Cueva donde pasaron la noche
De influencer a investigada: la tiktoker que convirtió una cueva de Ibiza en su hotel 'eco'
El vídeo viral de Noa Ruiz Vega mostrando un altar con velas y una parrilla frente al mar ha derivado en una investigación por infracciones medioambientales
En el competitivo ecosistema de influencers que prueban de todo por un clic, la tiktoker Noa Ruiz Vega creyó haber encontrado su momento zen en una cueva frente al mar de Sant Joan, Ibiza. Un vídeo de apenas minuto y medio en el que mostraba su «casita de hoy» con tono entusiasta y banda sonora de retiro espiritual. Lo que no sabía es que su escapada low cost acabaría convertida en asunto policial y ambiental.
«Buenos días, bienvenidos a nuestra casita de hoy en Ibiza. Venid que os la enseñamos», arranca el vídeo, con un plano general digno de un programa de reformas. La joven, sonriente, señala una entrada rocosa decorada con figuras y cuerdecitas, como si aquello fuera un Airbnb rupestre. Luego muestra una nevera azul de playa («muy importante para tener todo frío»), una despensa improvisada con ollas, garrafas y sal y un colchón extendido sobre el suelo con sábanas y cojines. Todo ello bajo lamparitas de papel, porque hasta la caverna más precaria necesita mood lighting.
El recorrido culmina con un toque espiritual: «Aquí tenemos un pequeño altar, con velas, incienso y palosanto». A un lado, una guitarra y una «cajita para dejar mensajes». Afuera, la parrilla frente al mar, «con estas pedazo de vistas». Del baño, silencio administrativo.
El encanto bohemio se torció cuando Diario de Ibiza difundió el vídeo. En pocas horas, la Policía Local de Sant Joan y la Guardia Civil estaban ya en marcha. Lo que encontraron no fue precisamente el templo del minimalismo ecológico: restos de hogueras a menos de 50 metros de una zona forestal, líquidos vertidos en la roca, suciedad y objetos abandonados. El escenario de retiro natural se había transformado en una infracción medioambiental en potencia.
Policía de Sant Joan revisando la cueva
Las autoridades recordaron que encender fuego u ocupar el dominio público marítimo-terrestre está prohibido y sancionado. Ahora investigan quiénes son los responsables de los objetos hallados y anuncian expedientes sancionadores. Ruiz, por su parte, cerró el acceso a sus cuentas poco después, aunque ya era tarde: su vídeo se había viralizado más rápido que una receta de pasta con trufa.
«Fuimos para un día, no vivimos allí», respondió a los primeros comentarios sobre la legalidad de su escapada. Pero en Ibiza, donde las playas son vigiladas casi con tanto celo como los atardeceres, un día puede bastar para meterse en un buen lío.
La «casita» se ha quedado vacía, los residuos han sido retirados y la cueva, que hace una semana era refugio boho-chic, ahora es escenario de una investigación ambiental.