Gente bailando en una discoteca con móviles

Gente bailando en una discoteca con móvilesGetty Images

Fiestas sin móviles en Ibiza: la pegatina en la cámara es la nueva norma para poder bailar

La expansión de las fiestas sin fotos busca recuperar la mística de los clubes pero choca con el temor del sector a perder su mayor escaparate digital

Ibiza ha decidido declararle la guerra al postureo de pantalla iluminada. Empezó como un capricho de algunos DJ en las sesiones de Solid Grooves pero en este arranque de 2026 se ha convertido en la nueva norma de hierro de la isla. En locales como Nocturna, en la zona de Cala de Bou, ya no se entra para ser visto en Instagram: la entrada incluye una pegatina sobre la lente del móvil. O bailas o te vas.

Pero el sector empresarial de ocio nocturno en Ibiza recela y no compra el discurso romántico. Sostiene que renunciar al vídeo viral es renunciar a la publicidad gratuita. La batalla entre la mística del baile y el negocio del clic está servida.

Fue en el verano de 2025 cuando algunos DJ empezaron a exigir que los teléfonos móviles no fueran los protagonistas de sus fiestas. La no phone policy se impuso en Solid Grooves de DC10. Amnesia, que este 2026 cumple medio siglo de existencia, también se sumó a esta corriente, con una intensa campaña publicitaria en la que invitaba a los clientes a disfrutar del momento. Y Tomodachi abrió sus puertas con la prohibición casi como carta de presentación.

Para esta temporada de 2026, el número de clubes que prefieren clientes sin móviles ni cámaras se ha incrementado. Nuevos establecimientos, como el recientemente inaugurado Nocturna, ubicado en Los Felices, en Cala de Bou, prohíben el acceso con smartphones. Para ello, los asistentes han de aceptar que se sellen sus cámaras con pegatinas.

«Prohibir siempre es malo»

Muchos parecen querer seguir esta temporada la filosofía de Michael Bibi en DC10. El objetivo es vivir la fiesta y la música de forma auténtica, sintiendo el ritmo y bailando sin distracciones. El recuerdo del momento es posible gracias a cámaras desechables o Polaroid.

Para el gerente de la Asociación Ocio de Ibiza, José Luis Benítez, esta nueva política de acceso a algunos establecimientos de la noche en la isla «es más una cuestión de marketing que otra cosa». Benítez tiene claro que «prohibir siempre es malo». Y recuerda: «Hace años, cuando salieron los móviles, la gente pedía de todo. El problema hoy es que esa misma gente disfruta grabando cosas y haciéndose fotos».

«Creo que prohibir el móvil es una moda», subraya, «si tú no quieres que el cliente grabe, no lo dejes entrar. Puedes hacerlo porque puedes ejercer el derecho de admisión. Pero hoy hay libertades de todo tipo, aunque muchos confundan esto con libertinaje».

Benítez sostiene que el uso del móvil es un activo para los locales: son miles de impactos en redes sociales, una publicidad «totalmente gratuita» que hace que la prohibición «no tenga mucho sentido». El gerente de la patronal desmonta, además, el romanticismo de la «Ibiza auténtica» que esgrimen los clubes. «Se habla del pasado como si fuera mejor que el presente y no fue así; simplemente fue diferente», asegura. Para Benítez, la nostalgia tiene un límite: «Decir que se vivía mejor antes, cuando en esta isla se pasó hambre hasta la llegada del turismo, no tiene sentido».

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