Una manifestación de la OCB en Palma
La soberanista OCB intenta hacer el agosto en la marea antiturismo en Palma para su lucha contra el español
La Obra Cultural Balear se une a la manifestación de este domingo de la mano de la plataforma que llama a al vandalismo contra inmobiliarias
Por si había dudas, la Obra Cultural Balear (OCB) se apunta a la manifestación de este domingo contra la saturación turística. Por el «país» y por la «lengua», ha confirmado. La principal entidad soberanista de las Islas, conocida por apoyar el procés independentista en Cataluña y premiar a los Jordis (Cuixart y Sánchez) en 2017, ha animado a salir a la calle para protestar este 26 de julio sumándose a la convocatoria de Menos Turismo, Más Vida, la plataforma que en los últimos días ha estado en el ojo del huracán por promover un manual de sabotaje y vandalización que anima a «soltar la rabia» contra los establecimientos turísticos y vandalizar inmobiliarias o poner pegamento en los cerrojos de los pisos de alquiler vacacional.
La OCB, que forma parte de esta amalgama de más de un centenar de entidades, aprovechará la turismofobia jaleada por los promotores de la manifestación para izar su bandera a favor de la imposición del catalán.
A través de sus redes sociales, la entidad llama a tomar las calles para exigir la «sostenibilidad lingüística y cultural». Del mismo modo, vincula la llegada de millones de visitantes y al crecimiento demográfico en las islas como culpable del retroceso de la «lengua propia» y una amenaza directa a la supervivencia del catalán.
«Sin territorio no hay país, pero tampoco hay democracia sin derechos. Defendemos Mallorca, garantizamos la sostenibilidad lingüística y cultural», reivindica esta entidad multisubvencionada por la Generalitat de Cataluña. Aunque se fundó con fines culturales, en los últimos años la OCB ha dado un giro político a sus postulados posicionándose abiertamente a favor del autogobierno.
La OCB extiende el concepto ecológico de la sostenibilidad al plano del idioma para criticar que el «monocultivo» del turismo desplazan al catalán de la vida cotidiana y la atención al público.
La entidad soberanista, que llevó a los tribunales la libre elección de lengua de Marga Prohens en las escuelas en contra de que se permita escoger castellano como lengua vehicular, defiende que no puede existir una transición ecológica real si no se frena la «sustitución lingüística».
Anteriormente, la OCB, vive de las subvenciones de los gobiernos afines de la Generalitat de Cataluña para la promoción de la lengua catalana, ha llegado a reclamar la derivación del 5 % de la llamada ecotasa a la promoción de la lengua y la exigencia del catalán en el sector privado de la restauración y el comercio.
No es la primera vez que la OCB busca cobijo tras la pancarta social. La plataforma ya secundó las marchas de Cambiemos el rumbo (2024) y Paremos la turistificación (2025). Sin embargo, en esta convocatoria del 26J, el soberanismo insular acentúa el perfil identitario por conectar el malestar ciudadano transversal con sus históricas reivindicaciones de inmersión lingüística.