Plan del nuevo Distrito Urbano Portuario de Sevilla

Plan del nuevo Distrito Urbano Portuario de SevillaPuerto de Sevilla

Proyecto 'Marina de Sevilla'

Cuando Sevilla soñó con tener su propio Puerto Banús

El proyecto aspiraba a cambiar la relación de la ciudad con su río, con una gran marina como pieza central y un hotel de cinco estrellas inspirado en el Alfonso XIII

Hubo un tiempo en que Sevilla estuvo a punto de inventarse otro futuro junto al río. Era la década de los 80 y la ciudad comenzaba a sacudirse décadas de ensimismamiento. La Expo 92 aún era una promesa, pero ya se intuía que algo grande estaba a punto de suceder. En ese ambiente de ambición apareció Marina de Sevilla, un proyecto de Puerto Banús que hoy parece, en cierto modo, sacado del cajón.

La comparación con Marbella era irremediable, pues Puerto Banús había nacido pocos años atrás, en la década de los 70, y la idea tenía todos los ingredientes de aquella España que despertaba al turismo internacional: yates, hoteles, restaurantes, comercios, congresos y espectáculos alrededor del Guadalquivir.

El lugar elegido eran los terrenos donde hoy se ubican los clubes Náutico y Mercantil, en Los Remedios, y el promotor, el empresario Manuel Prado y Colón de Carvajal. Para su diseño se recurrió a Ricardo Bofill, uno de los nombres más reconocibles de la arquitectura española de aquellos años.

El proyecto no era precisamente modesto. Se hablaba de una inversión de unos 6.000 millones de pesetas y de la creación de alrededor de medio millar de empleos. Bofill imaginó una intervención capaz de cambiar la relación de Sevilla con su río, con una gran marina como pieza central y un hotel de cinco estrellas inspirado en el Alfonso XIII.

Durante un instante, todo pareció posible. Sevilla estaba excavando túneles, levantando puentes, transformando sus accesos y preparando una Exposición Universal que iba a alterar para siempre su paisaje. En ese contexto, una marina para grandes barcos no parecía una extravagancia, sino otra pieza del nuevo escaparate. El Guadalquivir podía convertirse en escenario, paseo y puerta de entrada a una ciudad que aspiraba a proyectarse internacionalmente.

Sin embargo, Marina de Sevilla terminó naufragando antes de hacerse realidad. El sueño quedó reducido a planos, maquetas y fotografías de hemeroteca. La ciudad siguió adelante con la Expo y llevó a cabo una de las transformaciones urbanas más profundas de su historia, pero aquel proyecto cayó en el olvido y nunca llegó a recibir los yates como había imaginado Bofill.

Distrito Urbano Portuario

Han pasado más de 30 años, y hoy toma forma un proyecto que, si bien no se parece a Puerto Banús, aspira también a revitalizar la zona. Se trata del nuevo Distrito Urbano Portuario, ubicado entre los puentes de las Delicias y del Centenario. Allí, en torno al Muelle de Tablada y la avenida de Las Razas, se proyecta una transformación que pretende unir ciudad y puerto en 2029, coincidiendo con el centenario de la Exposición Iberoamericana.

El plan maestro contempla alrededor de 300.000 metros cuadrados de techo para nuevas actividades económicas y unos 200.000 metros cuadrados de espacios libres y zonas verdes. El Parque del Puerto, la Vía Verde y el denominado Puente Verde estructuran una operación que pretende combinar actividad productiva, cultura, ocio, equipamientos y espacios públicos.

El corazón de la transformación será el Muelle de Tablada, donde los históricos tinglados y naves de la avenida de Las Razas dejarán atrás buena parte de su papel exclusivamente logístico para acoger nuevos usos vinculados a esa nueva relación puerto-ciudad. La ordenación ya aprobada reserva además 41.602 metros cuadrados para el Parque del Puerto y otros 16.305 para el Muelle del Heliópolis, junto a una nueva terminal de pasajeros.

La operación conservará, al mismo tiempo, la memoria portuaria del lugar. Los tinglados vinculados a la Exposición Iberoamericana de 1929, el puente de Alfonso XIII y otros elementos patrimoniales serán incorporados al nuevo paisaje urbano. En Tablada se prevé compatibilizar el atraque de cruceros con un paseo marítimo-fluvial, mientras que una galería cubierta recorrerá los antiguos almacenes.

Así, la Sevilla de 2029 puede terminar recuperando, con otra arquitectura y otros objetivos, una intuición que ya estaba presente en aquella Marina de los años 80: hacer del puerto una parte de la vida de la ciudad. No será el Puerto Banús que pudo imaginar Bofill, pero sí una nueva oportunidad para transformar la zona portuaria y sus alrededores.

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