Okupas local Ibiza

Desde el portal del edificio, se puede observar el patio interior en el que hacen también vida los okupas.G.R.P.

«Tienen más derechos que tú»: la impotencia de un dueño en Ibiza tras la 'okupación' de su local

El propietario cuenta indignado que ha tenido que presentar escrituras y recibos ante la Policía mientras a los usurpadores les bastó con cambiar el bombín: «Es el mundo al revés, estás completamente vendido»

12 de julio de 2026. Mientras España hace tiempo hasta la semifinal del Mundial que enfrentará a La Roja contra Francia, en un edificio de una de las zonas más turísticas de la isla de Ibiza, Platja d’en Bossa, los vecinos notan, a las 20.15 horas, que un grupo de personas está intentando acceder a un local comercial ubicado en los bajos, en primera línea de playa y que lleva varios años vacío. Avisan al propietario pero, para cuando quieren actuar, los okupas ya están dentro.

«Llamé yo mismo a la Policía Local», recuerda ahora el propietario, que prefiere no identificarse, «me dejaron claro que no podían intervenir porque, al estar ya dentro del local, este constituye morada». Cargado de impotencia, asegura que desde entonces, entre él y los vecinos, han llamado unas 20 veces tanto a los municipales como a la Policía Nacional. «Pero no ha servido de nada», lamenta.

Tras ver que la Policía Local de Ibiza no podía actuar, presentó denuncia ante la Policía Nacional un día más tarde, a las 8.00 horas. Sorprendentemente, nadie acudió al local a ver qué había pasado. «Tuve que volver a ir a la comisaría por la tarde», relata, «me dijeron que llamara al 061 y eso hice. Entonces, fueron y los identificaron». La desagradable sorpresa del propietario llegó cuando supo qué habían argumentado los okupas, dos hombres y una mujer de origen rumano: «Le dijeron a la policía que lo estaban vigilando para un amigo. Incluso dijeron que tienen un contrato verbal para vigilarlo. También dijeron que viven allí. Se saben todas las triquiñuelas».

Usurpación vs allanamiento

Y, según lo que cuenta este propietario, es totalmente cierto. Por ejemplo, lo primero que hicieron al acceder al interior del local fue cambiar el bombín. Esto les permite entrar en el local okupado con su propia llave y, ante la policía, les sirve para justificar que es su domicilio. «Así no fuerzan la puerta», asegura el afectado, «es que van un paso por delante de los demás. Además, al ser un local, se considera una falta de usurpación. Si fuera una vivienda, sería un allanamiento y ahí la policía sí podría intervenir».

A la impotencia que siente en estos momentos se suma también la indignación porque, explica, ha tenido que presentar todo tipo de documentación ante la Policía Nacional para justificar que el local es de su propiedad. Algo que no se ha exigido a los okupas: «El local llevaba dos o tres años vacío. Yo he tenido que llevar a la Policía Nacional las escrituras, poderes notariales y los recibos de la contribución para demostrar que es mío. Pero los okupas no han tenido que demostrar nada. Es el mundo al revés. En un caso como este, lo que estoy viendo es que estás vendido. No se moja nadie. Ni la policía ni el estamento judicial».

Desde que acabó el último contrato de alquiler, el local, que sí tiene cédula de habitabilidad, carece de suministros de agua y electricidad. De ahí que el propietario sospeche que ahora los okupas «se enganchen a los de la comunidad o de cualquier otro sitio». Y, lo peor, no tiene ninguna confianza en que el problema vaya a tener una rápida solución. En este sentido, asegura que su abogado prepara ya una demanda de desahucio que será presentada en breve ante los juzgados de Ibiza. Sin embargo, no tiene mucha esperanza en que eso suponga una salida rápida de los okupas.

Okupas con derechos

«Todos tenemos claro que no se irán hasta que el juez los eche. Y, cuando se vayan, ocuparán otro sitio. Saben que lo pueden hacer y que tú, como propietario, estás vendido delante de las autoridades», asegura, «ellos han dicho que viven allí y que están vigilando el local para otra persona con un contrato verbal. A nivel personal, yo siento mucha impotencia porque tú respetas las normas, pagas tus impuestos y resulta que ellos tienen más derechos que tú. Legalmente, si nadie mueve un dedo, la única opción que te queda es la demanda de desahucio y esperar que no se meta más gente allí».

A la preocupación por la situación del local, este propietario une también la de los propios vecinos del edificio, que son los que «van a sufrir las consecuencias». Y es que los okupas ya están dando problemas. Así lo asegura uno de los residentes en el edificio, que también ha declinado identificarse por miedo: «Si la Policía Local los hubiera sacado cuando entraron, se hubiera acabado el problema. Pero se quedaron. Y ahora los tienes de pelea entre ellos cada noche. A la policía le dijeron que se irían este lunes pero estamos a miércoles y ahí siguen. Y no tiene pinta de que se vayan a ir».

Otra vecina del edificio señala que la comunidad vive estos días con preocupación porque «son okupas y eso está mal». «Están ahí como si fuera su casa cuando no es así», añade, «ahora ya no puedes estar aquí tranquilo. Los ves que van a la playa y que sacan a pasear al perro y regresan como si fuera su casa». Esta propietaria tiene claro que «el problema se va a alargar». Por ello, junto a otros propietarios del inmueble, ha solicitado a la comunidad la contratación de seguridad privada. «Entraron tres personas y ya hemos visto que son cuatro», denuncia, «alguno está durmiendo en un patio interior. Tenemos miedo, la verdad».

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