Patio de la Escola Llorers, en Barcelona.
Ibiza busca refugio contra el calor: más árboles, parques y sombras contra las islas térmicas
El Ayuntamiento impulsa el plan 'Eivissa Habita', que prevé corredores verdes, un gran parque en Cas Serres y refugios climáticos
El termómetro del móvil marca 30 grados en Ibiza. La sensación térmica, indica la aplicación, sube hasta los 34. Con la humedad rozando el 70 %, salir a la calle durante el día se convierte en una acción que va más allá de lo desagradable. A pesar de que las olas de calor son desde 2003 cada vez más frecuentes e intensas, la ciudad se ha ido quedando sin espacios en los que refugiarse. Las pocas fuentes que había han sido apagadas por las alertas de sequía y los grandes árboles han sido talados por el peligro que suponían para las aceras y para las conducciones y servicios soterrados.
La situación es preocupante. El calor excesivo puede provocar graves problemas de salud a mayores y pequeños y a personas con enfermedades crónicas. En ciudades como Barcelona las acciones urbanas contra esta situación se desarrollan desde hace años. La capital catalana es pionera en la implantación de los conocidos como refugios climáticos, tanto exteriores como interiores. El objetivo es que los más vulnerables puedan protegerse de las inclemencias del tiempo. Estos refugios pueden encontrarse en bibliotecas públicas, iglesias, centros comerciales e, incluso, en patios interiores de viviendas barcelonesas.
Islas de calor
En Ibiza, el Ayuntamiento se ha puesto manos a la obra para intentar acabar con un problema que convierte buena parte de las calles de la ciudad en islas de calor que no solo afectan a los peatones sino a quienes viven en ellas. Abrir las ventanas solo sirve para que la temperatura interior aumente en unas viviendas que, en general, no están preparadas para los extremos.
Los refugios climáticos se perfilan como una de las principales respuestas a un problema que se veía venir desde hace años. Por ello, la Concejalía de Medio Ambiente, dirigida por Jordi Grivé (PP), trabaja en el plan de actuación Eivissa Habita, una estrategia que contempla la creación de corredores verdes, nuevos parques y refugios climáticos con el objetivo de reducir el efecto de isla de calor y hacer la ciudad más habitable durante los meses de verano.
El proyecto forma parte del eje de renaturalización urbana aprobado por el Ayuntamiento y prevé una ejecución escalonada hasta 2029. «Los refugios climáticos se han convertido en una infraestructura esencial en la planificación urbana moderna debido a los efectos acelerados del cambio climático», explica Grivé a El Debate. Por ello, añade, estos espacios «deben estar presentes siempre que sea posible en cualquier actuación, renovación o ampliación de la vía pública».
10.000 metros cuadrados de parque
Una de las actuaciones más ambiciosas será la construcción de un parque intergeneracional de cerca de 10.000 metros cuadrados en Cas Serres. El nuevo espacio, presupuestado en 1,05 millones de euros, contará con amplias zonas de sombra y está concebido como un punto de encuentro para vecinos de todas las edades durante todo el año.
A esta actuación se sumará una inversión de otros 2,5 millones de euros destinada a crear una red de corredores verdes y refugios climáticos repartidos por distintos puntos de la ciudad. El objetivo es transformar alrededor de 15.000 metros cuadrados de calles y espacios públicos que actualmente carecen de vegetación, incorporando arbolado adaptado al clima mediterráneo, sistemas de riego eficientes y elementos de protección que garanticen la supervivencia de las nuevas plantaciones.
Entre las intervenciones previstas destaca el corredor verde que conectará el centro de Ibiza con el Hospital Can Misses, permitiendo realizar buena parte del recorrido bajo zonas de sombra. También está proyectada la renovación integral del parque de Sa Colomina para incrementar la superficie arbolada y las áreas protegidas del sol, además de la creación de una nueva zona verde en Sa Real, una reivindicación histórica de los vecinos del barrio.
Refugios interiores y exteriores
Todos estos proyectos se encuentran actualmente en fase de redacción. Si se cumplen los plazos previstos, las actuaciones se ejecutarán progresivamente entre 2026 y 2029, con el grueso de la inversión concentrado entre 2026 y 2028. El Ayuntamiento confía en que los primeros refugios climáticos interiores —como bibliotecas, piscinas municipales o dependencias públicas—, debidamente identificados y señalizados, puedan entrar en funcionamiento a mediados de 2027, coincidiendo con aproximadamente la mitad de la ejecución del plan.
Mientras llegan esas actuaciones, el Consistorio asegura haber comenzado ya a adaptar la ciudad a las altas temperaturas. En los dos últimos años se han plantado más de 400 árboles en distintos puntos del municipio, una cifra a la que se suman las nuevas plantaciones en el aparcamiento disuasorio de Sa Joveria, el Camí del Calvari o el paseo de Vara de Rey.
Ciudad de toldos
Otra de las medidas que empieza a abrirse paso son las estructuras de sombra artificial. El Ayuntamiento ha puesto en marcha una prueba piloto con toldos en un callejón de la plaza de los Juzgados y prevé extender este tipo de soluciones a otros espacios urbanos. «Habrá que acostumbrarse a ellos porque también pasarán a formar parte de nuestro paisaje urbano», afirma Grivé.
La estrategia incluye, además, la renovación e instalación de toldos en numerosos parques infantiles de la ciudad, entre ellos los de Sant Pau, el Bulevar, el centro de Vila, Bob Marley, el Parc de la Pau, Platja d'en Bossa o el Dinoparc. «Seguimos avanzando y no tenga ninguna duda de que damos a este asunto la importancia que merece. El compromiso es total y seguiremos trabajando en esa dirección», concluye el concejal.