Una maquina giratoria de cacacahuetes en un bar de Sevilla, fotografiada recientementeEl Debate

Las máquinas giratorias de cacahuetes con sello sevillano que resisten a las tarjetas y al paso del tiempo

Muy habituales en el paisaje de la España de los años 80 y 90, este invento sevillano sobrevive en un contexto en el que todo parece ir en su contra

Pese al reinado de las tarjetas y la bajada del uso de efectivo, esencial en este caso, el negocio de las máquinas giratorias de cacahuetes y otros frutos secos parece aguantar.

No son pocos los bares y establecimientos de Andalucía y toda España que mantienen una máquina de estas, donde el usuario ha de girar hasta encontrar la opción de aperitivo deseada, introducir una moneda y saciar su hambre.

Parece mentira que en un mundo donde ya se paga casi todo con tarjeta o incluso con bizum, estos artilugios que funcionan con monedas puedan aguantar al paso del tiempo.

Invento sevillano

La principal compañía dedicada a este negocio es Salysol, que nació en Sevilla, concretamente en Alcalá de Guadaíra, en cuyos polígonos aún se mantienen, en el año 1983. El objetivo en aquel entonces pasaba por distribuir «snacks de calidad» a hoteles, bares, pubs y lugares públicos.

Y así hasta nuestros días. La firma ha resistido avatares como la pandemia y el consiguiente cierre de bares y negocios y sobre todo, a la llegada del pago por tarjeta, que ha ido arrinconando al dinero en efectivo. Salysol defiende la «excelente calidad» de sus productos «elaborados a partir de las mejores materias primas y envasados al vacío», lo que permite garantizar la frescura hasta tres años.

La máquina giratoria para venderlos fue creada por Miguel Gallego en el año de su nacimiento, y apenas conserva cambios desde entonces. La firma, según se apuntaba recientemente desde Directo al paladar, incluso ha trabajado en una versión que admita el pago electrónico, una alternativa que no les acaba de convencer porque la premisa es precisamente la sencillez.

Todo ello hace que aun existan en el mundo más de 250.000 unidades de este artilugio. La compañía sevillana se ha implantado en 80 países y una gran parte de su facturación procede del extranjero, sobre todo en países europeos como Alemania donde aun se sigue utilizando bastante el dinero en efectivo.