El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la presidenta del Congreso, Francina ArmengolEuropa Press

Armengol aplaude el rodillo de Sánchez contra el monolito «franquista» de Sa Feixina: «Es de justicia»

La ex presidenta balear tilda de «justicia» la catalogación del monolito como símbolo franquista «ad hoc» para forzar su demolición definitiva, pese a estar libre de simbología y protegido por sentencia

El pulso de la izquierda contra el monumento de Sa Feixina no ha acabado. En una maniobra de última hora, el Gobierno de Pedro Sánchez ha decidido ignorar la jurisprudencia del Tribunal Superior de Justicia de Baleares (TSJB) —que avaló la protección del monolito— para dictar ahora una resolución que lo etiqueta ad hoc como símbolo franquista y ordena su retirada definitiva.

El Monumento a las Víctimas del Crucero Baleares en Palma, que está libre de simbología franquista desde 2010, se incluirá ahora en el Catálogo de Símbolos Contrarios a la Memoria Democrática.

La decisión, tomada en base a un informe de la Comisión Técnica, ya ha sido remitida al Ayuntamiento para que proceda a la retirada de la obra. La presidenta del Congreso y ex líder balear, Francina Armengol, no ha tardado en cerrar filas con Moncloa, y celebrar que el Ejecutivo se salte la protección judicial de un monumento que, desde 2010, carece de simbología de la dictadura.

En un mensaje en la red social X este jueves, la también secretaria general del PSIB-PSOE ha considerado la inclusión del monolito en este catálogo supone «un paso importante en la defensa de la memoria democrática».

«Es de justicia que se tenga que retirar. No se trata de borrar la historia, sino de dignificarla, de reconocer a las víctimas y de construir un espacio público coherente con los valores democráticos», ha apuntado.

La secuencia temporal no deja lugar a la casualidad. Este mismo jueves, el Ayuntamiento de Palma (con la mayoría de PP y Vox) aprobaba de forma definitiva la modificación del Plan General (PGOU) para otorgar la máxima protección patrimonial a esta obra. Sin embargo, el Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática se sacaba de la manga una resolución para incluir el monumento a las víctimas del crucero Baleares en el Catálogo de Símbolos Contrarios a la Memoria Democrática.

El monumento levantado en 1948 en memoria de los fallecidos en el crucero franquista Baleares logró la protección máxima integral, en contra de la obsesión de la izquierda balear, que ha intentado sin éxito derribarlo en la última década.

Ahora, mediante un giro administrativo que esquiva la sentencia del TSJB, el Gobierno de Sánchez reactiva el rodillo para demoler un monumento que el consistorio palmesano acaba de declarar, paradójicamente, la máxima protección a este monumento considerado como bien protegido.

Desde la Delegación del Gobierno se sostiene que los monumentos a los llamados «caídos por Dios y por España» no fueron sino una pieza clave en la «estrategia legitimadora de la dictadura».

En un comunicado, el delegado del Gobierno en las islas asegura que la glorificación de estas figuras convirtió sus muertes en un sacrificio «necesario para la salvación de España», una narrativa que —a ojos de Memoria Democrática— buscaba justificar la Guerra Civil bajo el mito de la «Cruzada» y validar la violencia perpetrada contra el bando republicano. Moncloa despacha así el valor arquitectónico del monolito para centrar el debate en su origen fundacional.