MarlaskaEuropa Press

Ibiza clama ante el «negacionismo» de Marlaska y exige por carta el fin de la ruta migratoria con Argelia

Vicent Marí denuncia la «asfixia» de un sistema de menores desbordado, un gasto quintuplicado hasta los 12 millones y una plantilla que pasa de 22 a 156 ​

De 2,5 a 12 millones de euros en cinco años. Del sosiego de dos centros a la urgencia de once. El presidente del Consell de Ibiza, Vicent Marí (PP), ha enviado una misiva demoledora al ministro de Interior, el socialista Fernando Grande-Marlaska para denunciar que la ruta argelina de pateras es una vía consolidada que está asfixiando las costuras de la atención a menores en la isla

La situación del servicio de menores del Consell Insular de Ibiza es «insostenible», lamenta el presidente ibicenco, en un escrito donde detalla con cifras cómo está afectando la cada vez más grave avalancha de pateras que llegan a las costas ibicencas con numerosos menores extranjeros no acompañados a bordo. Menores cuya tutela pasa a manos de la institución insular, que en 2025 tuvo que dedicar a este cometido 12,3 millones de euros. Menores cuyo retorno a Argelia exige ahora Marí.

En su escrito, el presidente ibicenco subraya que la ruta entre Argelia y Baleares está ya más que consolidada. Algo que Grande Marlaska se ha negado a aceptar en varias ocasiones en los últimos meses. Además, denuncia que esta consolidación se traduce en «una creciente presión sobre los servicios públicos asistenciales de Ibiza, especialmente en el ámbito de la atención a menores».

A diferencia de Canarias, la competencia en materia de Menores en Baleares está transferida desde el Govern autonómico a los consells insulares de cada isla. La crisis migratoria está provocando que estas administraciones se vean desbordadas. La más afectada por la situación es Formentera, cuyo gobierno insular -el Consell- recibió a finales del pasado año una inyección de casi 4 millones de euros del Ejecutivo balear de Marga Prohens para poder afrontar el problema.

En su carta al ministro, el presidente ibicenco explica que se ha pasado de un presupuesto de 2,5 millones de euros para Menores en 2018 a otro de 12,3 millones cinco años más tarde, es decir, casi cinco veces más. «La situación continúa siendo extremadamente compleja y cada vez más difícil de sostener», lamenta Vicent Marí.

La «asfixia» del Consell

En la misma carta, el presidente ibicenco explica que el Consell tenía 22 trabajadores para el área de Menores, pero la ruta argelina ha obligado a la institución insular a ampliar la plantilla hasta los 156 profesionales. La situación, además, ha provocado que la isla ha pasado de tener dos centros de acogida residencial en 2019 a los once actuales, «destinados a atender el flujo de menores que llegan a la isla».

«No se trata únicamente de una cuestión presupuestaria, si bien es cierto que está asfixiando a este Consell», aclara Vicent Marí al ministro Marlaska, «sino de garantizar la adecuada prestación de los servicios públicos, la correcta atención a los menores y la cohesión social en nuestro territorio».

Pelea multitudinaria entre menores

Marí, además admite que «la falta de medios» ha tenido como consecuencia la pelea multitudinaria entre menores no acompañados en uno de los centros menores del Consell y que ha provocado «la baja de una de las monitoras, herida leve al intentar mediar en la reyerta». Este episodio «ha agravado todavía más la dificultad para estabilizar la plantilla y encontrar trabajadores para atender un servicio desbordado, dado el uso que se está haciendo de un sistema pensado para proteger a menores en situaciones puntuales de desamparo, pero en ningún caso un fenómeno migratorio que es estructural y excede las competencias insulares».

El presidente del Consell de Ibiza acaba su carta exigiendo a Marlaska «que impulse y refuerce todos los mecanismos necesarios para eliminar la ruta balear, promoviendo asimismo acuerdos de cooperación con Argelia que permitan prevenir la salida de embarcaciones desde sus costas y avanzar en instrumentos bilaterales que faciliten el retorno de los inmigrantes menores a sus entornos familiares».