La vicepresidenta y consellera insular de Cultura y Patrimonio, Antònia Roca
Cultura y Patrimonio
Una carta del Mediterráneo de 1447 regresa a Mallorca casi seis siglos después
El Consell adquiere por unos 880.000 euros un portulano del cartógrafo Pere Rossell, figura clave de la Escuela Mallorquina, que se expondrá en el Museu de Mallorca
En algún momento de 1447, en algún taller de Mallorca, un cartógrafo trazó con laboriosidad las líneas del Mediterráneo sobre una amplia lámina de vitela. Con tinta oscura dibujó costas, cabos e islas; después añadió centenares de nombres de puertos y ciudades en una diminuta letra gótica, alternando negro y rojo. Al final firmó su trabajo: Petrus Roselli. O, en lengua propia, Pere Rossell. Casi seis siglos después, aquella carta de navegación volverá a Mallorca. El próximo mes de junio se expondrá en el Museu de Mallorca tras haber sido adquirida recientemente por el Consell de Mallorca por 762.000 libras esterlinas (unos 880.000 euros), que la incorpora así al patrimonio público de la isla.
La pieza es una carta portulana iluminada del Mediterráneo, una de las representaciones náuticas más refinadas de su tiempo. Está realizada sobre una única membrana de vitela de grandes dimensiones —56 por 94 centímetros— y escrita en latín y catalán. Sobre el pergamino, las costas aparecen delineadas con precisión y atravesadas por la característica red de rumbos que guiaba a los navegantes medievales. Es un documento de rigor científico, pero también una pieza estética de primer orden. Su autor, Pere Rossell, destaca como el cartógrafo más prolífico de la Escuela Mallorquina, ese grupo de artesanos que entre los siglos XIII y XV convirtió a la isla en el principal centro de mapas náuticos de Europa. Sus cartas eran herramientas de trabajo reales: circulaban por todo el Mediterráneo en manos de comerciantes y pilotos que necesitaban precisión para navegar por rutas saturadas de tráfico.
El valor de esta adquisición es concreto: se trata de la más antigua de las diez cartas firmadas por Rossell que han llegado hasta nuestros días. Por eso, su recuperación no es solo un tanto institucional, sino una pieza clave para comprender la evolución de uno de los cartógrafos más activos de su época.
La operación fue detallada por Antònia Roca, vicepresidenta del Consell de Mallorca y consellera de Cultura y Patrimonio, durante el pleno de la institución. Según explicó Roca, la incorporación de esta obra permitirá que los mallorquines conozcan de cerca un pilar de la cartografía medieval y lo sitúen dentro de la larga tradición de la escuela local.
Desde el Consell subrayan que la compra responde a una política de recuperación del patrimonio histórico vinculado a la isla. De hecho, la carta se expondrá en el Museu de Mallorca entre junio y noviembre, en una muestra que permitirá observar de cerca los detalles de esta obra excepcional.
De Londres a Palma: la compra
El rastro de la pieza nos lleva hasta Londres, concretamente a una subasta virtual de la casa Sotheby’s. Al detectar la licitación, el Consell de Mallorca —consciente del valor testimonial del portulano— descartó el azar de la puja y optó por iniciar una negociación directa con la firma británica para asegurar su compra.
El proceso contó con el aval técnico de la Junta de Calificación, Valoración y Exportación de Bienes del Patrimonio Histórico Español. En su reunión del 20 de enero de 2026, este organismo dependiente del Ministerio de Cultura no solo autorizó su incorporación a las colecciones del Museu de Mallorca, sino que validó el precio de 762.000 libras esterlinas. El informe subrayó la singularidad de la obra y su valor intrínseco para el patrimonio nacional, recordando que, durante siglos, mapas como este fueron herramientas indispensables para quienes surcaban el Mediterráneo. Hoy, convertidos en raros testimonios de una forma de conocimiento y de un mundo en expansión, son también ventanas a la historia. En el caso de la carta de Pere Rossell, esa ventana vuelve ahora al lugar donde fue abierta por primera vez.