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Ana Botella, increpada por el reportero de El Intermedio, Gonzo, a su llegada a la peluquería

Ana Botella, increpada por el reportero de El Intermedio, Gonzo, a su llegada a la peluquería

Televisión

Cuando la izquierda acosaba a la mujer del presidente Aznar en televisión y era aplaudido

Ana Botella llegó a tener su propia sección en un programa de La Sexta, con declaraciones «sacadas de tiempo y contexto»

El reciente episodio en el que Vito Quiles abordó por la calle a Begoña Gómez ha reabierto una discusión que en realidad no es nueva en España: hasta qué punto es legítimo incomodar, perseguir o exponer públicamente a figuras políticas —o a su entorno— en nombre del periodismo o del entretenimiento.

Vito Quiles accedió al interior de la cafetería en la que estaba la mujer de Pedro Sánchez y le bloqueó la salida, momento en el que, según se afirma, tuvo lugar la presunta agresión. Posteriormente, el propio Quiles publicó un vídeo en sus redes sociales en el que se ve la escena ya en el exterior, donde trata de preguntarle por supuestos delitos mientras ella lo ignora y mantiene una conversación telefónica.

«Yo recibo un chivatazo de que Begoña está en una cafetería con unas amigas tomando unos vinos y me acerco al lugar, donde me he expresado con mucha educación y he pedido permiso para preguntar a Begoña sobre su imputación», ha asegurado el comunicado en su defensa a El Debate. «Me han empezado a llamar gentuza y asqueroso, no me dejaban salir y son ellos quienes me obstruyen el paso, por lo que tengo que salir escapando por la ventana mientras me propinan golpes y una me coge del pie. Sus escoltas también se me han echado encima».

¿Imaginan una sección en un programa de televisión nacional que se llame Simplemente, Begoña? A día de hoy parece impensable, pero hubo un tiempo en el que no era necesario fantasear con ello. Tan solo había que sintonizar La Sexta los domingos a la hora de comer y ponerse cómodo en el sofá mientras Caiga quien caiga repasaba declaraciones y momentos públicos de la mujer del entonces presidente del Gobierno, José María Aznar.

Nos remontamos a diciembre de 2002 cuando Ana Botella se convirtió en Simplemente, Ana en este espacio satírico semanal en el que los responsables del show recuperaban los comentarios que realizó entre 1993 y 1995 en el informativo Las noticias de Tele 5.

Ana Botella

Gonzo persigue a Ana Botella hasta la peluquería

La sección, tal como explicó El Gran Wyoming a este periódico, adopta el formato de una entrevista en la que participan como entrevistadores él mismo, Juanjo de la Iglesia y Javier Martín. Las respuestas, por su parte, se construyen a partir de frases manipuladas de Ana Botella. El formato no ocultó que serían declaraciones «sacadas de tiempo y contexto».

Algo similar ocurría en El Intermedio, donde el reportero Gonzo protagonizó escenas de insistencia directa, como aquella vez en la que la interceptó a la salida de una peluquería para lanzarle preguntas. «Lunes, nueve la mañana, estamos en frente de esta peluquería porque, según nos han informado, Ana Botella comienza su día acudiendo a arreglarse el pelo. Eso sí, viene en coche oficial y con guardaespaldas», comentaba el reportero del programa de La Sexta.

«¿La recomendación del transporte público es solo para ciudadanos de a pie?», le preguntó a su llegada. Ese tipo de situaciones —incómodas, inesperadas y con un punto de presión— formaban parte del lenguaje habitual de estos formatos, con la diferencia de que los escoltas de Ana Botella nunca importunaron ni increparon a los reporteros.

Lo llamativo es que, en aquel contexto, este tipo de prácticas no generaban una polémica comparable a la actual. Se entendían como parte del ecosistema mediático, donde la sátira política tenía un espacio consolidado y relativamente normalizado, especialmente cuando afectaba a determinados perfiles ideológicos.

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