El acusado de matar a uno de los asaltantes durante el juicio
Juicio
La Fiscalía rechaza el testimonio del acusado de matar al ladrón: «Recorrió 19 metros para seguir apuñalando a una persona ya malherida»
El acusado alega miedo y legítima defensa, pero la Fiscalía mantiene los 15 años de prisión, «ya que el número de apuñaladas no deja lugar a dudas»
El hombre acusado de matar a uno de los asaltantes que irrumpieron en su finca de Inca (Mallorca) en septiembre de 2020 ha declarado este lunes ante el Tribunal del Jurado que no recuerda cómo ni cuándo logró arrebatar el arma blanca al ladrón, insistiendo en que todo ocurrió «muy rápido» y en un momento de pánico. Si embargo, la Fiscalía ha rechazado el discurso, argumentando que hay pruebas suficientes para determinar el homicidio. Mantiene los 15 años de prisión porque el hombre, señalan, apuñaló de forma reiterada al asaltante cuando éste ya no podía defenderse, mostrando intenciones «evidentes» de acabar con su vida.
«Sólo vi el filo que me deslumbró. Pensaba que me mataban, que todo se acababa y que luego iban a ir a por mi mujer. Me volví loco y empecé a pegar patadas y a moverme. No sé si se lo arrebaté, si se lo cogí o si se le cayó, seguramente, no lo recuerdo. Todo duró 20 segundos y a base de patadas lo pude alejar de mí y se fueron», ha relatado el acusado, respondiendo únicamente a las preguntas de su letrada.
Según ha explicado, tras escuchar un ruido salió de la vivienda y se dirigió hacia «una silueta» al fondo de la parcela. «Cuando vi que era una persona, empecé a chillar y a hacer aspavientos. Al verse sorprendido, hizo ademán de salir corriendo, pero a mitad de camino se paró y vino hacia mí corriendo en plan salvaje. No supe reaccionar, esperaba que se fuera pero vino corriendo y a unos tres metros me di cuenta de que llevaba un cuchillo enorme», ha narrado.
El acusado ha indicado que logró apartarse, pero que en ese momento recibió un golpe con «algo contundente» que hizo que sus gafas salieran despedidas. «Caí del lado izquierdo y otro empezó a pegarme patadas», ha añadido. Al caer, el asaltante que posteriormente falleció quedó «a horcajadas» sobre él. «Me volví loco y empecé a pegar patadas y a moverme hasta que se alejó», ha asegurado.
El hombre ha señalado que fue al regresar al interior de la vivienda, después de que los asaltantes huyeran, cuando se dio cuenta de que tenía el cuerpo y el rostro cubiertos de sangre y pensó que había resultado herido.
También ha admitido que se desnudó, dejó la ropa preparada para la llegada de la Policía y se duchó, esperando en pijama, aunque ha asegurado que no recuerda por qué lo hizo de ese modo.
Respondiendo a su abogada, el acusado ha afirmado que salió al encuentro de los asaltantes sin portar ningún arma y ha recordado que sufre un problema de visión que derivó en glaucoma. «No he tenido nunca un 100 por 100 de visión», ha explicado, detallando que el sol del atardecer le deslumbraba en el momento de los hechos. «Siempre tengo que ir con gafas de sol o gorra», ha añadido.
Alegan miedo y legítima defensa
La defensa del principal acusado mantiene que el relato presentado por la acusación no se corresponde con la realidad.«No hay un testigo directo, sólo hay sentimientos de dolor. No dudo de que una persona falleció a causa de las puñaladas, pero niego que ese relato se base en la verdad de lo que sucedió», ha señalado la letrada.
Asimismo, ha rechazado que se haya presentado a su cliente como un «loco psicópata que está esperando en su casa a alguien para matarle». A su parecer, «la legítima defensa y el miedo están acreditados» en el momento en que los intrusos acceden a la finca y el acusado es atacado por varias personas, una de ellas con un cuchillo. Por ello, la abogada ha reiterado su petición de una sentencia absolutoria.
La misma letrada, que actúa también como acusación contra los asaltantes, ha afirmado que «el intento de robo está más que probado. El agujero en el muro no se hizo por generación espontánea».
El fiscal rechaza el testimonio
El fiscal ha desmontado el testimonio del acusado. Defiende que la reiteración de apuñaladas al ladrón, cuando éste ya no suponía ningún peligro, despeja cualquier interrogante. «Sale, recorre 19 metros y sigue asestando puñaladas a una persona que ya está muy malherida. Sigue asestando puñaladas una y otra vez. El ánimo de matar es evidente. Las puñaladas, por su número y por su importancia no dejan ningún lugar a dudas», ha señalado el Ministerio Público en su informe final.
El fiscal ha subrayado que, a la vista de las heridas que recibió la víctima, no tenía ninguna posibilidad de sobrevivir. «Lo han visto con pelos y señales, una docena de puñaladas, tres de ellas mortales cometidas con un cuchillo», ha expuesto.
Respecto a las penas previstas para los asaltantes, tampoco ha cambiado de opinión. Mantiene los 11 años de prisión por robo en grado de tentativa , dado que ahora «hay pruebas» que confirman las sospechas iniciales. Los ladrones fueron a Inca a para «cometer un palo» de plantas de marihuana dentro del inmueble donde sucedieron los hechos. En este sentido, ha añadido que «hubo un esfuerzo para entrar y para salir porque tenían la idea de sacar mucho dinero».
La defensa de los ladrones cuestiona la acusación
Los abogados de los supuestos asaltantes han coincidido en criticar que la acusación se basa únicamente en la lógica.
El letrado del primero de ellos ha argumentado que su cliente no sabía que la intención del desplazamiento a Inca fuera la comisión de un delito y que, además, esperó a la Guardia Civil en el lugar. «No se ha desplegado prueba alguna o indicio de que hiciera las labores de vigilancia que se le imputan. Fue porque se lo pidió y como hacen los buenos amigos, lo sacó para que no se muriera», ha asegurado.
La defensa del segundo acusado ha reconocido que huyó del lugar, aunque ha considerado que su reacción fue comprensible dadas las circunstancias.
Por su parte, el abogado del tercer procesado ha sido claro: «No hay pruebas de que se hubieran puesto de acuerdo para acudir a Inca a robar».
La familia del fallecido reclama una condena por asesinato
Las defensas de la familia del asaltante fallecido mantienen que los hechos deben ser calificados como asesinato por la alevosía y el ensañamiento.
«Tenía un cuchillo y al acuchillarlo una docena de veces le provocó un daño irreparable en su cuerpo con un sufrimiento atroz con el que acabó desangrado y muerto. Estos a grandes rasgos son los hechos. Jaume no se pudo defender porque se encontró sorpresivamente atacado por una persona de una manera extremadamente agresiva. Las posibilidades de defensa eran mínimas», ha expuesto uno de los letrados.
«La intención era que sufriera. Nadie tiene derecho a quitar la vida de otro. Nadie tiene derecho a defender la propiedad privada con esa violencia», ha añadido la segunda abogada.
Recta final del juicio
El juicio con jurado contra el acusado y contra los otros tres procesados por el robo en la finca entra esta semana en su fase final. Tras una semana de sesiones, la Audiencia Provincial ha retomado este lunes la vista pública con las declaraciones de los acusados, la práctica de la prueba documental y la lectura de los informes de las partes.
El martes se entregará el objeto del veredicto al jurado, que quedará incomunicado hasta que adopte una decisión sobre la culpabilidad o no de cada uno de los acusados.
La vista oral comenzó el pasado lunes con los informes iniciales. El fiscal Alfonso San Román, que solicita 15 años de prisión para el morador de la finca por homicidio y 11 meses para cada uno de los tres ladrones por robo con fuerza, sostuvo que «existe prueba más que suficiente para la condena» y que «el hecho de que el acusado mató a una persona no es controvertido».
Por su parte, las defensas de los familiares del fallecido consideran que los hechos deben ser calificados como un asesinato y no como homicidio.
Además de la pena de prisión, el Ministerio Público reclama que la familia del asaltante fallecido reciba una indemnización cercana a 157.000 euros.Con estas declaraciones, el proceso encara ya su desenlace, a la espera del veredicto del jurado popular.