Parte de la puerta medieval descubierta en Can Bordils
Una obra destapa una puerta medieval oculta durante siglos en un edificio histórico de Palma
El Ayuntamiento impulsó una nueva reforma en Can Bordils, sede del archivo municipal, donde han hallado esta joya del pasado urbano de la ciudad
Lo que comenzó como una reforma para frenar humedades y filtraciones ha terminado con el descubrimiento de un pedazo de historia. Las obras de rehabilitación en Can Bordils, impulsadas por el Ayuntamiento de Palma, han sacado a la luz los restos de una puerta medieval. Un elemento arquitectónico oculto hasta ahora, que refuerza el valor patrimonial de una de las casas señoriales más antiguas del centro histórico del municipio.
Una joya medieval en un punto histórico
El descubrimiento se produjo en el patio central del inmueble, uno de los espacios más antiguos y estructurales de la casa. Allí apareció un arco conopial, un elemento característico de la arquitectura medieval, cuya relevancia llevó a modificar el proyecto inicial para integrarlo en el recorrido interior del edificio. Hoy, la puerta puede verse en el descansillo de una de las escaleras, convertida en un nuevo punto de interés para quienes acceden al espacio.
Según ha explicado la arquitecta del área de Infraestructuras Sonia Franco, responsable de las intervenciones, el hallazgo se produjo en el transcurso normal de unas obras que no buscaban elementos arqueológicos, sino resolver problemas estructurales acumulados durante años. Precisamente esa intervención rutinaria ha permitido recuperar una pieza más de la historia urbana de Palma.
Patio de Can Bordils
Can Bordils se alza en uno de los cruces más significativos de la ciudad antigua, un enclave que se ha reservado para la actividad residencial, administrativa y política desde época islámica. Los orígenes de la casa se remontan, como mínimo, a ese periodo, y a partir del siglo XV fue residencia de familias destacadas como los Sureda-Zanglada, los Bordils entre los siglos XVII y XIX y los Villalonga-Escalada en los siglos posteriores.
La aparición de esta puerta medieval alimenta la idea de que el edificio fue creciendo y transformándose al ritmo de la ciudad, adaptándose a nuevas funciones sin dejar de lado las anteriores. Un proceso habitual en el casco histórico de Palma, pero no siempre visible.
Obras
Según ha explicado Franco, las actuaciones se han centrado, principalmente, en el alero de la calle Almudaina, que presentaba un importante deterioro a causa de las filtraciones de agua y la falta de mantenimiento acumulada a lo largo de los años. En este punto, se ha llevado a cabo un tratamiento específico y se le ha aplicado un tinte para mejorar su conservación.
De manera paralela, se ha procedido a la impermeabilización integral de todas las cubiertas del edificio con el objetivo de evitar nuevas filtraciones. Asimismo, se han reparado los pilarillos de marés de la tercera planta y el alero de madera situado en la calle Almudaina, y se han rehabilitado los cerramientos afectados por humedades en los muros del patio central, la planta baja y el semisótano del edificio principal.
En la base de los muros que rodean el patio central y en los sótanos donde se ubica parte del archivo municipal se ha aplicado un tratamiento específico contra la humedad, además de llevar a cabo el repintado completo del patio. En el despacho interior se han reparado las vigas de madera deterioradas, mientras que en el patio lateral se han ejecutado actuaciones destinadas a mejorar la transpirabilidad de los muros.
El primer teniente de alcalde y regidor de Cultura, Javier Bonet, ha detallado que el Ayuntamiento de Palma ha destinado 120.000 euros a estas obras. Según ha explicado, los trabajos han sido ejecutados por la misma contrata que se encarga del mantenimiento municipal, lo que ha permitido que se realicen con un coste menor del que habría supuesto una nueva licitación.
Siglos de documentación
En 1936, el inmueble fue adquirido por la familia Unzué y, desde 1982, es propiedad del Ayuntamiento de Palma, que llevó a cabo una ambiciosa reforma para que pudiera acoger los fondos del archivo municipal, que hasta 1988 habían estado situados en el tercer piso de la actual sede del Consistorio. Bonet ha subrayado la necesidad de acometer estas reparaciones, ya que desde que se convirtió en archivo municipal, «no se había hecho ninguna actuación en el edificio».
Actualmente, Can Bordils alberga hasta seis kilómetros de documentos, ya que protege toda la documentación generada y recibida por los órganos que, a lo largo de los siglos, han desarrollado funciones políticas y administrativas relacionadas con el Consistorio o con organismos autónomos vinculados al gobierno municipal.
Estos fondos, debido a los antecedentes históricos de Palma como eje neurálgico del territorio del antiguo Regne de Mallorca, sobrepasan en muchos casos los límites del territorio y de las competencias que ejerce en la actualidad el Ayuntamiento.
El edificio reúne también otros fondos documentales de procedencia no municipal que, por diversos motivos, han sido depositados, donados o adquiridos por el Consistorio para su conservación o para ser objeto de proyectos de investigación.
Servicios públicos
En cuanto a los servicios que se prestan, los usuarios pueden consultar en las dependencias del Archivo Municipal Palma, mediante cita previa, expedientes de licencias de obras tramitados entre los años 1900 y 1991, así como expedientes de licencias de actividades elaborados entre 1900 y 1996.
De forma paralela, los ciudadanos tienen acceso informático a bases de datos de inventarios, al archivo fotográfico y a los fondos documentales digitalizados, además del préstamo interno de documentos y un servicio de asesoramiento y guía.
Al mismo tiempo, Can Bordils desarrolla una importante labor de difusión de los fondos archivísticos municipales a través de exposiciones temporales, conferencias, visitas guiadas y la publicación de los ejemplares que forman parte de la colección Rúbrica.