autoridades», como denuncian sus vecinos en redes sociales. El menudeo de droga, los continuos robos y las peleas convierten El Cerezo en un polvorín. Se trata del barrio sevillano que en marzo fue noticia por formar patrullas vecinales contra los gorrillas y, en general, contra una inseguridad que se ha agravado.

Más de siete meses después de las primeras patrullas, los vecinos han vuelto a salir a la calle porque, aseguran, todo sigue igual. En marzo consiguieron que aumentara la presencia policial, con la intervención incluso del nuevo Grupo de Acción y Reacción de la Policía Local, los llamados boinas carmesíes. También hubo una mejora de la limpieza. Sin embargo, tras el verano, los problemas de siempre han reaparecido, al igual que las protestas.

El detonante se produjo a principios de mes, cuando varios vecinos redujeron a un hombre que había intentado robarle el teléfono móvil a una joven a la que, para ello, había dado un puñetazo en el pecho y agarrado del cuello. Uno de los vecinos terminó con tres dedos rotos durante el forcejeo, que se prolongó hasta que llegó la Policía. Se da la circunstancia de que el delincuente tiene antecedentes por tocamientos a una menor.

La indignación vecinal creció cuando el detenido quedó en libertad después de pasar a disposición judicial como presunto autor de un robo con violencia e intimidación. Al día siguiente, decenas de vecinos cortaron el tráfico en las avenidas de San Lázaro y Sánchez Pizjuán para protestar contra la decisión judicial. La Policía tuvo que intervenir porque los cortes no estaban autorizados.

El pasado sábado, los vecinos se concentraron en el aparcamiento de la calle Doctor Jaime Marcos, donde días atrás hubo un nuevo apuñalamiento. El encargado de un bar cercano cogió su moto y llevó a la víctima al hospital Virgen Macarena –a menos de 500 metros del lugar– ante la gravedad de la cuchillada, recibida en el abdomen, sin esperar a que llegara la ambulancia.

El lugar de la concentración tiene, además, un antecedente trágico. En mayo de 2023, un marroquí que dormía en un coche abandonado fue asesinado tras una discusión relacionada con el menudeo de droga. El crimen sigue presente en la memoria de este barrio de la Macarena y refleja la tensión que se vive en algunas de sus calles.

Se da la circunstancia de que El Cerezo alberga una importante población inmigrante y, en ocasiones, los enfrentamientos entre personas de distintas comunidades han acabado con heridos graves. Las peleas entre personas de diferentes orígenes alimentan la preocupación por la convivencia en un entorno donde la problemática que va más allá.

Los vecinos hablan de robos constantes, problemas con los gorrillas, consumo de drogas y alcohol en la calle y bares que ponen la música demasiado alta hasta bien entrada la madrugada. También denuncian que algunos comercios venden bebidas alcohólicas fuera del horario permitido. Dormir por las noches se ha convertido, según denuncian, en una tarea cada vez más difícil.

La situación tampoco mejora en los jardines y parques infantiles. Los vecinos aseguran que hay personas que duermen y hacen sus necesidades en estos espacios, mientras que algunas zonas de juegos han dejado de ser lugares tranquilos para los niños. La suciedad y el mal estado de las calles aumentan la sensación de abandono. Quienes viven en El Cerezo se preguntan por qué las mejoras que llegaron con las primeras protestas no se han mantenido.

Gracias a la difusión en redes sociales de vídeos sobre la situación del barrio y, sobre todo, a las patrullas vecinales, replicadas en otros puntos de la ciudad, aquella movilización dio sus frutos. Además de una mayor presencia policial y unas calles más limpias, representantes municipales también se reunieron con los vecinos y anunciaron medidas para mejorar la situación.

Sin embargo, con el paso de los meses, los vecinos empezaron a ver cómo todo volvía a ser como antes, de ahí que vuelvan a pedir más seguridad, limpieza y medidas que se mantengan en el tiempo. A escasos metros del Parlamento andaluz, El Cerezo vuelve a alzar la voz bajo aviso de que, mientras los problemas continúen, su protesta no va a desaparecer.

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