Yate solitario navegando por el MediterráneoGetty Images

Un yate por un euro: el surrealista rescate del 'Acoa' en Mallorca

Su patrón busca un comprador simbólico para deshacerse de un barco varado en la costa, cuya factura de salvamento supera los 300.000 euros

El lujo, cuando se oxida, se vende a precio de saldo: exactamente a un euro. Es la cifra simbólica que Klaus Fietzeck, un patrón alemán de 68 años, pide por su parte del yate Acoa. El trato parece una ganga —un navío de 30 metros por el precio de un café—, pero el lote esconde una letra pequeña indigerible: una hipoteca de posibles daños ambientales y una factura de salvamento de más de 300.000 euros que nadie se atreve a firmar.

Fietzeck aún siente el frío de la madrugada en que, a mediados de enero, el temporal Harry arrancó el ancla del Acoa, una mole diseñada para travesías oceánicas. Tras ser lanzado al agua por el oleaje, el patrón logró alcanzar la orilla con síntomas de hipotermia. Salvó la vida por poco y su barco quedó varado contra las rocas.

Desde entonces, el Acoa se ha convertido en un photocall improvisado para curiosos que se acercan a la costa de Son Servera, al noreste de Mallorca. Pero bajo su casco, sus depósitos cargados con miles de litros de gasóleo y aceites suponen un riesgo para el litoral balear.

Una empresa alemana de salvamento ha puesto sobre la mesa la factura de emergencia para sacar al Acoa de su agonía y remolcarlo hasta el Puerto de Alcúdia por 300.000 euros. El presupuesto incluye dos remolcadores, brigadas de limpieza y una barrera de contención de 100 metros para blindar la costa. Pero no está claro que ninguno de sus propietarios lo vaya a pagar.

Un puzle de socios

Cada día que el barco pasa varado, la deuda crece. Y deshacerse de la propiedad no es sencillo. En declaraciones al diario alemán Mallorca Magazine, el patrón revela que la titularidad del yate es un puzle de socios alemanes donde nadie quiere encajar la última pieza.

Entre los implicados aparece el nombre de Osthoff, quien responde con ambigüedad sobre su responsabilidad: «¿Copropietario? Quizá. Socio, sí. De alguna manera». Esa falta de claridad es precisamente lo que las autoridades españolas intentan descifrar para exigir responsabilidades.

Los piratas de la playa

La desesperación de los dueños ha llevado a plantear incluso la idea de lanzar una campaña en GoFundMe para que fondos públicos o donaciones de desconocidos sufraguen el rescate del cadáver del Acoa. Mientras se dirime el futuro del navío, intentan protegerlo mediante cámaras y sensores de movimiento, herramientas improvisadas para disuadir a los nuevos «piratas de playa».