La vida que comienza necesita acompañamiento, escucha y esperanzaGetty Images

Maternidad y fe

Embarazada, extranjera y sin red: el perfil del 90 % de las mujeres que piden auxilio para ser madres

La asociación Redmadre, que ayuda a mujeres embarazadas en situación de vulnerabilidad, hace balance de su 2025: la mayoría son extranjeras y menores de 29 años

«Mamá». El nombre más bonito, la labor más preciosa, el amor más inmenso que una mujer puede experimentar. Y sin embargo, los inicios -ese «estoy embarazada»- no suena siempre tan bien como debiera. Muchas mujeres se ven al borde del precipicio: no tienen colchón económico, no cuentan con apoyo emocional para asumir la crianza de una nueva persona. Es ahí cuando entra en juego la labor de Redmadre Mallorca, la asociación que ofrece acompañamiento y asesoramiento a mujeres gestantes que lo soliciten.

Desde su nacimiento, en diciembre de 2023, la ayuda ha llegado a un centenar de madres y un centenar de bebés. Un centenar de historias marcadas por el miedo y la soledad al inicio y la vida y la alegría al final (o al inicio, según cómo se mire).

La asociación ha hecho balance de las actuaciones desarrolladas a lo largo de 2025 y en total, 67 mujeres embarazadas en situación de vulnerabilidad han sido acompañadas. De ellas, 14 confesaron tener dudas sobre si continuar o no con su gestación debido al miedo a no poder pagar el alquiler, a perder el empleo, a no saber cómo llegar a fin de mes o a enfrentarse a la maternidad en soledad. Las otras 53, en cambio, tenían claro que no abortarían pero necesitaban apoyo para continuar con el embarazo con serenidad y estabilidad.

La inmensa mayoría, extranjeras y menores de 30 años

En cuanto a la nacionalidad, prácticamente todas las mujeres atendidas —60— eran extranjeras, lo que pone encima de la mesa otra cuestión capital en un embarazo: la familia es el sostén de la familia. Muchas mujeres viven lejos de sus padres, hermanos o amigos de toda la vida y se ven solas remando en la maternidad.

Referente a la edad, la mitad tenía entre 18 y 29 años cuando se quedaron embarazadas, una etapa en la que no suele abundar la estabilidad y sí las dudas ante el futuro. Individual y familiar.

Redmadre Mallorca

La fragilidad económica es otro factor determinante. Sólo un 30 por ciento contaba con empleo estable, mientras que la mitad realizaba trabajos esporádicos, temporales o sin contrato fijo.

A ello se suma que únicamente un 30 por cien disponía del apoyo de su pareja y que un 20 % no contaba con ningún respaldo familiar. En ese contexto, el vértigo viene de la soledad, de la falta de manos para salir adelante.

Acompañamiento emocional: estar, escuchar, empatizar

Y, sin embargo, lo que más solicitaron no fue ayuda material, sino acompañamiento emocional. En todos los casos, esa fue la principal demanda. Al otro lado del teléfono o en la primera entrevista presencial, lo que buscaban era alguien que escuchara sin juzgar, que ofreciera información clara, que empatizase y expandiese la esperanza.

Después llegaba la ayuda práctica: productos básicos para el bebé, ropa, artículos de primera necesidad para la primera crianza, orientación para acceder a recursos sociales.

Los voluntarios, la piedra angular

Detrás de esa respuesta hay 41 voluntarios que constituyen el verdadero motor de la asociación. Personas que, tras su jornada laboral y sus propias responsabilidades, dedican tiempo, conocimientos y dinero a sostener a otras personas. Gracias a este voluntariado profesional se ofrece asesoramiento legal, acompañamiento emocional, atención psicológica y psiquiátrica, así como orientación y formación laboral. Cada mujer recibe una atención personalizada, recalcan desde la asociación.

María Bel Riera, presidenta de la entidad, subraya el crecimiento experimentado en tan poco tiempo: «En apenas dos años hemos atendido a un centenar de madres, y conforme nos han ido conociendo en la isla, ha aumentado el número de mujeres que nos llaman solicitando apoyo o asesoramiento en torno a su embarazo». El boca a boca ha sido determinante. Cuando una mujer se siente acogida y respaldada, lo comparte; y otra, quizá en silencio y con temor, se atreve entonces a dar el paso y pedir ayuda.

La ayuda material —cunas, carritos, ropa, productos de higiene— es posible gracias a las donaciones de particulares y colaboradores. Pero más allá de los objetos, lo que verdaderamente se ofrece es presencia. La certeza de que no están solas en el momento más importante y vulnerable de sus vidas.

«Sin nuestros voluntarios y donantes no sería posible la labor de apoyo y acompañamiento que ofrecemos», recuerda Riera, que anima a la sociedad mallorquina a implicarse, ya sea mediante aportaciones económicas, donaciones de enseres en buen estado o dedicando tiempo como voluntarios.

Por algo se llaman Redmadre. Voluntarios que funcionan como una red tupida para sostener, con amor y fe cristiana, a las madres y sus hijos.