Montaje con ambos aeropuertos

Turismo e infraestructuras

El PSOE exige decrecer en Baleares mientras decreta ampliaciones y excesos desde Madrid: su cinismo despega en los aeropuertos

Ibiza rechaza ampliar su aeropuerto y Palma combate el turismo de excesos mientras AENA impulsa justo lo contrario desde la capital

La actualidad de Baleares ha tenido esta semana dos de sus principales infraestructuras como grandes protagonistas: el aeropuerto de Palma y el de Ibiza. Dos polémicas distintas, pero unidas por un mismo hilo político: un PSOE atrapado en sus contradicciones, que insiste en la necesidad de decrecer turísticamente y combatir la saturación mientras, desde Madrid, el ministerio gobernado por sus compañeros socialistas toma decisiones directamente contrarias. «AENA ha acabado con la paciencia de este Govern», aseveraba este viernes el portavoz de Govern, Antoni Costa. «Pero es que, de hecho, AENA ha acabado con la paciencia de los baleares», apuntillaba.

Empezando por el de Ibiza, el anuncio reciente de ampliación y su salto al terreno político centraron buena parte del pleno municipal del jueves. PP, PSOE y Unidas Podemos escenificaron su rechazo... Pero sólo en el fondo, ya que el debate acabó convertido en un duro intercambio de reproches sobre saturación turística, cruceros, alquiler ilegal, «mordidas» y hasta «hologramas» políticos.

Salvo Vox, que optó por la abstención, todos los grupos respaldaron iniciativas para intentar frenar el proyecto impulsado por AENA y el Gobierno central. Sin embargo, la coincidencia política no evitó un pleno bronco en el que populares y socialistas aprovecharon para lanzarse acusaciones cruzadas sobre la gestión turística de la isla. El portavoz del PP, Rubén Sousa, cargó especialmente contra el PSOE por rechazar en Ibiza una ampliación aeroportuaria promovida precisamente desde el Ejecutivo de Pedro Sánchez. «Ustedes vienen aquí a hacer un papel», reprochó a los socialistas, recordando además que el anterior Gobierno de PSOE y Podemos autorizó aumentar en 58 plazas el estacionamiento de jets privados en el aeropuerto ibicenco.

Sousa acusó también al PSOE de tratar Ibiza «como una caja registradora» y denunció que el aumento constante del número de pasajeros resulta incompatible con la capacidad real de la isla. Según recordó, AENA prevé este verano 4,5 millones de pasajeros, una cifra que, a su juicio, evidencia el peso de la oferta turística ilegal. «No tiene sentido que aumenten cada año el número de plazas a Ibiza para recaudar más», afirmó. El dirigente popular fue todavía más lejos al insinuar posibles «mordidas» relacionadas con este tipo de proyectos, unas declaraciones que indignaron al portavoz socialista Jordi Salewski.

«Un holograma que calienta la silla»

El concejal del PSOE calificó la intervención de Sousa de «surrealista» y optó por responder atacando al presidente del PP de Ibiza y diputado nacional José Vicente Marí Bosó, al que describió como «un holograma que calienta la silla en Madrid». El enfrentamiento continuó durante el debate de la moción presentada por el PP. Salewski cuestionó las políticas impulsadas por los populares contra la saturación turística y retó a Sousa a explicar «cuántos de sus amigos están en el negocio ilegal de viviendas turísticas en suelo rústico».

La discusión derivó también hacia el impacto de los cruceros en la isla. Sousa defendió que el PP ha logrado reducir el número de cruceros que llegan a Ibiza y acusó al anterior gobierno insular socialista de celebrar la llegada de barcos cada vez más grandes durante la legislatura 2015-2019. El portavoz popular cerró su intervención acusando al PSOE de «saquear Ibiza y España».

En cuanto a las propuestas aprobadas, el pleno respaldó la moción del PP para exigir que cualquier planificación aeroportuaria sea compatible con las políticas insulares y municipales de sostenibilidad, movilidad y capacidad de carga turística. También se reclamó paralizar cualquier incremento de capacidad operativa del aeropuerto mientras no exista un «diálogo institucional real» con las administraciones ibicencas.

Aeropuerto de Palma o ¡viva el desfase!

Una isla más al este, Mallorca, también tiene a su aeropuerto calentando la actualidad. El motivo: un inmenso cartel en alemán instalado en una de las fachadas más visibles de Son Sant Joan que, lejos de promocionar los atractivos de la isla, parece reivindicar precisamente aquello que las instituciones baleares llevan años intentando combatir.

La campaña utiliza el lema «Was auf Malle passiert, wird auf Malle beglichen», una adaptación de la conocida frase «Lo que pasa en Las Vegas, se queda en Las Vegas». Traducido libremente, el mensaje viene a sugerir que «lo que pasa en Mallorca, se paga en Mallorca». Una polémica cimentada en, uno, la lengua -¿tiene España que recibir a sus visitantes en alemán?- y dos, por el mensaje de desfase que traslada. La utilización de «Malle», el término coloquial con el que muchos turistas alemanes se refieren a Mallorca, evoca para muchos una imagen asociada al turismo de excesos, la fiesta sin límites y la borrachera.

La reacción del Govern balear no se hizo esperar. El conseller de Turisme, Jaume Bauzà, remitió una carta al presidente de AENA, Maurici Lucena, en la que exigía la retirada inmediata del anuncio y expresa su «profunda indignación» por una campaña que considera incompatible con el modelo turístico que Baleares intenta proyectar. Recordaba el conseller que, mientras las instituciones autonómicas endurecen restricciones, impulsan campañas de concienciación, refuerzan inspecciones y defienden un turismo más sostenible, el principal aeropuerto de la comunidad exhibe un mensaje en sentido contrario. Un gobierno del PP frente a otro del PSOE.

Las críticas no tardaron en trasladarse también a las redes sociales. Muchos ciudadanos cuestionaron (siguen haciéndolo) tanto el contenido del anuncio como el hecho de que la primera imagen que reciben miles de visitantes al abandonar el aeropuerto sea una referencia directa a la fiesta infinita. No pocos se preguntan qué sentido tiene invertir recursos públicos en combatir determinados comportamientos si después se toleran campañas que contribuyen a reforzar esos mismos estereotipos.