Angel Flórez, víctima del derrumbe de este jueves en Manacor, era saxofonista
Suceso
La Policía imputa homicidio imprudente a los propietarios de la casa de Manacor cuyo derrumbe mató a un joven
La investigación apunta a que realizaron obras sin licencia y almacenaron escombros en la terraza, cuyo peso pudo provocar el colapso del tejado
La investigación por la tragedia de Manacor da un giro clave. La Policía Nacional ha tomado declaración, en calidad de investigados, a los dos propietarios de la vivienda donde el pasado mes de enero se produjo el derrumbe mortal que acabó con la vida de Miguel Ángel Flórez, de 18 años. Ambos están siendo investigados como presuntos autores de un delito de homicidio imprudente.
El avance en las pesquisas llega después de varias semanas de trabajo por parte de los agentes de la Policía Judicial y de la Policía Científica de la Comisaría de Manacor. Tras analizar el lugar del suceso y recopilar información técnica, los investigadores concluyeron que en la vivienda se habían realizado obras sin la correspondiente licencia municipal aproximadamente un año antes del derrumbe.
Escombros almacenados en la terraza
Además, según la investigación, los escombros generados durante esas reformas se almacenaron en la terraza del domicilio y nunca fueron retirados. Los agentes consideran que la acumulación de estos materiales podría haber añadido un peso excesivo a la estructura del edificio y haber contribuido al colapso del tejado.
Todas las diligencias practicadas por la Policía Nacional ya han sido remitidas al juzgado que deberá determinar ahora las posibles responsabilidades penales derivadas de este suceso que conmocionó a todo el municipio.
El techo se vino abajo
La tragedia ocurrió a las 5.12 de la madrugada del pasado 15 de enero, cuando el techo de la habitación en la que dormían dos hermanos se vino abajo de forma repentina. Miguel Ángel Flórez, de 18 años, descansaba en la parte superior de una litera que compartía con su hermano de 12 años. El forjado superior, correspondiente a una cubierta plana, se desplomó directamente sobre la estancia y también afectó a otra parte de la vivienda.
El impacto fue devastador. Miguel Ángel recibió de lleno los materiales que cayeron desde la planta superior y el tejado, quedando sepultado bajo cerca de un metro de escombros. Su hermano pequeño, que dormía en la cama inferior, logró sobrevivir gracias a que la estructura de la litera amortiguó parte del derrumbe.
Los bomberos, que acudieron rápidamente tras el aviso, escucharon los gritos del hermano menor al llegar al lugar. Tras rescatarlo de entre los restos, fue trasladado al hospital Son Espases de Palma con heridas de consideración, aunque horas después recibió el alta médica. Los servicios sanitarios, sin embargo, no pudieron hacer nada por salvar la vida del joven de 18 años, que falleció prácticamente en el acto.
En el momento del derrumbe, los padres dormían en una habitación contigua. Ambos tuvieron que ser atendidos por psicólogos especializados en emergencias debido al fuerte impacto emocional de lo ocurrido.
Una casa mallorquina de 1900
La vivienda donde ocurrió el suceso es una casa mallorquina tradicional situada en la calle Sant Francesc, en el casco antiguo de Manacor. Según los datos del catastro, el inmueble data del año 1900. Pese a su antigüedad, en el archivo histórico del departamento de Urbanismo no consta ninguna solicitud de licencia de obras ni documentación relativa al estado de conservación del edificio.
Esto significa que tampoco se había realizado la inspección técnica de edificios obligatoria para inmuebles de estas características, un informe destinado a garantizar la seguridad estructural y el mantenimiento adecuado de las construcciones antiguas.
Tras el derrumbe, técnicos municipales inspeccionaron la vivienda y recomendaron medidas urgentes de seguridad, entre ellas el precinto del inmueble, el acordonamiento de la zona y el desalojo provisional de los vecinos afectados. Además, después del suceso se registraron nuevos desprendimientos en otras partes del edificio, lo que incrementó la preocupación por el estado de la estructura.
La muerte de Miguel Ángel, que apenas había cumplido 18 años y era saxofonista de la Banda de Música municipal de Manacor, dejó profundamente conmocionada a toda la localidad. Ahora, con la investigación policial apuntando a posibles negligencias en las obras realizadas en la vivienda, el caso entra en una nueva fase judicial.