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Pecados capitalesMayte Alcaraz

Pujol estará para homenajes, pero no para juicios

Nonagenario, le quedan fuerzas para desafiar a la vejez y disfrutar de los aplausos que solo una sociedad enferma de corrupción y amnesia puede dedicar a quien pasa por ser uno de los políticos más tóxicos de nuestra historia reciente

Jordi Pujol lleva meses paseándose por Cataluña como si fuera el molt honorable que presumió ser. Nonagenario, le quedan fuerzas para desafiar a la vejez y disfrutar de los aplausos que solo una sociedad enferma de corrupción y amnesia puede dedicar a quien pasa por ser uno de los políticos más tóxicos de nuestra historia reciente. Agarrándose a su provecta edad, sus abogados defienden que no sea sometido a juicio porque no está en condiciones de afrontarlo debido a su deterioro cognitivo, pero no se pierde un sarao del que pueda salir santificado.

El tribunal que juzga el origen de la fortuna familiar oculta en Andorra ha pedido que hoy se le someta a un examen forense. Los que más han hecho por blanquear su figura han sido los líderes socialistas: desde Salvador Illa, que hasta ha criticado oficialmente la citación de hoy, a Félix Bolaños, que ha exigido que el examen facultativo se le hiciera en Cataluña y no en Madrid. No ha tenido bastante el PSOE de Sánchez con que el juicio contra la familia Pujol haya sido escandalosamente retrasado más de diez años. Todavía quieren que se vayan de rositas Jordi/& Cía. Las condiciones para que no comparezca un reo ante un tribunal están claramente tasadas y la Audiencia Nacional hace bien en intentar comprobar fehacientemente su incapacidad jurídica.

Pero que no se olvide la gravedad de los hechos juzgados: el hijo del banquero Florenci Pujol, Jordi, a la sazón el padre putativo del golpe del separatismo, está procesado junto a sus siete churumbeles por corrupción. Sin embargo, los gravísimos delitos por los que se les investiga no han servido para que el procedimiento fuera acelerado. Todo lo contrario. Sospechosamente, ha sido eternizado. Tanto, que hasta la prensa extranjera llegó a especular con que el exdirigente nacionalista gozaba de cierta protección por parte del sistema español: los movimientos de Illa y Bolaños abonan esa tesis.

Todo empezó en 2014, cuando el expresidente reconoció haber regularizado fondos en el extranjero, ocultos al Fisco, tras una denuncia de la expareja de su hijo mayor. Contó una versión que la Fiscalía –que le pide nueve años de cárcel– jamás creyó: que había recibido un legado de su padre Florenci, herencia que la familia jamás ha podido demostrar documentalmente. A raíz de esa confesión, se abrió una instrucción judicial y la Audiencia Nacional acordó en 2021 llevar a todos a juicio, basándose en indicios fundados de que los Pujol se enriquecieron a través del cobro de comisiones por la adjudicación pública en administraciones controladas por Convergencia. Es decir, hace más de diez años que todos sabemos que los retoños y el papá, que gobernó durante 23 años Cataluña, convirtieron el erario en un botín familiar. Pero sorprendentemente, la justicia se llamó a andanas. De hecho, el juez Santiago Pedraz, de la pandi de Dolores Delgado y Baltasar Garzón, ha eternizado la instrucción del sumario que persigue a la familia que robó «en nombre de la nación catalana»; por un quítame allá esta documentación que puede afectar a la intimidad de la famiglia, la causa ha estado años paralizada, para posibilitar que la defensa de Jordi expurgara el material informático que le fue requisado ¡hace más de nueve años! Por el camino, se retiró la acusación de organización criminal, aunque se mantiene blanqueo de capitales, falsedad documental, asociación ilícita y siete delitos fiscales.

Por fin, no queda mucho para conocer las andanzas de los Pujolones, que guardaban millonadas en Andorra, fruto de los favores que el expresidente catalán regalaba a los empresarios con el presupuesto público. Este árbol genealógico, de forma concertada y aprovechando su poder político, ejerció actividades corruptas, envueltos todos en la señera y pregonando aquello de que «España nos roba» cuando los que robaban eran ellos a todas horas. Curiosamente, este Gobierno, tan exigente con la justicia que no le es favorable, no ha dicho ni mu sobre esta sospechosa dilación que no ha buscado otra cosa que evitar que el viejo Jordi se sentara en el banquillo. Vamos a ver si lo logra, al fin, por razones biológicas. En el colmo del escarnio, a esta familia que delinquía unida, la hemos tenido que escuchar cómo daba lecciones y miraba por encima del hombro al resto de España. Ellos sí, muy devotos de la prioridad nacional… catalana. Solo su cobardía y tacticismo le hicieron camuflar al patriarca su objetivo separatista mientras pactaba y chantajeaba a diestro –PP– y siniestro –PSOE–, ante el silencio de los gobiernos de España. Todo ello aderezado con las mordidas del 3 % y antes, con el escándalo de Banca Catalana. A ver si, de una vez por todas, los Pujol pagan.

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