Ilustración con las imágenes de varias mujeres asesinadas en la Guerra Civil en Baleares

Historia

De Aurora Picornell a la condesa Rocamari: las 72 mujeres asesinadas en la guerra en Baleares

La mayor mortandad la produjeron los bombardeos indiscriminados; muchas de ellas siguen desaparecidas

La violencia contra la mujer tuvo muchas caras en la Guerra Civil. Un total de 72 mujeres cayeron víctimas en Baleares por los bombardeos indiscriminados y la represión de ambos bandos en la retaguardia. Hasta entonces, los conflictos armados afectaban solo a los hombres en edad militar. Desde 1936, la violencia se extendió a toda la población y Baleares la sufrió igual que el resto de España.

Estampa de Catalina Bestard Jaume, herida de muerte en el bombardeo de Palma del 31 de mayo de 1937.

La mayor mortandad femenina la produjeron los bombardeos, con 49 víctimas en todas las islas. En Mallorca murieron 32, de las cuales 26 fueron provocadas por el fuego republicano.

Mercedes Muñoz Martí con su hermana Paquita

Tres familias sufrieron la pérdida de tres mujeres: las Terrasa Lloret, Muñoz Martí y Ferragut Pradeny.

La familia Ferragut PradenyArchivo de la familia Bagur

Estas últimas se llamaban Àngela, Joana y Magdalena, eran de clase obrera y vivían en Palma en la actual calle Niceto Alcalá Zamora, número 12. Murieron en el bombardeo republicano del 24 de mayo de 1937 y, desde entonces, el misterio les persigue.La más pequeña, Magdalena, de sólo unos 12 años, desapareció completamente ese día. Nunca encontraron su cuerpo.

Las hermanas Muñoz Martí, en una foto del grupo de teatro

En Ibiza murieron 9 en un ataque fascista italiano y 3 en uno republicano. En Menorca fallecieron 5 mujeres por bombardeos fascistas, de las cuales dos eran las hermanas Aguedita y Esperanza Pons Olives, de solo 4 y 8 años, respectivamente.

Aurora Picornell

La mayor represión contra las mujeres la ejercieron los fascistas de Mallorca. En total asesinaron a 17 en las llamadas «sacas» clandestinas, es decir, sin juicio previo ni sentencia. Las acusaciones fueron de las más variadas: ser milicianas antifascistas, activistas de izquierdas o, simplemente, haber escondido a su marido. Los casos más conocidos son las cuatro Rojas del Molinar, entre las que estaba Aurora Picornell, y las cinco milicianas que quedaron presas tras el Desembarco de Bayo. Uno de los crímenes más salvajes se perpetró el 18 de septiembre de 1936 contra la socialista palmesana Pilar Sánchez Llabrés, la cual era madre de cuatro hijos. Según varias fuentes, fue violada y arrastrada por un coche en las afueras de Sencelles. Después, le pegaron dos tiros. Su cuerpo sigue desaparecido.

Pilar Sánchez Llabrés, asesinada en la represión franquista

Otras 20 mujeres fueron condenadas a la pena capital en Mallorca, pero después las conmutaron por años de prisión. El historiador Tomeu Garí afirma que «la represión en femenino está llena de historias sangrantes, escalofriantes y llenas de silencios». Gracias a las últimas investigaciones, sabemos el nombre de todas menos el de una. En muchos de los casos, sufrieron además torturas y violaciones. Hasta ahora se han encontrado los cuerpos de ocho de ellas. Faltan los otros nueve.

Mientras, los fascistas de Ibiza fusilaron a dos mujeres el 2 de octubre de 1936: Eulalia Marí Torres y Bárbara García Doreto, de 28 y 29 años. A esta última la acusaron por error de haber saqueado una iglesia. Cuatro días después, se demostró su inocencia.

Bárbara García Doreto y su hija EulaliaJosé Miguel L. Romero

En la Menorca republicana asesinaron de manera discriminada a una mujer: la condesa de Rocamari. Hercelia Solà Cuschieri fue detenida por intentar denunciar el asesinato de su marido, segundo jefe de la base naval de Maó. La noche del 23 de agosto de 1936 le pegaron un tiro en la cabeza y la arrojaron por un acantilado. Su cuerpo se quedó enganchado en una roca mientras agonizaba. Sus lamentos se escucharon durante varias horas. Por la mañana, tuvieron que bajar hasta ella para arrojar el cuerpo al mar. También sigue desaparecida.

Hercelia Solà Cuschieri, condesa de Rocamari

En la zona republicana de la Península fueron asesinadas tres monjas mallorquinas, una en Madrid y dos en Barcelona. Una de estas últimas se llamaba Catalina Caldés Socias, tenía 37 años y era de Sa Pobla. Su caso es especialmente insólito. Sobrevivió milagrosamente a un fusilamiento masivo en las afueras de Barcelona y, cuando buscó ayuda, los que supuestamente iban a llevarla al hospital la remataron.

Catalina Caldés, monja asesinada en Barcelona

La monja mallorquina Mari Angels Ginard Martí, asesinada en Madrid

Al margen de estas 72 muertes de la retaguardia, hubo una mujer que murió luchando en el frente. La miliciana Amalia Lobato Rosique es la única mujer que cayó en los combates de la Batalla de Mallorca. Tenía 22 años, era de Cartagena y militante de UGT. La noche del 20 de agosto de 1936 recibió un balazo en la barriga mientras defendía una posición en las afueras de Son Carrió. Está enterrada en Ciutadella.

Durante la posguerra ocurrió otra muerte simbólica: el suicidio en Mallorca de la presa comunista Matilde Landa Vaz. Era extremeña, tenía una hija y era muy popular gracias a su carisma. Tras la guerra, la encerraron en la prisión de mujeres de Palma, un antiguo convento detrás de la actual biblioteca Can Sales. El 26 de septiembre de 1942 sufrió un interrogatorio del director de la prisión. Al salir, se arrojó al vacío desde una de las terrazas. Sus compañeras siempre acusaron a las monjas de haberla presionado para que se bautizara. Cuentan que una mujer de Acción Católica, Bárbara Pons, fue la primera en acercarse al cuerpo y recoger de él una carta de color azul que se guardó. Su contenido sigue siendo un misterio. Es muy posible que esté todavía en algún archivo familiar.

Las cinco milicianas asesinadas en Manacor el 5 de septiembre de 1936