Operación policial en Los Pajaritos (Sevilla) con motivo de un tiroteo (archivo)María José López | Europa Press

Sevilla

Radiografía del barrio más pobre de España: el paro, la inmigración y la droga dominan Los Pajaritos

Gran parte de la población se dedica a la venta ambulante o la chatarra y depende de prestaciones públicas

El barrio sevillano de Los Pajaritos –así conocido por la nomenclatura de sus calles– ha sido escenario en los últimos días de una redada en la que participaron hasta 200 agentes de la Policía Nacional, fueron detenidas siete personas y se incautaron unas mil plantas de marihuana. La operación se inició el miércoles y continuó el jueves, justo el día en el que el Instituto Nacional de Estadística (INE) lo ratificó como el más pobre de España.

La Policía cerró parcialmente el barrio mientras realizaba registros domiciliarios en busca de la droga; una metáfora perfecta de cómo el narcotráfico condiciona la vida en Los Pajaritos, que históricamente ha lidiado con altos índices de desempleo, falta de oportunidades y exclusión social. Lo mismo ocurre en el Polígono Sur, al que el año pasado arrebató el título de barrio más pobre de España en el informe de Indicadores Urbanos, publicado por el INE.

El conjunto formado por Los Pajaritos y Amate, lo que el INE llama Sevilla sub-city dist. No. 4-E, tiene una renta media por habitante de 7.311 euros al año, ni 610 euros al mes, según datos de 2023, que mejoran las cifras del año anterior (6.719 euros). En las Tres Mil Viviendas (Sevilla sub-city dist. No. 5-A), el promedio asciende a 7.422 euros por vecino. La capital hispalense copa el listado de barrios más pobres de España con seis entre los 15 primeros.

Los Pajaritos forma parte de la zona conocida como Tres Barrios, compuesta también por las barriadas de La Candelaria y Madre de Dios. Toda esta zona, junto con el barrio de Amate, se levanta sobre los terrenos de la antigua Huerta de Santa Teresa y se desarrolló mediante la promoción pública de viviendas a partir de la década de 1950. En los años 90 se construyó la barriada Virgen de los Reyes.

En sus inicios, la zona contó con asentamientos chabolistas que el Ayuntamiento rehabilitó tras la Guerra Civil con la construcción de las llamadas Casitas Bajas de Amate, pertenecientes al Patronato de Vivienda. Desde entonces ha acogido población humilde, mayoritariamente llegada a Sevilla durante los procesos migratorios de la época del desarrollo industrial. El emplazamiento periférico y la limitación natural del río Tamarguillo favorecían la segregación del barrio del resto de la ciudad.

En morado, los barrios de Los Pajaritos y AmateAyuntamiento de Sevilla

Dependencia de 'paguitas'

Los Pajaritos tiene graves problemas económicos y laborales. La tasa de paro es alta, y las ofertas de empleo, escasas, con gran parte de la población dedicada a actividades de economía sumergida, como la venta ambulante, la chatarra o el servicio doméstico. De esta forma, muchos hogares dependen de prestaciones públicas como el ingreso mínimo vital, lo que en muchos casos reduce la motivación para la formación y la búsqueda de empleo.

Además, numerosas familias son desestructuradas y con bajos niveles de integración social. La precariedad se reproduce de generación en generación, afectando especialmente a menores en situación de riesgo. La ausencia de unas normas educativas, la falta de habilidades parentales y hogares multigeneracionales incrementan la vulnerabilidad infantil y generan absentismo escolar y un abandono temprano del sistema educativo.

La llegada de familias inmigrantes, principalmente de países de Hispanoamérica y África, ha añadido nuevas capas de precariedad. Muchos llegan sin regularización administrativa, con dificultades para acceder a educación y empleo, lo que aumenta la marginalidad. Las mujeres se ven afectadas por esta situación de manera especial, soportando la crianza, las tareas domésticas y empleos precarios. Además, la violencia de género está muy normalizada en el barrio.

También hay muchos pisos-patera, donde viven hacinados inmigrantes ilegales, y la okupación de viviendas está muy extendida. De esta forma, la convivencia y la seguridad se ven afectadas por la violencia ambiental, los conflictos vecinales y la falta de higiene en espacios comunes, a lo que se añade que los tiroteos son recurrentes.

Un fenómeno especialmente preocupante es la normalización de la llamada narcocultura, que hace del tráfico de drogas una forma de vida no solo válida, sino también deseada. El cultivo de marihuana, su consumo en el entorno cotidiano y los ajustes de cuentas influyen en la percepción de los jóvenes sobre el trabajo y el éxito, consolidando un ciclo de marginalidad y violencia que es difícil de romper.

Así se recoge en el Plan Local para la Cohesión e Inclusión Social de la Ciudad de Sevilla, llamado a abordar la exclusión y la marginalidad en barrios como Los Pajaritos, donde la última redada policial ha evidenciado cómo el narcotráfico domina un barrio también marcado por el paro y la inmigración ilegal, entre otros problemas; un cóctel perfecto que convierte a esta zona de Sevilla en la más pobre de España.