Prohens saluda al Papa este fin de semanaCaib

El PSOE pasa de criticar la «crucecita de primera comunión» de Prohens a retorcer las palabras de León XIV

Recurre al Papa como munición política para atacar a la presidenta balear tras haber cargado contra ella por significarse como católica. «No oyeron las palabras contra el aborto y la eutanasia», ironiza Vox

No hace mucho, a la diputada socialista Pilar Costa le incomodaban los católicos que se significaban en público. En concreto, aquellos que «exhiben crucecitas de primera comunión», un dardo directo al cuello de Marga Prohens que la socialista soltó en un pleno del Parlament el pasado 3 de febrero. La presidenta balear tuvo que salir entonces al paso para recordarle que las mujeres cristianas tienen la libertad de elegir qué se cuelgan, a diferencia del burka o el velo en otras culturas.

Este martes, la socialista y ex portavoz del gobierno de Francina Armengol en la primera legislatura volvió a encender el tema religioso en la Cámara balear para acusar al PP de durarle «sólo siete minutos» el 'efecto Papa', refiriéndose al tiempo en que estuvieron aplaudiendo al Pontífice en el Congreso. «Por un lado aplauden y por el otro hacen lo contrario», espetó la socialista al entender que Robert Prevost se ha puesto del lado de los inmigrantes con sus recientes palabras.

El viaje institucional de la presidenta del Govern balear, Marga Prohens, a Madrid con motivo de la visita del Pontífice fue el pretexto perfecto para que el PSIB recitara las virtudes del magisterio de la Iglesia, aunque fuera utilizándolo de forma selectiva como ariete político contra el Ejecutivo autonómico del PP.

«Hipócritas» por no apoyar la regularización masiva

Este martes la izquierda balear se dedicó a desgajar los discursos del Papa, los despojó de cualquier otra consideración moral que no encajara en su ideario y luego se los lanzó a la presidenta para reprocharle su entendimiento en algunas materias con Vox.

Así fue como la misma diputada que cargaba contra la «crucecita» de Prohens no le tembló el pulso para llamar «hipócritas» a los miembros del Govern del PP por aplaudir en Madrid y exigir después una regularización migratoria controlada. «Creo que debería pedir disculpas por esta falta de respeto», le replicó, cortante, la consellera de Presidencia, Antònia Maria Estarellas.

La ironía de ver a las filas socialistas citando encíclicas no pasó desapercibida para Vox. Su portavoz adjunto, Sergio Rodríguez, se sorprendió por el repentino fervor de la izquierda y se felicitó por «dejar de quemar iglesias y matar curas» para pasar a respetar el catolicismo. No obstante, Rodríguez también les afeó el apagón informativo sobre la otra mitad del discurso papal: se ve que las palabras del Pontífice contra «el aborto o la eutanasia» no las oyeron, apostilló.

La socialista Mercedes Garrido desempolvó un informe de exclusión social de Cáritas para arremeter contra la presidenta, sentenciando que, tras haber «peregrinado» a ver al Papa, lo coherente era firmarlo en su totalidad. De lo contrario, el viaje a Madrid sólo habría sido un mero acto de «postureo».

La presidenta no entró al trapo, recordó que había vuelto «a ser atacada por lucir un símbolo religioso» y después animó a alzar la mirada, repitiendo el lema que ha acompañado a la visita de León XIV en España.

El portavoz del PSIB, Iago Negueruela, prosiguió la homilía socialista exigiendo «decoro institucional» a la jefa del Ejecutivo. Al grito de «es un ejercicio de cinismo permanente», Negueruela rescató una frase papal viralizada en las últimas horas («nadie puede arrodillarse ante el señor y después despreciar al hermano») para echarle en cara al PP sus acuerdos con la «ultraderecha».

Negueruela aseguró que «jamás» entraría en las creencias personales de Prohens, pero le advirtió de que «cuando va a ver al Papa, representa a todos los ciudadanos de Baleares; téngalo en cuenta». La presidenta no le respondió.