Unas bolas numeradas repartieron suerte entre los aspirantes a viviendas del Ayuntamiento de Ibiza.
VIVIENDA EN IBIZA
Ruth, Aroa, Joan...: los siete 'afortunados' que logran un piso desde 200 euros en la isla del alquiler imposible
Siete familias logran provisionalmente una de las primeras viviendas públicas impulsadas por el Ayuntamiento de Ibiza, con alquileres de entre 200 y 500 euros y contratos de siete años
La crisis de la vivienda en Ibiza tiene nombres y apellidos. Los de quienes llevan años buscando un alquiler imposible, compartiendo techo con sus padres pese a tener trabajo estable o enfrentándose a un desahucio sin saber adónde ir. Y también los de siete familias que, por primera vez, han podido vislumbrar una salida.
El edificio de Sa Peixateria acogió el jueves el sorteo de las siete primeras viviendas de alquiler asequible promovidas directamente por el Ayuntamiento de Ibiza a través de la Concejalía de Vivienda. Un acto cargado de nervios y emoción en el que incluso la responsable del área, Lola Penín, no pudo contener las lágrimas cuando se conoció el nombre del primer adjudicatario provisional.
Poco antes del inicio del sorteo, la concejal destacó que comenzaba a hacerse realidad el programa Eivissa, una ciutat per viure, concebido para facilitar el acceso a la vivienda a residentes de la isla y, al mismo tiempo, contribuir a la revitalización del barrio de Sa Penya.
Adjudicación provisional
Las adjudicaciones son todavía provisionales. Los técnicos municipales deberán comprobar ahora toda la documentación aportada por los beneficiarios, que inicialmente accedieron al proceso mediante una declaración responsable. Entre los requisitos figuraban llevar más de diez años empadronados en Ibiza y haber permanecido al menos un año inscritos en las listas del Instituto Balear de la Vivienda (Ibavi).
«Ahora hay que comprobarlo todo. Hay adjudicatarios y hay lista de espera», explicó Penín.
Las viviendas sorteadas se encuentran en Sa Penya, tienen entre 34 y 74 metros cuadrados y sus alquileres oscilan entre los 200 y los 500 euros mensuales, muy lejos de los precios que actualmente se pagan en el mercado libre de Ibiza. Los contratos tendrán una duración de siete años y podrán renovarse siempre que los inquilinos sigan cumpliendo los requisitos exigidos.
Además, si durante ese tiempo alguno de los beneficiarios obtiene una vivienda del Ibavi, deberá abandonar la municipal para facilitar el acceso a otras familias. «Estas viviendas pueden servir como puente para otras personas», señaló la edil.
Una ciudad para vivir
El Ayuntamiento tiene ya en marcha la rehabilitación de otras 27 viviendas en el mismo barrio para incorporarlas también al parque público de alquiler asequible. «La idea es seguir rehabilitando viviendas y reconvirtiendo locales gracias al decreto del Govern», apuntó Penín.
De las siete viviendas adjudicadas, una está destinada a familias monoparentales, dos a familias con hijos y cuatro a jóvenes de entre 18 y 35 años. En esta primera convocatoria se presentaron 102 solicitudes, aunque finalmente solo 48 aspirantes fueron admitidos.
Los primeros en recibir la noticia con incredulidad fueron Aroa Rodríguez y Joan Gavarri, una pareja formada por una limpiadora y un taxista, padres de una niña pequeña.
Joan Gavarri y Aroa Rodríguez en Sa Peixateria, tras el sorteo.
«No nos lo creemos aún», reconocía ella, todavía visiblemente nerviosa. «Estamos muy contentos. Llevamos cinco años juntos y vivimos con mis padres». «No había manera de encontrar nada. Es muy difícil», resumía él.
La pareja consiguió una vivienda de dos habitaciones y afronta ahora con ilusión la posibilidad de empezar una nueva etapa en un hogar propio.
El drama de Ruth
Pero probablemente el momento más emotivo lo protagonizó Ruth Pons, madre de dos hijas, que el próximo mes debía abandonar el piso en el que ha vivido durante los últimos 18 años tras recibir una notificación de desahucio por finalización del contrato.
Entre lágrimas, explicó el calvario vivido durante meses: ”Ha sido un sinvivir. Llevo 18 años en la misma vivienda y me dijeron que tenía que irme. He preguntado por todos los lados, pero no hay viviendas. No tengo dónde ir. La única opción era esta”.
Ruth Pons, adjudicataria provisional de uno de los pisos del Ayuntamiento de Ibiza.
Dependienta y cajera desde hace 17 años, Pons denunció también la situación que viven miles de residentes en la isla.
«No entiendo las barbaridades que se piden aquí por un piso tan pequeño. No sé cómo la gente vive como está viviendo. Soy de aquí y he visto la evolución de Ibiza. No es normal pagar más de mil euros por una habitación o más de dos mil por un piso. Es una locura. Lo de la vivienda aquí es lo más duro que ha pasado», lamentó.
Poca confianza
Más contenida, aunque igual de emocionada, se mostró Aitana Ortiz, una taxista de 22 años que hasta ahora vivía junto a su pareja en casa de los padres de él, en Cas Serres.
«Es muy fuerte. No me lo creo», decía aún sorprendida tras escuchar su nombre.
Compartirá una vivienda de una habitación con su novio, también taxista. «Cuando se lo he dicho se ha puesto a llorar», relató. «Por fin puedo tener mi piso con él, los dos solos».
Aitana llevaba dos años inscrita en las listas del Ibavi, aunque reconoció que apenas confiaba en resultar agraciada.
«Hemos estado buscando alquileres, pero lo que hay no es asequible para nosotros ni para muchos jóvenes. En otro lugar no sería tanta alegría porque podrías elegir más fácil. Aquí, en Ibiza, esta oportunidad lo cambia todo».
La adjudicación de estas siete viviendas no resolverá el grave problema habitacional que atraviesa Ibiza. Pero para siete familias que llevaban años atrapadas entre alquileres imposibles, habitaciones prestadas y el miedo a quedarse sin techo, este jueves supuso algo más que un sorteo: la posibilidad de empezar, por fin, a construir un proyecto de vida propio.