La habitación donde dormía la víctima fallecida quedó llena de escombros
Tragedia en Mallorca
El derrumbe de Manacor aflora una realidad incómoda: «En Baleares no hay cultura de mantenimiento de casas»
Los administradores de fincas alertan del «elevadísimo» índice de incumplimiento de los particulares a la hora de pasar el Informe de Evaluación del Edificio (IEE)
La muerte de un chico de 18 años en Manacor por el desmoronamiento de su casa mientras dormía pone encima de la mesa un asunto que a todo ciudadano interesa pero que pocos asumen de manera proactiva: el deber de conservación de las casas. De sus casas.
Hay regiones donde la cultura del mantenimiento de inmuebles es más alta, por idiosincrasia o por agentes inexorables, como un clima adverso. Sin embargo, en Baleares -y concretamente en Mallorca-, la cultura del mantenimiento de viviendas y la inversión periódica en mejoras y subsanación de deficiencias, no existe. «Cuesta convencer a los propietarios, sí», apunta el presidente del colegio de administradores de fincas de las Islas Baleares (CAFBAL), Antoni Jaume, en una entrevista con El Debate.
«El índice de incumplimiento del deber de pasar el Informe de Evaluación del Edificio (IEE) en las islas es elevadísimo, muy especialmente en el caso de las casas unifamiliares antiguas, las típicas de pueblo, como la que ha protagonizado esta semana una tragedia en Manacor», señala el experto.
Jaume explica que el dueño de todo inmueble -casa, edificio de pisos, local, etc.- está obligado por ley a superar esa inspección técnica, que se centra en las patologías de construcción -como ya hacía la anterior ITE- pero que además amplía a cuestiones de accesibilidad y eficiencia energética. Estos dos últimos puntos, no obstante, no son vinculantes para tumbar un informe. «En cambio el estudio de la infraestructura, sí», agrega.
Si un perito acude a un inmueble y detecta incidencias en la construcción, emite un informe negativo que obliga a su reparación. «Aunque obviamente, ese informe podrá ir del mero desfavorable -como sería una persiana mal puesta o unas humedades- a un negativo de urgente actuación porque la casa está que se cae».
Y es lo que, por desgracia, ocurrió en Manacor: que cayó. El juzgado y la Policía Nacional investigan los hechos, al haber carga penal después de un fallecimiento y un herido. Es el peor de los escenarios, pero también hay otros intermedios: que se desplome la vivienda o parte de la vivienda y, afortunadamente, no haya nadie y no se registren muertes; o directamente, que el edificio presente problemas (graves) y haya que reparar.
Los ayuntamientos y su responsabilidad
Por todo ello, y sobre todo para evitar el primero de los supuestos -el de la tragedia-, los ayuntamientos (que son competentes en Urbanismo) son los que marcan el ritmo en esta cuestión.
Hay municipios que tienen una ordenanza al respecto, como es el caso de Manacor o Palma, y la inmensa mayoría que no se meten. Eso sí, Jaume puntualiza: «No es que no haya obligación de pasarla: es que no persiguen su cumplimiento».
Manacor y Palma, que sí cuentan con un apartado en su ordenanza, fijan en 50 años la fecha máxima para pasar el IEE. «Lo que está claro es que si Manacor aprobó su ordenanza en 2016, la casa que se ha derrumbado tendría que haber superado un examen de algún perito. Y no consta».
No obstante, el papel de los ayuntamientos y su proactividad en la materia también son cuestiones que afloran con este caso. Porque el departamento de Urbanismo está para algo. «Sí, y precisamente en aquellos municipios en los que hay ordenanza son proactivos», señala el presidente de los administradores de fincas, conocedor del tema como líder de CAFBAL ,como experto en la materia y como compañero de cientos de colegas que se dedican a la administración de fincas. «Me consta que llegan cartas del ayuntamiento advirtiendo de que esa edificación o esa otra debe pasar la IEE este año, o cae una multa».
Las sanciones: de 600 a 1.800 euros.
¿La recomendación del CAFBAL?: invertir en mejoras constantemente, por seguridad y por estrategia a largo plazo. «Hay comunidades que entienden que una derrama grande puede ser una carga económica importante para el particular pero una inversión en tranquilidad y en valor del inmueble a medio y largo plazo». Sobre todo, en casos que son claramente visibles: grietas, grandes humedades, paredes abombadas...
Miguel Ángel Florez, la víctima
Porque lo cierto es que las paredes hablan, los forjados chillan, y en el caso del inmueble de Manacor, todo indica que pegaban alaridos.
La casa de la tragedia, una construcción de 1900 situada en la calle Sant Francesc de Manacor -en pleno casco antiguo- no había pasado ninguna revisión, según constataron los responsables de Urbanismo horas después de los hechos.
En su interior dormía la familia: los padres y dos hijos, de 18 y 13 años, respectivamente, que dormían en dos habitaciones contiguas.
Los chicos dormían en una litera. Miguel Ángel, en la cama de arriba. Recibió todo el impacto de los cascotes de lleno. Murió. Su hermano, afortunadamente, sobrevivió gracias a la amortiguación que la estructura superior de la litera proporcionó.
La investigación judicial aclarará los hechos y las responsabilidades de por qué Miguel Ángel Florez, un chico de 18 años, saxofonista, con toda la vida por delante y querido en Manacor, perdió la vida en la madrugada del 15 de enero de 2026 mientras dormía.