Cartel en apoyo a Balti
El independentismo balear blanquea el insulto de «pu** nazi» a Vox y orquesta una campaña de tensión ante los juzgados
La plataforma Acció Cassandra costea la defensa del expresidente del Parlament mientras la soberanista ASM apoya un sainete de agitación este jueves
Jorge Campos: «No es 'piel fina', un expresidente me señala como 'nazi' para que los violentos me busquen»
Los juzgados de Vía Alemania se preparan para un escenario de tensión este jueves. Fuentes policiales y jurídicas confirman a este diario el despliegue de un dispositivo de seguridad ante la comparecencia, en calidad de investigado, del expresidente del Parlament balear, Baltasar Balti Picornell. La cita dirimirá los límites penales del insulto tras una querella por injurias interpuesta por el diputado de Vox, Jorge Campos.
El origen de la denuncia es una fotografía difundida en redes sociales por el propio Picornell el pasado mes de febrero. En ella, el exdirigente de Podemos —el carpintero elevado a segunda autoridad de las islas en 2017 y hoy radicalizado en el activismo—, comparece como investigado por posar sonriente junto a una pintada callejera con el mensaje explícito: «J. Campos puto nazi».
El entorno del investigado lo defiende como un ejercicio de «libertad de expresión», pero la acusación lo califica como un ataque directo al honor e incluso ha pedido que se estudie si encajaría en un posible delito de odio, después de que Picornell jaleara los insultos contra Campos en las redes sociales una vez sabiéndose imputado.
Un sainete
La Assemblea Sobiranista de Mallorca (ASM) ha citado a sus bases a las 09.45 horas a las puertas del edificio judicial. La entidad independentista arropará a Balti a su llegada a las dependencias judiciales, en un sainete diseñado como estrategia de agitación en el que criminaliza de antemano al denunciante y a las fuerzas de seguridad.
La ASM ha remitido un escrito a la Delegación del Gobierno en el que ya aventura un clima de crispación y le traslada toda responsabilidad de cualquier altercado que pueda originarse en la calle. Pese a asegurar que desplegarán un «servicio de orden propio» para mantener el carácter pacífico de la marcha, los organizadores alertan de supuestos «paramilitares de Vox», «agentes provocadores» y elementos «incontrolados» dispuestos a reventar la concentración.
Detrás de la cobertura jurídica de Picornell emerge el nombre de Acció Cassandra, una opaca plataforma que se autodefine como la estructura de «defensa civil y jurídica de la minoría nacional catalana» en el archipiélago. Esta organización asumirá íntegramente los costes económicos derivados del proceso penal, enmarcando la citación judicial de Picornell en una supuesta «ofensiva del Estado» destinada a «intimidar y desmovilizar» al sector catalanista de las islas. «Hoy es Balti. Mañana serás tú», reza un cartel diseñado para el entramado independentista de las islas que ha activado para este despliegue de agitación.
Acció Cassandra acude ahora al rescate del expresidente de la Cámara balear amparando el insulto en el marco de la libertad de expresión, mientras mantiene abierta una denuncia por presunto delito de odio por un tema lingüístico contra la administración balear.
Jorge Campos: «Es puro señalamiento»
En una entrevista concedida a El Debate hace unas semanas, el diputado de Vox sostuvo que el problema no radica en una crítica política puntual, sino en la reiteración de insultos y descalificaciones por parte de una persona que ocupó una de las más altas responsabilidades institucionales de Baleares.
Campos explicó que este tipo de señalamientos han contribuido a alimentar un clima de hostilidad contra él que ha trascendido el debate político para traducirse en amenazas personales: «Te iremos a buscar, hijo de puta», «rata genocida fascista infrahumana» o «mis abuelos te hubieran reventado la cabeza».
El diputado defendió que la libertad de expresión ampara la crítica, incluso cuando resulta dura o incómoda, «pero este amparo desaparece cuando las expresiones se convierten en graves insultos reiterados, desconectados de la crítica legítima y carentes de base, convirtiéndose en un puro señalamiento para eliminar, incluso físicamente, al que piensa diferente».
En la misma entrevista, Campos criticó el respaldo mostrado por organizaciones nacionalistas y de izquierdas -incluso periodistas- a Picornell y afirmó que existe una doble vara de medir ante este tipo de comportamientos en función de la ideología de la persona afectada. «Lamentablemente, parece que vale todo contra los que defendemos la unidad de España, o en Baleares, la identidad cultural propia frente al pancatalanismo, y la libertad. Incluso hay medios y activistas disfrazados de periodistas que justifican los insultos y ataques de la ultraizquierda», lamentó.