La rectora de la Universidad de Sevilla, Carmen Vargas, en una imagen de archivo
Sevilla
Admiten una demanda contra la rectora de la Universidad de Sevilla por una cátedra bajo sospecha
La plaza de Yolanda Morató se encuentra en entredicho por parte del catedrático Ramón Espejo
El Tribunal de Instancia, sección de lo Contencioso, ha admitido a trámite la demanda interpuesta por el presidente de la Comisión de Selección de la plaza del Cuerpo de Catedrático de Universidad, Ramón Espejo, contra la rectora de la Universidad de Sevilla, María del Carmen Vargas, y la profesora Yolanda Morató por la concesión a esta última de manera irregular de la plaza de catedrática en el Departamento de Filología Inglesa.
Espejo, catedrático de la Universidad de Sevilla, se negó a firmar el acta que proponía dicho nombramiento por considerarlo fraude de ley. En su demanda denuncia que esta profesora no cumple con el número de artículos requeridos para alcanzar la acreditación a Catedrática de ANECA (Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación en España), según los criterios establecidos en la convocatoria.
El 8 de febrero pasado ya presentó una instancia por registro oficial a la rectora en la que advertía formalmente de los «vicios insubsanables» del proceso, pese a lo cual la rectora habría concedido la plaza de catedrática a Yolanda Morató el 26 de febrero.
Entre las razones manifestadas por el presidente de la Comisión de Selección destacan la «vulneración flagrante de los principios de mérito y capacidad de la candidata, con méritos inexistentes, alteración de la naturaleza de los mismos e incumplimiento de los estándares mínimos para pertenecer al Cuerpo de Catedrático de Universidad».
El catedrático Espejo sostiene en su demanda la «falta de idoneidad y competencia técnica de la Comisión de Selección», en particular de su secretaria, una catedrática del área de Lengua Española propuesta por la propia candidata, incapacitada para juzgar una plaza del Departamento de Lengua Inglesa; así como el hecho de que los otros miembros de esta Comisión también propuestos por la candidata –un catedrático de Alcalá de Henares y otro de la Complutense de Madrid– no atendieran sus reservas ante la «falta de documentación» presentada por la candidata negándose a suspender el acto.
En concreto, los tres miembros de la Comisión de Selección ignoraron los «abundantes indicios», denunciados por el presidente, de falta de la documentación preceptiva y su advertencia de que lo que estaba ocurriendo era contrario a Derecho.
La demanda aporta, además, dos peritajes realizados uno de ellos por un catedrático de Documentación y el otro por un especialista en asistencia al Personal Docente e Investigador de las Universidades para la obtención de acreditaciones ANECA y Agencias Autonómicas y Sexenios de Investigación. Ambos son académicos independientes, ajenos a la Universidad de Sevilla y a este concurso-oposición.
Aparte de la «exigua producción científica», el peritaje pone de manifiesto «la ausencia de normalización bibliográfica, la inconsistencia en las tipologías documentales, la endogamia en una gran parte de las publicaciones aportadas y la inclusión de artículos de divulgación como méritos profesionales de traducción» por parte de la candidata.
Para el presidente de la Comisión de Selección al Cuerpo de Catedrático de Universidad, Ramón Espejo, «el acceso a un cuerpo docente universitario, y muy especialmente al de Catedrático de Universidad, debe ser el resultado de una valoración objetiva, rigurosa y contrastada de los méritos y la capacidad del candidato».
Los miembros del tribunal propuestos por la candidata «no exhibieron un deseo honesto de juzgar la plaza de manera objetiva y solo pretendían terminar el concurso lo antes posible y otorgar la plaza a la candidata sin hacerle salvedad alguna», según la demanda judicial.
Ramón Espejo lamenta también la actitud del sindicato REDUS (Red Sindical Universitaria de Andalucía), que, según un comunicado emitido por el propio sindicato, «estuvieron presentes en el acto para apoyar en todo momento a la compañera», llegando incluso a amenazarle por negarse a firmar el acta, en menoscabo de la transparencia y rigor que la plaza de Catedrático obliga a todos sus candidatos.
Espejo denuncia también la «campaña de acoso» que está sufriendo por parte del entorno rectoral, «empeñado a toda costa en blanquear la actuación de la rectora y que se ha alineado absolutamente con la candidata y los miembros del tribunal propuestos por ella, sin mostrar el más mínimo atisbo de la neutralidad que cabe esperar de un cargo de semejante trascendencia».
Este catedrático ha llegado a declarar que la presunta investigación «exprés» que se ha llevado a cabo «no es más que una caza de brujas, que no busca esclarecer los hechos sino poner en entredicho la reputación de la persona que ha destapado las irregularidades para así tratar de impedir que la sociedad conozca una situación tristemente habitual en el ámbito de la universidad».
La toma de declaración a las demandadas, incluyendo la rectora de la Universidad de Sevilla, se ha fijado para marzo del próximo año.