Técnicos de patrimonio a punto de entrar al agua

Técnicos de patrimonio a punto de entrar al aguaConsell de Mallorca

El pecio romano que duerme en las aguas de Palma empieza a emerger 16 siglos después

Comienza la compleja extracción del barco de Ses Fontanelles, hundido en el siglo IV con un cargamento de cerca de 300 ánforas procedentes del entorno de Carthago Nova

Atan solo 65 metros de la costa y a poco más de dos metros y medio de profundidad, el mar ha mantenido durante más de dieciséis siglos un tesoro del antiguo comercio romano. Allí, bajo la arena de la bahía de Palma, se encuentra el pecio de Ses Fontanelles, un barco mercante del siglo IV d. C. cuyos restos empiezan ahora a emerger. El Consell de Mallorca ha presentado las labores de extracción de esta joya del Mediterráneo occidental.

Durante años, el yacimiento se ha estudiado con mimo y sigilo y se han preparado los pasos necesarios para intervenir en él. Hasta hoy, martes, cuando un equipo especializado ha empezado a trabajar en la zona con el objetivo de sacar a la superficie los restos del barco y parte de su carga.

El pecio se localizó en 2019 casi por casualidad. Un buceador alemán encontró algunos restos que no parecían naturales y decidió informar al Consell de Mallorca. A partir de ahí, se iniciaron las primeras inspecciones arqueológicas. Poco a poco, se confirmó que bajo la arena había un barco antiguo, de unos doce metros de eslora y cerca de cinco de manga.

El presidente del Consell, Llorenç Galmés, observa los materiales de trabajo

El presidente del Consell, Llorenç Galmés, observa los materiales de trabajoC.M.

Con el tiempo, los investigadores han podido reconstruir parte de su historia. Todo indica que la embarcación salió del puerto de la hoy Cartagena (Carthago Nova entonces) y que se hundió frente a la costa de Mallorca en el siglo IV d. C. Probablemente transportaba mercancías que circulaban por las rutas comerciales del Mediterráneo en esa época.

El interés por el hallazgo fue evidente desde las primeras intervenciones. En 2022 se realizó una extracción parcial del cargamento. Durante esa campaña se encontraron varias ánforas utilizadas para transportar productos como aceite, vino o salsas de pescado. Algunas conservaban restos orgánicos en su interior, algo poco común y muy útil para los investigadores, porque permite saber con más precisión qué tipo de mercancías viajaban en el barco.

En cualquier caso, el pecio no destaca solo por lo que llevaba dentro. También ha llamado la atención el estado de conservación de parte de la estructura del barco. La madera, en algunos puntos, se ha mantenido mejor de lo habitual en yacimientos subacuáticos. Esto ofrece una oportunidad poco frecuente para estudiar cómo se construían estas embarcaciones en la época romana.

Todo esto convierte al pecio de Ses Fontanelles en una fuente importante de información para entender cómo funcionaba el comercio marítimo en el Mediterráneo romano. De hecho, los especialistas ya lo consideran uno de los descubrimientos subacuáticos más relevantes de los últimos años en esta región.

Autoridades y especialistas posan este martes

Autoridades y especialistas posan este martesC.M.

La intervención que acaba de comenzar es el resultado de un trabajo científico largo. Un equipo especializado en arqueología subacuática y conservación del patrimonio, promovido por el Consell de Mallorca, participa en ella. El proyecto está coordinado por Miquel Àngel Cau-Ontiveros, de la Universidad de Barcelona; Darío Bernal-Cassola, de la Universidad de Cádiz; Enrique García, de la Universitat de les Illes Balears; y Carlos de Juan, de la Universidad de Valencia.

Una extracción lenta y laboriosa

La extracción no será rápida. Se estima que los trabajos durarán alrededor de cuatro meses, aunque el calendario dependerá en gran medida del estado del mar y de la meteorología.

Por ahora, el equipo se centra en retirar con cuidado la arena que cubre el barco. Es una fase lenta, pero necesaria para poder ver bien la estructura y avanzar en la recuperación del pecio.

Mientras tanto, también se han preparado los espacios donde se estudiarán las piezas una vez salgan del agua. En el Castell de Sant Carles se ha acondicionado un laboratorio que recibirá los materiales recuperados. Allí comenzarán los primeros trabajos de limpieza, conservación y análisis.

La intervención se ha organizado teniendo en cuenta el entorno. Durante las últimas semanas se ha informado a asociaciones de vecinos, hoteles, restaurantes y cuerpos de seguridad sobre el desarrollo de los trabajos para facilitar la coordinación durante toda la operación.

El Consell de Mallorca y su papel

La vicepresidenta del Consell de Mallorca y consejera de Cultura y Patrimonio, Antònia Roca, ha destacado la importancia del proyecto desde el punto de vista científico. Según ha explicado, la recuperación del pecio permitirá estudiar con más detalle la navegación y el comercio marítimo en el Mediterráneo durante la época romana.

Roca también ha anunciado que el Consell prepara una exposición para acercar el hallazgo al público. La muestra, prevista en la Misericòrdia en los próximos meses, servirá para presentar los resultados de la investigación y dar a conocer el valor histórico de este barco.

La ubicación definitiva donde se conservarán y exhibirán los restos del pecio aún no se ha decidido. Por ahora, los primeros trabajos de conservación y análisis se llevarán a cabo en las instalaciones del Castillo de San Carlos, en Palma.

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