Residencia episcopal: historia junto al mar
Historia y Patrimonio
La única sede episcopal de España integrada en un baluarte frente al Mediterráneo
Fue casa de los prelados desde 1250 y sobrevivió al derribo de las murallas de Palma pero ahora ultima su apertura al público
La historia de lo que hoy conocemos como el Palacio Episcopal de Mallorca se remonta al siglo XIII, en concreto, a unos pocos años después de que Palma fuera liberada de la dominación musulmana por parte del rey Jaime I de Aragón y sus tropas, una liberación que tuvo lugar el 31 de diciembre de 1229.
Gracias a algunos documentos que se han podido conservar de aquella época, puede afirmarse que el primer obispo de Mallorca, Ramón de Torrelles, ya vivía en ese enclave en torno al año 1250. Esta edificación emblemática se encuentra ubicada al lado de la Catedral de Santa María de Mallorca, conformando así un conjunto catedralicio clásico, pues ya desde casi los orígenes del cristianismo era habitual que hubiera estas duplas arquitectónicas en la mayoría de diócesis.
En el caso de Mallorca, el Palacio Episcopal y la Catedral se hallaban, además, junto a las antiguas murallas renacentistas de la ciudad, en la parte más próxima al mar. La mayor parte del recinto amurallado de Palma sería demolida a principios del pasado siglo, si bien se conservaron algunos pequeños tramos, incluido el que protegía ambas edificaciones. Así lo pueden comprobar todavía hoy los turistas que visitan esa preciosa zona del casco antiguo de la capital balear, en la que también se encuentra el Palacio de la Almudaina, que fue la sede oficial de los monarcas del Reino de Mallorca.
Residencia oficial
Una de las personas que mejor conoce la historia y la intrahistoria del Palacio Episcopal es el catedrático de la UAB e historiador del arte Marià Carbonell, quien recientemente ha sido, además, el coordinador científico del libro El Palau Episcopal de Mallorca —El Palacio Episcopal de Mallorca—, una obra de investigación única que incluye sendos estudios del propio Carbonell, así como también trabajos de los expertos Bartomeu Vallori, Antoni Pons, Júlia Roman, Miquela Sacarès, Elvira González, José Morata y Bartomeu Bestard.
Este volumen fue presentado el pasado mes de febrero, en un acto que contó con la presencia del actual obispo de Mallorca, monseñor Sebastià Taltavull; el vicario de Patrimonio, mosén Francesc Vicens, y el citado historiador, con quien ha hablado ahora El Debate. En dicha presentación se anunció también que el Obispado está trabajando para arbitrar un sistema estable de visitas guiadas al Palacio Episcopal, para hacerlo más accesible a la sociedad.
Carbonell confirma, en primer lugar, que el Palacio Episcopal isleño ha mantenido su funcionalidad como residencia oficial de los obispos de Mallorca desde su construcción, «aunque algunos prelados contemporáneos no hayan residido allí». Hablando de los palacios episcopales ya en general, indica que «no hay una tipología específica de palacio episcopal en las distintas diócesis católicas», si bien un hecho histórico común en Europa sería que la mayoría de estas construcciones se han conservado desde la Edad Media hasta llegar a nuestros días. «Esto significa que estos edificios han sido muy transformados a lo largo del tiempo y que, por tanto, es muy difícil encontrar hoy un edificio episcopal totalmente gótico», añade.
Grandes reformas
Esta circunstancia se habría dado también en el caso del inmueble que está ubicado en Palma. «Lo que yo creo que queda hoy con respecto a la construcción originaria es la configuración general del edificio, porque si nos fijamos en la primera reproducción gráfica que se conserva de este inmueble, que es de 1644, allí ya se ve un edificio cerrado con un patio central, que es lo que podemos ver también ahora», destaca Carbonell.
En ese sentido, subraya que en el interior del Palacio Episcopal se conservan hoy también varias salas antiguas, como por ejemplo las que ocupa el Museo de Arte Sacro de Mallorca. «La imagen de conjunto que podemos observar en la actualidad del Palacio Episcopal nos da ya, junto con los elementos originarios que se han conservado, una idea bastante aproximada de cómo podía ser el edificio gótico», prosigue este reconocido especialista.
Las grandes reformas arquitectónicas que se hicieron allí entre los siglos XVII y XVIII habrían sido debidas, seguramente, a motivos estructurales. «Aun así, afortunadamente, se han conservado elementos significativos de la parte gótica del edificio, como por ejemplo las ventanas que dan directamente al mar», reconoce a continuación.
Fondo patrimonial
Otro espacio simbólico del Palacio Episcopal de Mallorca es el denominado Huerto del obispo. De hecho, es uno de los pocos jardines de estas características que se han conservado en nuestro país, aunque también es cierto que ha experimentado diversos cambios en su fisonomía a lo largo del tiempo. «Curiosamente, este jardín es más conocido por muchos ciudadanos que el propio Palacio Episcopal, debido a que históricamente ha sido más accesible», reconoce Carbonell, para añadir: «Piense que el edificio no sólo era la residencia del obispo, sino también el lugar donde estaba la curia diocesana, por lo que su acceso estaba reservado a los eclesiásticos».
Como historiador del arte, recuerda también, por otro lado, que casi todos los palacios episcopales tienen un fondo artístico o un patrimonio mobiliario por aluvión. «Muchas veces, el mobiliario era personal del obispo y cuando se iba, se llevaba sus muebles», especifica. «Los obispos vendrían a ser una especie de inquilinos de esos espacios», afirma seguidamente, con un punto de ironía amable. «Lo que hay hoy en el interior del Palacio Episcopal de Mallorca fue donado por los obispos que fueron pasando por el edificio», apostilla. En ese contexto, explica asimismo que no es frecuente que los palacios episcopales tengan galerías de retratos de los obispos, pero en este caso sí hay una galería de retratos y además se conservan casi todos los escudos heráldicos de los distintos obispos.
A modo de conclusión, Carbonell valora la ya citada «situación privilegiada» del Palacio Episcopal de Mallorca y de la Catedral de Santa María: «Es la única seo que hay al lado del mar». Un segundo hecho que desea resaltar desde un punto de vista arquitectónico es que el Palacio Episcopal se construyó encima de los restos de algún edificio monumental de la época romana, tal como se descubrió en las catas que se pudieron hacer en la zona a principios del siglo XX. Ese hallazgo fue, seguramente, uno de los primeros secretos que se desvelaron de la Casa del Obispo, un lugar del que ahora podremos conocer mucho más gracias al mencionado libro de investigación y a las futuras visitas guiadas por sus nobles cuartos y pasillos.