Inauguración Centro Beato Luis BeldaMiquel A. Borràs

Inauguración oficial

El CEU se estrena bajo el diagnóstico del éxito: la universidad que «rompe la baraja»

La presidenta del Govern, la consejera de Salud, el de Educación, el alcalde de Palma, el obispo de Mallorca, representantes del mundo empresarial, del ecosistema sanitario y de los colegios profesionales arropan la puesta de largo del Centro Beato Luis Belda

El CEU echa a andar en Mallorca y lo hace con el aval de quienes mandan, de quienes gestionan y de quienes tendrán que contratar a los alumnos que salgan de sus aulas dentro de unos años.

La fotografía de la puesta de largo del Centro Universitario Beato Luis Belda era difícilmente mejorable: una presidenta del Govern, Marga Prohens, entregada al proyecto (recordó que éste fue el primero de los proyectos estratégicos al que el Ejectivo dio luz verde, «porque es estratégico como pocos»); su consejera de Salud y el de Educación, Manuel García y Antoni Vera -sólo faltaba la de Trabajo, Cati Cabrer, para cerrar la ecuación mágica- el alcalde de Palma, Jaime Martínez (que acudió raudo a saludar a las hijas del santo mallorquín que da nombre al centro), el obispo de Mallorca, Sebastià Taltavull, presidentes de colegios profesionales, directivos hospitalarios, empresarios, académicos, representantes de prácticamente todos los medios de comunicación de las islas... La lista era tan larga como significativa. Nadie quería perderse el aterrizaje de una institución emblemática que llega a Mallorca dispuesta a competir por el talento, formar a los profesionales que demandan las islas y cambiar, para siempre, el mapa universitario balear.

También estaban allí Carmen Planas, presidenta de la CAEB; Rodrigo Martín Velayos, consejero delegado de Juaneda; Alfonso Díaz, CEO del Real Mallorca; los máximos responsables de los colegios de médicos, farmacéuticos y fisioterapeutas; representantes de UBES; miembros de la sociedad civil balear como el notario y colaborador de El Debate Álvaro Delgado; regidores del Ayuntamiento de Palma como Óscar Fidalgo o Antoni Deudero; consellers insulares; y, por supuesto, la gran familia de la Asociación Católica de Propagandistas encabezada por Alfonso Bullón de Mendoza y la vicesecretaria general de la ACdP, María San Gil.

Ilusión, cambio, futuro

Cuando las autoridades abandonaron el atril, comenzaron los corrillos entre los jardines del antiguo Riskal, hoy transformado en un campus universitario de última generación. Con una temperatura amable que anuncia verano, médicos, empresarios, profesores y gestores sanitarios analizaban lo que acababan de presenciar. Y el diagnóstico era unánime. «Esta universidad ha movido los cimientos», resumía a El Debate uno de los directivos de uno de los principales grupos sanitarios presentes en el acto. La llegada del CEU ha obligado a todo el sector a mirar hacia Son Parera. «El CEU es el CEU. No es una universidad cualquiera», añadía. «Han tenido profesionales de sobra para escoger. Al menos 300, que me conste».

«Eso le pone las pilas a cualquiera. La competencia siempre activa una mejora», respondía otro.

Otro de los asistentes lo expresaba de manera todavía más gráfica: «El CEU ha roto la baraja. Hasta ahora era sota, caballo o rey. Ahora empieza la partida de verdad».

¿Y la oferta formativa? «Más idónea imposible», afirmaba una profesional sanitaria al referirse a la apuesta por Medicina, Enfermería, Psicología y Fisioterapia. «De aquí sales colocado seguro».

Porque durante años (décadas), los jóvenes de Baleares han tenido que marcharse a la Península o Europa para cursar estudios sanitarios. Un coste económico importante para muchas familias, pero también emocional. «Hasta ahora había que enviar a los hijos fuera. Piso, residencia, vuelos, viajes constantes... y la sensación de tenerlos lejos«. Ahora muchas familias van a poder evitar todo eso. Y ojo a los estudiantes de otros países que quieran venir a la isla a formarse en Medicina o Enfermería, especialidades de la que ya tiran de España. «Si Mallorca ya era un caramelito para un alemán, imagínate ahora si encima puede poner a estudiar a su hijo aquí»...