Cargas policiales durante una manifestación contra la saturación turística, a 26 de julio de 2026, en Palma

Cargas policiales durante una manifestación contra la saturación turística, a 26 de julio de 2026, en PalmaEuropa Press

Manifestación antiturismo

El delegado del Gobierno señala a la Policía y califica las cargas en Palma de «violentas y desmedidas» pero se niega a dimitir

Alfonso Rodríguez cede ante la izquierda y ataca la actuación de los agentes en la manifestación antiturismo siendo el responsable político del dispositivo

Cercado por las exigencias de cese vertidas por sus socios de la izquierda radical, el delegado del Gobierno en Baleares, el socialista Alfonso Rodríguez, ha optado por poner directamente a los pies de los caballos a la Policía Nacional. Tras el incendio político desatado tras la manifestación antiturismo de este domingo en Palma, Rodríguez ha mantenido el tono de acoso a las Fuerzas de Seguridad expuesto en sus redes sociales y ha admitido públicamente que las cargas policiales fueron «violentas y desmedidas».

En una comparecencia ante los medios convocada este lunes para dar explicaciones sobre los graves altercados que se saldaron con heridos y un detenido, el representante del Ejecutivo de Pedro Sánchez se ha alineado con las tesis de los manifestantes. Rodríguez ha llegado a sostener que algunas de las intervenciones de la Unidad de Intervención Policial (UIP) contaron con «un empleo de la violencia que no se ajustaba al riesgo que podían suponer los manifestantes».

La rueda de prensa llega tras la tormenta desatada por formaciones como Més per Mallorca o la plataforma activista 'Menys Turisme, Més Vida', que exigían abiertamente su dimisión como máximo responsable de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad en el archipiélago. Sin embargo, Rodríguez ha descartado asumir cualquier tipo de responsabilidad política o presentar su renuncia por lo sucedido.

«Lejos de pensar en mi dimisión, sigo pensando en trabajar como he hecho para intentar que el derecho a la manifestación no se conculque y que la actuación policial se ajuste a ese derecho», ha aseverado el socialista, descargando toda la responsabilidad en el estamento policial.

En este sentido, ha confirmado que en una reunión celebrada a primera hora de este lunes ha exigido al jefe superior de la Policía Nacional en Baleares, José Antonio Puebla, la elaboración de informes exhaustivos para determinar si es necesario abrir expedientes y «depurar responsabilidades» entre los agentes que intervinieron en el operativo.

La manifestación convocada este domingo en Palma contra el modelo turístico degeneró en su tramo final en graves altercados, lanzamientos de objetos e insultos a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Los disturbios, protagonizados por grupos de radicales —algunos de ellos con el rostro cubierto—, obligaron a intervenir a la Policía Nacional y se saldaron con al menos ocho personas atendidas por los servicios sanitarios.

Los incidentes se desencadenaron tras la lectura del manifiesto y las actuaciones musicales en la zona de Ses Voltes. Al término del acto, cientos de asistentes se desplazaron hacia la avenida Antoni Maura con la intención de acceder al Parc de la Mar, donde se encontraron con un fuerte dispositivo policial desplegado para garantizar la seguridad.

En ese punto, la tensión escaló rápidamente. Decenas de manifestantes acorralaron a los agentes al grito de consignas de tinte violento: vergüenza me daría ser policía» o «fuera las fuerzas de ocupación». En medio del acoso, un grupo de violentos comenzó a lanzar objetos y botellas contra los agentes.

Ante la escalada de la violencia y para frenar los ataques, los efectivos de la Unidad de Intervención Policial (UIP) realizaron disparos disuasorios con proyectiles de goma y cargaron contra los alborotadores. Los enfrentamientos se prolongaron durante más de una hora, y se registraron hasta tres cargas policiales adicionales antes de que la zona quedara completamente despejada hacia las 23.00 horas.

Según datos del SAMU 061, los sanitarios atendieron en el lugar a ocho personas. Dos de los heridos fueron trasladados con pronóstico reservado a un centro hospitalario, entre ellos un joven que sufría un golpe sangrante en la cabeza.

Furia en la izquierda

Los altercados desataron una inmediata tormenta política. Formaciones de la izquierda no han tardado en arremeter contra las Fuerzas de Seguridad y exigir responsabilidades políticas.

El diputado de Sumar-Més en el Congreso, Vicenç Vidal, reclamó abiertamente la dimisión inmediata del delegado del Gobierno en Baleares, el socialista Alfonso Rodríguez, calificando la intervención policial de «desproporcionada». En la misma línea se pronunciaron la coordinadora de Podemos en las islas, Lucía Muñoz, y las Juventudes Socialistas de Mallorca.

El atestado

El atestado de la Policía Nacional sobre los incidentes registrados al término de la manifestación contra la masificación turística de este domingo en Palma concluye que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad actuaron para repeler «agresiones» de grupos violentos, en unos altercados que se saldaron con cinco agentes lesionados, un detenido y ocho manifestantes atendidos por los servicios sanitarios.

La intervención policial se produjo en respuesta a lanzamientos masivos de piedras, botellas, impactos de palos de banderas y pancartas, así como daños a vehículos policiales. Durante los disturbios fue arrestada una persona acusada de derribar y atacar a un agente que había acudido a auxiliar a una pareja de turistas agredida previamente por un grupo de manifestantes.

El informe policial sitúa los primeros focos de tensión durante la lectura del manifiesto. Los responsables del dispositivo de seguridad habían solicitado previamente a los organizadores trasladar el acto final al Parc de la Mar para evitar los riesgos de aglomeración en el recinto de Ses Voltes. Ante la negativa de los promotores, la Policía estableció filtros de acceso para regular la entrada de las cerca de 25.000 personas que secundaron la marcha.

Según el relato de la Policía, algunos asistentes reaccionaron de forma agresiva ante estos controles, zarandeando las vallas y empujando a los agentes. El atestado señala que los mandos policiales pidieron a la organización que explicara por megafonía el límite de aforo por motivos de seguridad; sin embargo, responsabilizaron al despliegue de una «restricción arbitraria», lo que incrementó el nerviosismo de la multitud.

«Obligados a defenderse»

Posteriormente, cuando los organizadores optaron por desplazar la lectura del manifiesto fuera del recinto, se reprodujeron los actos de violencia. De acuerdo con el atestado, los agentes se vieron rodeados y «obligados a defenderse».

Los enfrentamientos más graves se concentraron en el cruce entre la avenida Antoni Maura y el paseo Sagrera, donde grupos radicales intensificaron el lanzamiento de objetos contundentes. La Policía justifica que, en los momentos de mayor tensión y para garantizar la seguridad, la Unidad de Intervención Policial (UIP) recurrió al uso de porras. Los servicios del SAMU 061 asistieron a ocho personas en la zona, trasladando a dos de ellas a centros hospitalarios con pronóstico reservado.

La presidenta del Govern balear, Marga Prohens, ha calificado asimismo de «impactantes» las imágenes de las cargas y ha solicitado explicaciones formales a la Delegación del Gobierno.

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