El ministro de Transportes, Óscar Puente, en una imagen de archivo
Sevilla
Óscar Puente le niega a Sevilla la ampliación que necesita su aeropuerto: «Dispone de capacidad suficiente»
El Gobierno reconoce el incremento de pasajeros, pero considera que la estrategia inversora en San Pablo pasa solo por modernizar sus instalaciones
El Gobierno de Pedro Sánchez no contempla, por ahora, una ampliación estructural del aeropuerto de Sevilla pese al fuerte crecimiento registrado en los últimos años. El aeródromo de San Pablo cerró 2025 con casi 9,7 millones de pasajeros tras superar los 73.000 vuelos, pero el Ejecutivo sostiene que, tras las obras realizadas en la terminal, «dispone actualmente de capacidad suficiente para afrontar su desarrollo».
Así lo recoge una respuesta del Gobierno a una pregunta formulada por el grupo de Vox en el Congreso de los Diputados sobre las actuaciones previstas en el aeropuerto. El documento, emitido por el departamento dirigido por Óscar Puente, reconoce que San Pablo ha registrado «récords históricos de tráfico en los tres últimos años y cifras cercanas a los diez millones» de pasajeros. Aun así, no contempla una ampliación de sus instalaciones.
La contestación gubernamental está fechada el pasado 7 de septiembre, apenas una semana antes de que trascendiera el Documento de Regulación Aeroportuaria previsto para el periodo 2027-2031. Ese marco prevé cerca de 13.000 millones de euros de inversión para el conjunto de aeropuertos gestionados por Aena, de los que casi 1.300 millones corresponden a Andalucía. La mayor partida andaluza se dirige al aeropuerto de Málaga-Costa del Sol, con unos 830 millones.
Para Sevilla, la previsión estatal contempla 235 millones de euros, una partida que se destinará a actuaciones como la ampliación de la zona de control de seguridad, mejoras de procesos y calidad en el área terminal, un nuevo edificio de bomberos, la ampliación de los aparcamientos, la renovación de la climatización, actuaciones del plan fotovoltaico y la adecuación del sistema contra incendios. El Gobierno subraya que se trata de una inversión «muy superior a la del periodo 2022-2026».
La planificación de Aena parte de una previsión de crecimiento moderado para San Pablo, hasta situarlo en torno a los 10,8 millones de pasajeros al cierre de 2031. Sin embargo, la evolución conocida durante 2026 sitúa esa referencia más cerca en el tiempo. Entre enero y agosto, el aeropuerto acumula un crecimiento interanual medio del 9,27 %, una trayectoria que proyecta para todo el ejercicio unos 10,59 millones de usuarios, según la serie estadística incluida en los datos facilitados.
El propio Ejecutivo reconoce en su respuesta el «crecimiento sostenido del aeropuerto de Sevilla, con récords históricos de tráfico en los tres últimos años y cifras cercanas a los diez millones de pasajeros, lo que refleja un proceso de consolidación que combina tráfico nacional (46 %) e internacional (54 %), con margen aún para expandirse en los próximos años». El reconocimiento del aumento de actividad convive así con una planificación que no incorpora una nueva ampliación estructural.
En su argumentación, el Gobierno señala que Aena «ha diseñado el próximo ciclo inversor con una visión de medio y largo plazo asegurando que la red española, entre la que se encuentra el aeropuerto de Sevilla, pueda absorber ese incremento de la demanda sin tensiones», pues esta estrategia «implica no solo ampliar capacidad, sino también mejorar procesos, eficiencia y experiencia del pasajero».
En el documento se recuerda además que el aeropuerto sevillano fue objeto entre 2019 y 2022 de «un ambicioso plan de obras, que propició su mayor transformación en 30 años y al que se destinó una inversión superior a los 80 millones de euros». Según el Ministerio de Transportes, aquel proyecto incluyó la ampliación y remodelación del edificio terminal, uno de los principales elementos para sostener la actual capacidad operativa de San Pablo frente al crecimiento de la demanda.
La respuesta gubernamental explica que Aena «planifica sus inversiones atendiendo al papel que desempeña cada aeropuerto, a su volumen de tráfico, a la presión sobre sus distintos subsistemas y al tipo de crecimiento que se prevé en los próximos años». Bajo ese criterio, el Ejecutivo diferencia entre instalaciones donde considera necesarias «ampliaciones estructurales de terminal o de campo de vuelo» y otras en las que la prioridad pasa por «mejorar procesos, reforzar servicios, actuar sobre puntos concretos de capacidad y modernizar instalaciones».
El departamento dirigido por Óscar Puente concluye que «la estrategia inversora en Sevilla pasa por la definición de actuaciones que mejoren la capacidad funcional, la calidad del aeropuerto y la experiencia del pasajero», descartando así la ampliación integral que el aeródromo de San Pablo necesita para afrontar el crecimiento de pasajeros que está experimentado.