¿Existe el eje de defensa español Canarias-estrecho-Baleares?
Este ejercicio dejó clara la situación de las Baleares en este sentido: inermes absolutos
La última defensa antiaérea de Palma documentada data de 1937, y despareció aproximadamente en los años finales de la década de 1960, cuando fueron sacados a subasta pública y convertidas en chatarra. Según la magnífica y monumental obra La Defensa de Mallorca. XXV siglos de historia militar de Jesús Rodríguez Sáiz y Javier Rodríguez Amador (2015, editorial Rapitbook), estaba compuesta por cuatro baterías de cuatro cañones antiaéreos Ansaldo de 76, 2/40 milímetros, cada una de ellas situadas en el predio de Son Moix (justo encima del actual edificio de la Conselleria de Salud, cerca del Camino de Jesús), y en el fortín de San Carlos, en Can Pastilla y en Son Orlandis. Desde entonces, no existe ningún plan conocido que desarrolle capacidades antiaéreas en nuestra comunidad autónoma, ni siquiera después de comprobar las realidades de las «nuevas» guerras que se están desarrollando a nivel tecnológico, como las de Ucrania e Irán.
Asimismo, hay que indicar que esa sensación de vacío también existe entre los mandos del Ministerio de Defensa, ya que en 2016 (justo después de la anexión de Crimea por parte de Rusia), según los datos del Ejército de Tierra, se llevó a cabo en Pollença (norte de la isla de Mallorca) un despliegue del Mando de Artillería Antiaérea (según fuentes del Ejército de Tierra español), bajo el Mando de Defensa y Operaciones Aéreas (MDOA), que es el responsable de las operaciones de vigilancia y seguridad aérea en los espacios aéreos de soberanía e interés nacional. En esa unidad antiaérea se desplegaron, baterías de misiles HAWK (recientemente donadas a Ucrania y ya totalmente obsoletas) procedentes de San Roque (Cádiz), de misiles NASAMS de Cartagena (Murcia), misiles portátiles MISTRAL y cañones antiaéreos de Fuencarrral (Madrid) para complementar con sus propios sensores radar (no existen radares militares fijos en Mallorca) la vigilancia del espacio aéreo de soberanía sobre Mallorca. Este ejercicio, aunque orientado al norte, no al sur, ni al sudoeste, dejó clara la situación de las Baleares en este sentido: Inermes absolutos. Nada ha cambiado desde entonces, y hoy en día los drones son la herramienta común de ataque y destrucción.
Sin embargo, en la doctrina actual de defensa de España, la existencia de un eje Canarias-Estrecho-Baleares sigue siendo, aparentemente, un puntal de la misma, y referencia básica para cualquier despliegue defensivo de nuestro estado (en ningún caso se menciona la eventual capacidad ofensiva).
El eje Canarias-Estrecho-Baleares aparece estipulado formalmente durante el gobierno de UCD en 1980 (primera directiva de Defensa Nacional) y continuado por el del PSOE en 1984 (nueva directiva DDN 01/84) con los Libros Blancos de defensa nacional. En 2003 aparece un documento novedoso en el desarrollo de la Política de Defensa española, tal como fue la Revisión Estratégica, donde queda explícita, tal como se estableció ya en el primer Libro Blanco, la importancia del estrecho de Gibraltar como punto fundamental estratégico de interés, debido al paso de las líneas de comunicación por las que fluyen los recursos básicos energéticos para España. Está claro que la creciente relevancia de la base militar de Gibraltar para el Reino Unido (y para Estados Unidos, tal como se ha visto por las estancias de diversos submarinos nucleares, así como en la ausencia de clarificación de estas funciones en el último Tratado de relaciones España- UK respecto de Gibraltar) ha desdibujado el papel del «estrecho» en la estrategia española de defensa. Si se observa con detenimiento el progresivo «avance» hacia el sur de España de las unidades del ejército de Tierra, la Armada y el Aire y el Espacio (sin entrar en detalles acerca de la situación política en las diversas regiones españolas), este punto es algo discordante, desde un punto de vista de lógica estratégica.
¿Podemos dejarlo en «eje Canarias, un poco de Estrecho, y nada de Baleares»?»
Se podría argüir que Rota y Cartagena suponen una ejemplificación de esta doctrina del «estrecho», pero la realidad es que cuando hay que llevar a cabo acciones de «fuerza», se hace de forma muy relativa. Así, el pasado 3 de mayo una formación naval de Rusia, que estaba formada por una corbeta, una fragata y un buque de aprovisionamiento que acompañaban y escoltaban a dos buques mercantes en su tránsito desde Port Said (Egipto), fue controlada por el Buque de Acción Marítima Rayo (no una fragata, sino un buque menor, no capacitado para el combate) después de localizar los barcos al sur de Mallorca, hasta su arribada a aguas de domino portugués a través del estrecho. Lo mismo ocurrió con otro BAM, el Audaz, el 6 de mayo con una fragata rusa, acompañada por un petrolero y un remolcador. Ninguno de los dos buques españoles salió de bases mallorquinas, simplemente porque no existen.
La base naval de Porto Pi en Palma tiene una historia extensísima de acogimiento de unidades navales, españolas y extranjeras, pero solamente ha sido la base estable de barcos cazaminas y minadores. Así ocurrió con las primeras unidades obtenidas en los tratados de ayuda con los EEUU, hasta los más modernos diseños españoles. Ahora estos barcos son visitantes, ya no más residentes. En el último ejercicio MINEX de la OTAN, en Palma, después de reunirse en Cartagena y recalar en el puerto de Maó, recibimos buques de Turquía, Francia e Italia. Evidentemente, también los cazaminas españoles el ejercicio que tuvo lugar en aguas de la isla de Cabrera, entre el Cabo Blanco y el de Salinas, reproduciendo de forma muy aproximada la situación del golfo de Ormuz, con una isla en el centro de la acción. El submarino español S 71, «Galerna», hizo el papel de «malo» dejando el campo de trabajo lleno de minas. Nuestros buques, como el M 31, «Segura», que da el nombre a la clase, excelentemente preparados para ese trabajo, casco de fibra de vidrio, buenos sónares, y paravanes dirigidos, no han participado en el desminado de ese estrecho, pero tampoco quedaron instalados en Porto Pí. La sensación de abandono es tal, que una «plataforma» ciudadana ha propuesto al Ayuntamiento de Palma el recuperar ciertos terrenos de la base y, recordando viajas acciones del S XIV, cerrar su acceso mediante un cadenote desde la torre de señales hasta el lado sur de la bocana.
Sin entrar a comentar que, frente a la base de Gando, en Canarias, que pronto recibirá los Eurofighters para reemplazar a sus veteranísimos F-18, o las bases aéreas del sur de España, Baleares no cuenta con un solo avión de combate, hemos de concluir que tal vez el eje existente en los documentos y planes, en realidad no existe.
¿Podemos dejarlo en «eje Canarias, un poco de Estrecho, y nada de Baleares»?
Mucho más realista y menos equívoco.
·Alejandro García Mas es doctor en psicología, y profesor de la Facultad de Psicología de la UIB y de la Universidad Autónoma de Nuevo León, de México.