La protesta antiturismo recorre Palma entre proclamas radicales, esteladas y pitadas a la Policía

«Adoquines, palos y miedo»: el informe policial que desmonta al delegado del Gobierno tras la violencia de «radicales» en Palma

Los atestados revelan la situación de «miedo» que vivieron los agentes tras la marcha antiturismo. Jupol tilda de «irresponsable» a Alfonso Rodríguez Badal por señalar al cuerpo en lugar de defenderlo

La Policía Nacional ha acusado a una «minoría radical» de las decenas de miles de personas que la tarde del domingo participaron en la manifestación contra la saturación turística que recorrió las calles de Palma de lanzar piedras, adoquines y palos contra sus agentes, de los cuales cuatro resultaron heridos.

Los incidentes, según la versión trasladada por fuentes policiales consultadas por Europa Press, comenzaron cuando la multitud llegó a la zona de Ses Voltes, donde estaba previsto que se leyera un manifiesto y se llevarán a acabo varias actuaciones musicales.

Aunque hasta entonces la manifestación había transcurrido de forma pacífica, han explicado, el ambiente se caldeó debido a los controles de acceso establecidos para evitar aglomeraciones en un espacio que es «muy reducido».

Algunas personas se «enfadaron» y comenzaron a «zarandear» las vallas de plástico dispuestas por los agentes. Cuando la gente se puso «nerviosa» y comenzó a «insultar» a los policías, los responsables hablar con un miembro de la organización para pedirle que explicara por megafonía como se iban a organizar los accesos.

Lejos de atender su petición, esta persona, siempre de acuerdo con la versión policial, dijo que había espacio de sobra pero que la Policía no les dejaba entrar. Algunos consiguieron romper el cordón policial y acceder a Ses Voltes, pero la mayoría tuvieron que seguir el final de la manifestación desde las murallas.

Lanzaron piedras, botellas y los rodearon

Otro grupo de personas, de acuerdo con las citadas fuentes, trató de acceder por la pasarela junto al pequeño lago artificial. Aunque había un control policial para que la gente entrara «poco a poco», algunos manifestantes lo saltaron, se subieron a las piedras o se tiraron al agua. También «lanzaron piedras, botellas y rodearon» a los agentes, quienes tuvieron que ser ayudados por otro indicativo policial.

El delegado del Gobierno en Baleares, Alfonso Rodríguez, ha explicado en una rueda de prensa celebrada la mañana de este lunes que tanto él como los responsables policiales hablaron con los organizadores de la protesta en los días previos para trasladarles que Ses Voltes no era un lugar «idóneo» para albergar a la multitud que se esperaba y proponerles un cambio de lugar.

«Hubo un primer cierre de control de aforo y cuando se vio que la ocupación no estaba completa se permitió una segunda entrada hasta lo que la Policía consideró necesario para garantizar la seguridad», ha señalado Rodríguez.

Una vez finalizó la lectura del manifiesto y el canto de 'La Balanguera', el himno de Mallorca, varios centenares de manifestantes se desplazaron hasta uno de los extremos de la avenida Antoni Maura, la que hace esquina con el Passeig Sagrera.

Una minoría radical

Allí, según la versión policial, una «minoría de radicales muy violenta y agresiva» siguió lanzándoles piedras, adoquines y palos. Los agentes que formaban parte del dispositivo, de los cuales cuatro sufrieron heridas, vivieron una situación de «miedo».

Hubo algún manifestante que agredió a policías y otro que agredió a un turista que se acercó a la zona para grabar los hechos. Todo ello, han argumentado las fuentes, llevó a los agentes a realizar varias cargas policiales y a lanzar disparos «de fogueo» con las pistolas de proyectiles de goma --es decir, salvas-- con la intención de dispersar a la gente.

Una persona, aunque una vez ya se habían disuelto los disturbios, fue arrestada como supuesta autora de los delitos de lesiones, atentado contra agente de la autoridad y desordenes públicos. La mañana de este lunes seguía arrestado en comisaría a la espera de pasar a disposición de la autoridad judicial.

Las fuentes policiales consultadas han garantizado que la Policía Nacional actuará «con contundencia» contra cualquier conducta «reprobable» durante los disturbios, tanto por parte de los manifestantes como por parte de los integrantes del dispositivo de seguridad.

De hecho, esta misma mañana el delegado del Gobierno ha solicitado al jefe superior de la Policía Nacional en el archipiélago, José Antonio Puebla, que abra una investigación interna para determinar si las cargas fueron proporcionales y si es necesario depurar algún tipo de responsabilidad.

También se está investigando las lesiones que sufrió un fotoperiodista que estaba dando cobertura informativa a la protesta a manos de un agente, quien le golpeó con la porra y le provocó una herida sangrante en la cabeza.

Una acción que, para las fuentes policiales, no se puede justificar, por lo que se identificará al responsable y se actuará «con contundencia».

Jupol carga contra radicales infiltrados

El sindicato policial Jupol, en un comunicado, ha recriminado al delegado del Gobierno en Baleares que haya definido las cargas como «desmedidas y violentas». A su entender, como máximo responsable de las fuerzas de seguridad en el archipiélago «debería preocuparse por lo verdaderamente importante, que cuatro policías nacionales resultaron herido mientras cumplían con su obligación de garantizar el orden público».

«Resulta profundamente desafortunado e irresponsable que, en lugar de respaldar a los agentes que arriesgan su integridad física para proteger a los ciudadanos y garantizar la seguridad ciudadana, opte por realizar declaraciones que cuestionan su actuación sin poner el foco en la violencia sufrida por los policías», ha sostenido Jupol.

Quien ostenta la «máxima responsabilidad en materia de seguridad», ha añadido, debe actuar «con rigor, responsabilidad institucional y apoyo a quienes cumplen la ley, no contribuir a desacreditar su trabajo».

«En lugar de señalar a la Policía Nacional, debería explicar que la intervención fue consecuencia de la actuación de grupos radicales infiltrados que previamente atacaron a los agentes, obligando a intervenir para restablecer el orden público. La Policía Nacional actuó, como siempre, haciendo un uso proporcional, congruente y progresivo de los medios de dotación, conforme a la legalidad vigente y a los principios que rigen la actuación policial», ha defendido la organización sindical.