Acto de adquisición en Sotheby's
Mallorca rescata en Sotheby’s la 'joya' de la cartografía mallorquina
La pieza más antigua de la Escuela Cartográfica Mallorquina, en manos de una colección privada hasta ahora, podrá visitarse en el Museo de Mallorca a partir de junio
Mallorca recupera su brújula medieval. El Consell de Mallorca ha sellado este lunes en la sede de Sotheby’s Londres una de las operaciones de rescate patrimonial más significativas de los últimos tiempos con la adquisición de la carta portulana de Pere Rossell. Se trata de una pieza excepcional datada en 1447 que regresa a la isla tras décadas en manos privadas para integrarse en el inventario público de todos los mallorquines.
El presidente de la institución, Llorenç Galmés, junto a la responsable de Cultura y Patrimonio, Antònia Roca, han formalizado este lunes el traspaso de este tesoro de la Escuela Cartográfica Mallorquina.
La carta potulana, firmada por el maestro Rossell —también referido como Petrus Roselli—, es la obra más antigua que se conserva del autor y un testimonio clave del dominio técnico que la isla proyectó sobre el mundo entre los siglos XIII y XV.
De los Pritzker al Museo de Mallorca
La trayectoria del mapa hasta su regreso ha sido propia de un periplo épico. Durante más de cuarenta años, la carta perteneció a la exclusiva colección de los bibliófilos Cindy y Jay Pritzker. Tras su salida a subasta internacional, el Consell detectó una «oportunidad única» para evitar que el legado volviera a desaparecer en el mercado privado.
«No podríamos haber deseado un mejor destino», admitió David Goldthorpe, responsable de Manuscritos de Sotheby’s para Europa, durante la recepción de la comitiva balear. El experto celebró que, más de 500 años después de que los trazos de Rossell se secaran sobre la vitela, el mapa trace su ruta de vuelta a casa.
El mundo en vitela y gótica
El valor del documento reside tanto en su factura como en su estado de conservación. Elaborada sobre vitela, la carta portulana es un despliegue de precisión náutica. Contiene centenares de nombres trazados en caligrafía gótica con tintas negra y roja. Además, el documento convive en latín y catalán, reflejo de la Mallorca de la época. Se trata de un instrumento de navegación de gran formato que servía de guía en el Mediterráneo medieval.
Para Llorenç Galmés, esta compra supone un «hito histórico» y una «inversión estratégica» que garantiza la permanencia del legado en manos de la ciudadanía. En la misma línea, Antònia Roca subrayó que la pieza es una «auténtica joya» que sintetiza el talento y la proyección internacional de la isla hace cinco siglos.
El destino final de la carta ya está fijado en el Museo de Mallorca. A partir del próximo mes de junio, la institución abrirá sus puertas para que el público pueda contemplar de cerca la obra de Rossell, cerrando así un círculo de más de medio milenio de historia.