Embalse del Gorg Blau en Mallorca
La desalinización salva (por ahora) a Baleares de la crisis hídrica extrema
Mientras la península pierde millones de litros por evaporación, el archipiélago depende de sus aguas subterráneas
En Baleares, la desalinización ha logrado lo que los embalses no pueden: mantener a salvo al archipiélago de la crisis hídrica que asola la península. Con sólo dos embalses y un suministro basado principalmente en aguas subterráneas, el archipiélago balear sortea por ahora la sequía extrema que hace desaparecer uno de cada diez litros almacenados en España continental, un problema agravado por la evaporación masiva y la sobreconstrucción de infraestructuras hidráulicas.
Baleares se sitúa entre un 60 % y 70 % del estrés hídrico establecido por las Naciones Unidas. Según un estudio que revela la enorme cantidad de agua pérdida por su evaporación en embalses españoles, si no fuera por el proceso desalinización, las Islas superarían el 80%, entrando en una situación de crisis hídrica extrema.
Al contrario que en muchas zonas de la Península, lo más importante en Baleares es el suministro a partir de las aguas subterráneas. «La desalinización salva a Baleares de una situación extrema», apunta el doctor Cels García, catedrático del Departamento de Geografía e investigador principal del grupo consolidado de R+D+I de Recursos Hídricos, Estudios Urbanos y Cambio Global (GLOWATER & URBAN STUDIES).
«Es el primer estudio sobre la pérdida de agua por evaporación», García. El artículo ha sido realizado por Enrique Morán, profesor de Geografía y miembro del mismo grupo, Jorge Lorenzo, Universidad de la Rioja y Sergio Vicente, Instituto Pirotécnico de Ecología. Mediante esta investigación, el objetivo era «hacer un llamamiento para visibilizar el motivo principal de la crisis hídrica del que nadie habla», comenta García. Por otra parte, lamenta que «no esta incluido en ningún plan hidrológico».
El auge de la construcción de embalses en España tuvo lugar entre los años 60 y 70, y en las Islas muchos proyectos no salieron adelante. Baleares cuenta con dos de estas infraestructuras, situadas en Mallorca: el Gorg Blau y Cúber. Actualmente, solo pierden 1 hectómetro cúbico de agua al año. Una cifra equivalente a lo que consume la red anual del municipio de Artà, un 1,1 de Sóller y 0,9 % de Ses Salines. «Al final, las aguas superficiales de los embalses de Mallorca solo suponen entre un 8 % y un 10 % de la gestión del agua», indica García.
La Península se vacía por la evaporación
Sin embargo, España se vacía en la Península a causa de la evaporación del agua. Tras analizar el funcionamiento de estas infraestructuras en todo el territorio nacional, el estudio revela que uno de cada diez litros almacenados desaparecen. Un hecho que genera una enorme pérdida de recursos, tanto hídricos como económicos. Cuanto más se llenan, más agua pierden.
Desde hace décadas, los embalses son fundamentales para el suministro de agua en nuestro país, especialmente por las prolongadas épocas de sequía que sufrimos. Pero el exceso de construcción de estas infraestructuras podría estar detrás de una alarmante pérdida de agua. Así lo asegura el estudio, que ha sido publicado en la revista científica Earth's Future, una de las más prestigiosas en su sector.
A partir del análisis de más de 362 embalses (un 94 % de la capacidad de almacenamiento de toda la Península), se ha constatado que uno de cada diez litros se evaporan, lo que supone un coste aproximado de 800 millones de euros. Además, se produce una pérdida de 2.700 hectómetros cúbicos anuales, cuando en 1960 la cifra se situaba en 1.000 hectómetros cúbicos. Esta cantidad equivale a la mitad del consumo de agua de las ciudades.
Más embalses, menos agua
Según las investigaciones, la construcción de embalses tiene un 75 % del peso en este crecimiento. «Cuantos más embalses construyas más agua se evapora», explica Morán. La gestión de estos es la segunda causa principal, con un 23 %. A mayor superficie de agua expuesta, la evaporación se incrementa, y en España hay «1200 grandes embalses con paredes de 15 metros que suman 56.000 hectómetros cúbicos, la octava parte de las precipitaciones anuales en España».
En este aspecto, los investigadores han expuesto la paradoja del agua almacenada: «En épocas de sequera, se tiende a pensar que se necesitan llenar los embalses, pero en realidad se pierde más agua». Por ello, la solución pasa por mantenerla a un nivel medio-bajo. De hecho, los embalses españoles «nunca se llenan al 100 %, y suelen situarse entorno al 50-60 %», detalla Morán. Ambos ponen de manifiesto la importancia de cuidar el llenado, teniendo en cuenta que sirve para abastecer al sector agrícola, las ciudades y la energía hidroeléctrica.
Los embalses funcionan como un elemento indispensable para el desarrollo de la agricultura. El 80 % del agua disponible va destinada al abastecimiento del regadío. Además, la superficie irrigada ha aumentado de 1,3 millones de hectáreas en 1960, hasta 3,8 millones en 2018. De esta manera, la demanda sigue creciendo, y García ha reconocido que existe un debate latente: «La agricultura recibe la mayoría de agua, la polémica está en si debe pagar más por ella, o que lo paguemos todos con nuestros impuestos, pero nadie queiere hablar de eso».
El cambio climático casi no afecta
El cambio climático solo supone un 3 % en el aumento de la evaporación. El calentamiento del clima puede evaporar más el agua, pero su peso es casi nulo, al lado de los otros dos factores. No obstante, puede llegar a suponer un problema en el futuro: «La evolución del clima aumentará la evaporación en un 35 % a finales de siglo», sostiene Morán.