Flor Bollini

Flor Bollini

Tres horas de silencio y un anillo inteligente: las sombras de la muerte de la 'chamana' de Forbes' en Ibiza

La Justicia reabre el caso de Flor Bollini tras las contradicciones en la fiesta «salvaje» de un magnate sueco. El abogado de la familia apunta a un homicidio

No era una mística al uso sino la arquitecta del biohacking para los tiburones de Silicon Valley. Flor Bollini, la argentina que profesionalizó el uso de sustancias psicodélicas como el sapo bufo entre inversores y altos ejecutivos, encontró un final oscuro en octubre de 2024 en una villa de Ibiza. Las autoridades lo relacionaron inicialmente como un accidente en una sauna, rodeada de velas y bajo un aura de «fiesta interminable», pero ahora ha dado un vuelco judicial.

La familia de la mujer bautizada por Forbes como la Corporate Shaman -tras alcanzar la confianza de conocidos fundadores de startups, inversores de capital de riesgo y altos ejecutivos de Silicon Valley- ha logrado reabrir la causa. Denuncia un «homicidio en toda regla» y tres horas de silencio antes de avisar a emergencias mientras el cuerpo de Bollini yacía inerte en una mansión de la elite.

El 15 de octubre de 2024 la familia de Bollini informó en una escueta nota publicada en su perfil de Instagram el fallecimiento de la conocida como la «chamana de los empresarios» a los 44 años. La familia indicaba que el fallecimiento se había producido en Ibiza y que darían a conocer los detalles para la despedida vía mensajes directos. Tres días más tarde, la misma familia explicó en la plataforma que la cremación de Bollini se había producido en una ceremonia privada. La chamana había muerto durante la celebración de una fiesta en una villa en Sant Antoni de Portmany y la Justicia dio rápido carpetazo al asunto.

NANA Health

Flor Bollini quería profesionalizar el uso de medicinas ancestrales para, decía, optimizar el liderazgo y la salud mental. Con este fin fundó NANA Health, una plataforma que buscaba popularizar el uso de los psicodélicos en terapia, sobre todo del 5-MeO-DMT, obtenido del sapo bufo. La chamana no practicaba el misticismo sino que ofrecía una herramienta de lo que se conoce como biohacking a las élites.

En octubre de 2024, se encontraba en una fiesta organizada en la villa de un multimillonario sueco ubicada en Sant Antoni de Portmany. Una fiesta en cuya invitación se anunciaba que sería «salvaje e interminable» y a la que se pedía a los invitados asistir con todo lo que les apeteciera, en referencia a distintos tipos de sustancias estupefacientes. Aquella madrugada, Bollini entró y salió en varias ocasiones de la sauna de la mansión y, en algún momento y por causas que se desconocen, falleció.

El 112 recibió varias llamadas de personas que se encontraban en la villa, entre ellas el propietario, en el momento de los hechos. Las autoridades, al llegar, encontraron que el cuerpo había sido depositado sobre una mesa, rodeado de velas y tapado con una manta. Además, presentaba varias quemaduras.

El informe toxicológico

Los invitados a la fiesta explicaron entonces que Flor Bollini practicaba rituales de sapo bufo y que padecía problemas cardíacos. Pero el informe toxicólogo realizado durante la autopsia no detectó esta sustancia en su cuerpo. Había tomado algo de alcohol y tenía en su sangre rastros de MDMA, norketamina, ketamina, metanfetamina y anfetamina.

La familia contrató al abogado penalista Vicente Monzó, quien este domingo aseguró en el programa Cuatro Milenio (Cuatro) que Bollini no estaba sola en la sauna en la que presuntamente falleció. «¿Qué pasó en esa sauna?», preguntó. Y añadió que Bollini portaba en el momento de su muerte un smart Watch, un reloj inteligente, que «registraba su posición exacta, sus constantes vitales y demás». «Sabemos que Flor murió sobre las 22:35 horas», explicó el abogado, «estos señores llamaron al 112 a la 1:45 horas. Flor estuvo horas en la sauna sola y muerta».

Aunque inicialmente el caso fue archivado por considerar que el fallecimiento había sido accidental, Monzó, en representación de la familia, ha logrado que éste sea reabierto por un juzgado de Ibiza. Según explicó en el programa de las personas presentes en la fiesta «se denominan a sí mismos como Illuminati, personas con muchísimo dinero y poder en la zona, que organizan con frecuencia este tipo de fiestas».

En su opinión, Flor Bollini no murió por causas naturales sino que fue víctima de «un homicidio en toda regla» oculto, presuntamente, por los invitados a la fiesta y ante el que las autoridades policiales de Ibiza no supieron reaccionar.

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