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Pecados capitalesMayte Alcaraz

Koldo ajusta cuentas

El propio Balas ha mantenido que Koldo era el que «cobraba de manera regular» y la persona «que gestionaba el patrimonio de Ábalos» y sus asuntos, como por ejemplo el piso de Jésica. Si era el encargado de recaudar el dinero del ministro y de gestionarlo, atención a los movimientos de Koldo

A partir de hoy, empieza la fiesta. José Luis Ábalos, Koldo García y Víctor de Aldama dejarán de ser convidados de piedra de su propio juicio en el Tribunal Supremo para tomar la palabra y dar explicaciones sobre su responsabilidad en este gravísimo caso de corrupción sanchista. Tras asistir durante las pasadas semanas a un vodevil vergonzoso de amigas y meretrices, enchufes públicos y mordidas en lo peor de la pandemia, es hora de que los tres tenores canten y cuenten su versión que, muy probablemente, pasará por negarlo todo y, fundamentalmente, por argumentar que nunca se ha encontrado el dinero oculto que la UCO mantiene que existe fuera de España, refugio de las comisiones que cobraron Ábalos y su asistente de las empresas a las que se adjudicaban contratos públicos, especialmente de la que era titular Víctor de Aldama.

Pero no descartemos nada, porque lo que digan es imprevisible dado el enfrentamiento que mantiene el dúo que todavía forman el exministro y mano derecha de Sánchez y su chófer, con el conseguidor Aldama, el enemigo número uno de ambos porque a ambos ha desenmascarado, como también lo hizo anteayer de forma magistral el teniente coronel Balas, jefe de la Unidad Central Operativa. El alto mando de la Guardia Civil, –al que la cloaquera de Santos Cerdán, Leire Díez, quería hacer desaparecer– dejó meridianamente claro que el primer secretario de Organización socialista fue «el que abría negocios y la organización criminal tenía un acceso muy importante en todos los niveles» y como ejemplos puso el rescate de Air Europa, en el ámbito de los hidrocarburos y la visita de la entonces vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez.

Antaño amigos y unidos en el trinque, ahora el conseguidor Aldama está en libertad gracias a su pacto con la Fiscalía que solo le pide siete años de prisión mientras el equipo Ábalos-Koldo sigue encarcelado en Soto del Real y se enfrenta a penas de 24 años, en el caso del mandamás de Ferraz, y 19 y medio para su hombre para todo. Por tanto, a Koldo solo le queda cantar si quiere reducir su tiempo en villacandado. El chófer de clubes navarro es muy importante en esta historia. Él fue el que grabó todo y a todos. Por él pasó el dinero en efectivo, las comisiones, los sobres de Ferraz y el catálogo de amigas del ministro. Y, por eso, se espera que empiece a tirar de la manta como, atendiendo sus órdenes, hizo su letrada hace una semana. Leticia de la Hoz le espetó en su interrogatorio al exgerente del PSOE, Mariano Moreno Pavón, que su defendido podría tener documentos que demostrarían el descontrol de dinero en los despachos el partido que gobierna España y que apuntaría a su financiación irregular. Vamos, que se puede sospechar que Koldo recibió más pasta del PSOE de la que está contabilizada. Aldama, que ha declarado que no vio con sus ojos que esto pasara, sí asegura que el asistente del ministro le decía que los caudales de las comisiones que le entregaba el jefe de Soluciones de Gestión terminaban en el PSOE. De la Hoz hizo hincapié en varias hojas de liquidaciones de gastos que su cliente pasaba al PSOE y subrayó que esas anotaciones estaban firmadas y fueron abonadas, pero no tenían ni fechas ni conceptos y que no habían sido aportadas al Tribunal de Cuentas. Todo muy transparente.

De hecho, las declaraciones de Moreno ante el magistrado del Supremo, Leopoldo Puente, provocaron la apertura de esta pieza separada sobre las finanzas de Ferraz por posible blanqueo de capitales: las famosas chistorras, coles y lechugas que refleja la UCO, que están siendo investigadas en un sumario secreto en la Audiencia Nacional. El propio Balas ha mantenido que Koldo era el que «cobraba de manera regular» y la persona «que gestionaba el patrimonio de Ábalos» y sus asuntos, como por ejemplo el piso de Jésica. Si era el encargado de recaudar el dinero del ministro y de gestionarlo, atención a los movimientos de Koldo. Ese aizcolari que custodió los avales de Pedro, el de la urna detrás de una cortina, todavía no ha contado ni un tercio de lo que sabe.

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