Estudiantes en los pasillos de la UIB antes de examinarse de la PAUUIB

Baleares

Guerra al 'pinganillo' y las gafas con cámara en la Selectividad: la UIB tendrá detectores de radiofrecuencia

El Govern balear y la Universidad pública blindan las pruebas ante la sofisticación de los sistemas para copiar: «Para muchos estudiantes, el acceso al grado se decide por milésimas»

Por primera vez, técnicos especializados realizarán barridos con detectores de radiofrecuencia en busca de pinganillos, gafas inteligentes y dispositivos invisibles en las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU) en Baleares. El alumno que sea cazado con tecnología externa será expulsado de la prueba con un 'No Apto' fulminante. Ante la creciente sofisticación de los métodos de fraude en estas pruebas, las autoridades académicas defienden que es «una cuestión de justicia y equidad para quienes confían en su propio esfuerzo».

De este modo, los exámenes de Selectividad, que se celebrarán los días 2, 3 y 4 de junio de 2026, contarán este año con detectores de radiofrecuencia para localizar dispositivos electrónicos ocultos. La Universitat de les Illes Balears (UIB) y la Conselleria balear de Educación desplegarán un sofisticado sistema de vigilancia para erradicar cualquier sombra de fraude en un proceso donde la equidad es sagrada.

«Cualquier ventaja ilícita que un alumno pueda obtener perjudica directamente a otro que ha actuado con honestidad y esfuerzo». Por eso, «garantizar la igualdad es una cuestión de equidad y justicia», ha sentenciado el director general de Universidades, Sebastián Massanet, quien ha comparecido junto a la vicerrectora de Estudiantes, Cristina Moreno. Ambos recuerdan que para muchos estudiantes, el acceso al grado «se decide por milésimas».

Sólo se usarán las señales visuales

La 'operativa antifraude' en los exámenes de Selectividad será discreta. Los profesores no manejarán los equipos; serán técnicos especializados quienes realizarán barridos por los centros. Según ha detallado la vicerrectora Moreno, los dispositivos cuentan con alarmas acústicas, pero «sólo usaremos las visuales para no molestar».

Si el detector —que identifica transmisiones pero no accede a la privacidad de los datos— detecta una señal, se activará un protocolo de aislamiento. El alumno sospechoso será invitado a una «zona blanca», un rincón del aula mapeado previamente y libre de interferencias para realizar una segunda comprobación.

Si el alumno se negara a colaborar en este punto, se considerará automáticamente una falta muy grave. «Porque los detectores no generan falsos positivos; si pita, es que hay algo transmitiendo», ha advertido Moreno.

La universidad balear admite que se enfrenta al «fenómeno del iceberg» ante la magnitud real del fraude. Existen métodos sofisticados, como gafas Ray-Ban con cámara, pero también sigue el romanticismo del «bolígrafo con chuleta», ha explicado la vicerrectora para justificar una inversión económica que la Conselleria de Educación prefiere mantener en secreto «para asegurar la eficacia del procedimiento» y evitar que se deduzca el número de dispositivos adquiridos.

Además, el nuevo marco normativo, alineado con el reglamento de fraude de la propia universidad, sustituye la discrecionalidad de las antiguas actas de incidencia por una tipificación de sanciones.

Una falta muy grave será «no apto»

Así, se considerará falta leve la comunicación puntual o miradas, que conllevarán a una amonestación verbal. Dos leves equivaldrán a una grave.

El uso de chuletas o pillar a los alumnos con dispositivos no permitidos (móviles o calculadoras prohibidas) será considerado una falta grave y conllevará un cero en el examen afectado. Dos graves pasarán a ser falta muy graves.

Será falta muy grave la suplantación de identidad o el uso de dispositivos conectados a bases de datos externas supondrá la invalidación de toda la prueba, lo que significa un 'No Apto'.

Aunque el estreno oficial será en las PAU de junio, la UIB pretende extender este «escudo» tecnológico a toda su actividad académica. La vicerrectora ha confirmado que los detectores se emplearán también en los exámenes propios de los grados de la UIB, previsiblemente a partir de las convocatorias extraordinarias de junio y julio de este mismo año.

En las aulas habrá más de 250 profesores vigilando y se hará una revisión de identidad estricta «como en una oposición». No obstante, las autoridades académicas envían un mensaje de tranquilidad a la mayoría: «Estas medidas son para proteger a quienes se esfuerzan e intervienen con integridad», ha defendido Moreno. Una mayoría que ahora mismo hinca codos para sacar la mejor nota sin trampas.