Entrada de la Audiencia Provincial de BalearesEuropa Press

La Audiencia de Palma condena a un padre por agredir sexualmente a su hija desde que tenía solo cuatro años

La sentencia considera probado que las violaciones y abusos se prolongaron durante más de una década en el ámbito familiar y provocaron graves secuelas psicológicas en la niña, que se autolesionaba y tenía pensamientos suicidas

el infierno en la tierra. La Audiencia Provincial de Palma ha condenado a un padre por agresión sexual continuada contra su hija menor de edad, tras considerar probado que los abusos comenzaron cuando la niña tenía apenas cuatro años y se prolongaron durante distintos momentos de su infancia y adolescencia. La resolución judicial, dictada el pasado 11 de febrero de 2026 y a la que ha tenido acceso El Debate, concluye que el acusado aprovechó su condición de padre y la situación de convivencia familiar para cometer los hechos en las distintas casas que compartió con la niña. De acuerdo con los hechos probados, los primeros episodios ocurrieron cuando la menor era todavía muy pequeña. En esa etapa, el acusado aprovechaba momentos en los que la madre no se encontraba en casa para aprovecharse de su propia hija, de la peor manera posible.

Entre los primeros comportamientos descritos por el tribunal se encuentra la introducción de objetos en la vagina de la menor. Años después, pasaría introducirle los dedos y practicar comportamientos de carácter sexual.

Los abusos se prolongaron durante años y fueron a más. Según el tribunal, el acusado realizaba tocamientos en las partes íntimas de la víctima y, en determinadas ocasiones, la obligaba a desnudarse delante de él o a probarse ropa interior en su presencia.

Además, la resolución describe situaciones en las que el hombre hacía comentarios de carácter sexual y ejercía presión psicológica sobre la menor en el contexto de la relación familiar.

Violaciones

El tribunal también considera acreditado que el individuo utilizó la violencia en algunos episodios para impedir que su hija se resistiera. Uno de los hechos más graves descritos en la sentencia ocurrió cuando la víctima tenía 13 años. El hombre estacionó una furgoneta en un lugar apartado y, empleando violencia, la penetró vaginalmente.

Posteriormente, durante el periodo del confinamiento por la pandemia, se produjeron otros dos episodios de penetración vaginal, según indica el tribunal. Estos hechos habrían tenido lugar en el apartamento en el que vivía con su pareja en ese momento (no la madre), en el contexto de las visitas de los niños.

Una niña en tratamiento psiquiátrico

Todas estas agresiones sexuales supusieron un enorma impacto sobre la niña. Según recoge la resolución judicial, la menor requirió tratamiento psicológico continuado y atención psiquiátrica. Es más, la víctima tuvo que ser ingresada en varias ocasiones en una unidad de psiquiatría debido a episodios de autolesiones y pensamientos suicidas, circunstancias que el tribunal relaciona con el impacto emocional derivado de las agresiones.

La menor explotó en diciembre de 2021. Fue entonces cuando se presentó denuncia una vez que la menor comenzó a relatar los abusos de forma progresiva durante un proceso terapéutico en el que distintos profesionales detectaron indicios de violencia sexual.

En su valoración de la prueba, la Audiencia Provincial concede especial relevancia a la declaración de la víctima. El tribunal mantiene que su testimonio fue coherente, persistente y compatible con los informes psicológicos y con las declaraciones de los profesionales que participaron en su atención. Según la sentencia, el relato se mantuvo estable a lo largo del procedimiento y no se apreciaron contradicciones relevantes que pusieran en duda su credibilidad.

Por todo ello, la resolución concluye que la presunción de inocencia del acusado «ha quedado desvirtuada y considera acreditados los hechos por los que fue juzgado».