El gerente de CASALA Teatro, Fernando Rodalva, que funciona desde hace 14 años en el mercado de abastos de Triana, en Sevilla, posa para EFE durante la entrevista en la que ha explicado que este teatro está considerado el más pequeño del mundo, con 28 butacas y una programación estable durante todo el año. EFE/Fermín Cabanillas

El gerente de CASALA Teatro, Fernando Rodalva, que funciona desde hace 14 años en el mercado de abastos de Triana, en Sevilla, posa para EFE durante la entrevista en la que ha explicado que este teatro está considerado el más pequeño del mundo, con 28 butacas y una programación estable durante todo el añoEFE/Fermín Cabanillas

Sevilla  El teatro más pequeño del mundo tiene solo 28 butacas y se mantiene desde hace 14 años en el barrio de Triana

Entre puestos de pescado, carne y frutas, esta reducidísima sala en pleno mercado de abastos del barrio trianero ofrece una programación estable de lunes a domingo desde el año 2012

Con solo 28 butacas, está considerado el teatro más pequeño del mundo. Y puede encontrarse en el corazón del mercado de abastos del barrio sevillano de Triana. Así es ‘Casala Teatro’, un lugar que nació por el empeño del escultor sevillano Fernando Rodalva, y que se mantiene desde hace más de 14 años con una programación anual estable a pesar de su reducido tamaño.

Entre otras peculiaridades, este pequeño auditorio sevillano destaca por su ubicación, en un local del mercado de abastos de Triana, donde lo habitual es encontrar puestos de carne, frutas y pescado. A pesar de sus limitaciones espaciales, la sala ofrece año tras año una programación «sin pausa», de lunes a domingo, siendo agosto el único mes de descanso pleno.

En pleno mercado de abastos de Triana, junto a los restos del Castillo de San Jorge, funciona esta sala que ofrece programación estable de lunes a domingo

En pleno mercado de abastos de Triana, junto a los restos del Castillo de San Jorge, funciona esta sala que ofrece programación estable de lunes a domingoEFE/Fermín Cabanillas

Junto a los puestos 11 y 12 del citado mercado, que en su día se levantó sobre los restos del Castillo de San Jorge, su gerente explica a EFE que si bien los días laborables «los que lo llenan son los turistas», el fin de semana es para el público de la ciudad de Sevilla y su entorno. Evidentemente, las entradas vuelan, pero el local intenta fidelizar a quienes no logran una. «Se les dice que no se preocupen, que otro día habrá otra función, o se envía un mail para avisar cuando haya disponibilidad», cuenta Rodalva.

‘Casala Teatro’ tiene un «hermano» algo más mayor en Barcelona, el Teatre més Petit del Món, que alcanza las 30 localidades, y un competidor por el título honorífico de local más reducido del mundo en Italia, el Edicola de San Salvador, que solo tiene seis, pero no está gestionado con el modelo de teatro convencional.

Los inicios

Rodalva ideó su proyecto desde una «casa-taller» trianera, donde había sala de ensayo y teatro en el patio, una experiencia «con amigos y gente del barrio» que intentó proyectar en el citado mercado. La idea, ya se ha dicho, pasaba por gestionar «un teatro íntimo y cercano»: 28 butacas frente un «telón, con terciopelo, focos, iluminación y cámara». Es decir, «todo lo necesario para hacer teatro pero con un formato parecido al salón de una casa».

Así, desde 2012 se han subido a las tablas de este pequeño teatro artistas de todo tipo, como Antonio Dechent, con ‘La voz humana’, de Cocteau, y espectáculos de la Bienal de Flamenco, y se han desarrollado ciclos de cine del Festival de Cine Africano de Tarifa-Tánger, o citas de Teatro con Orgullo de 2017 a 2019.

Este teatro funciona como cualquier otro, con una programación que se promociona y con entradas a la venta, pero su particular formato hace que sea posible abrirlo a grupos de personas, que se puedan montar citas de incentivos de empresas o incluso permitir que una persona le regale a otra la posibilidad de ver teatro juntos, como si estuviesen en su casa.

Según su gerente, en alguna ocasión se ha representado una obra para solo dos personas y el ambiente en el escenario era el mismo que con el aforo completo, con la posibilidad de montar una función privada –de flamenco, magia o teatro– e incluso se admiten sugerencias sobre lo que los espectadores quieren ver o cómo quieren usar la sala.

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