Miguel Ángel Pérez Triano, delegado del Gobierno en Ceuta
Exclusiva
El delegado del Gobierno en Ceuta estuvo desaparecido 9 horas tras recibir la llamada del CNI que insistió en la avalancha
Miguel Ángel Pérez Triano, delegado del Gobierno en Ceuta, estuvo incomunicado durante 9 horas el día de la avalancha mientras se producía la entrada masiva de inmigrantes ilegales en la ciudad. Según varios testimonios a los que ha accedido El Debate, Pérez Triano estuvo «inoperativo, totalmente incomunicado». El CNI le avisó 72 horas antes de lo que iba a ocurrir a pesar de que posteriormente dijo que nadie le había alertado. Los documentos que ha desclasificado el Gobierno demuestran que no dijo la verdad.
La cronología de aquella jornada, reconstruida a partir de los datos a los que ha tenido acceso este periódico, sitúa el arranque del episodio a las 11:00 de la mañana del 30 de julio, cuando la monitorización de fronteras detectó familias enteras rodeando a nado el espigón fronterizo. A las 11:30 comenzó lo que los propios documentos denominan «asalto masivo», con un flujo de entrada que llegó a los 5.200 inmigrantes por hora, cifra que, según los mismos datos, «obviamente sobrepasaría cualquier capacidad de contención y de control fronterizo». Desde ese momento, y hasta las 20:30 de la tarde, no consta ninguna actuación del delegado del Gobierno. En ese intervalo, a las 19:00, los comerciantes de la ciudad ya habían cerrado sus establecimientos por la situación de inseguridad, y a las 20:00 la cifra de inmigrantes dentro de Ceuta se situaba entre 45.000 y 55.000 personas. Fue solo a las 20:30, con la ciudad ya desbordada, cuando solicitó el despliegue de personal militar en apoyo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. En ese momento, el Jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD) dictó la instrucción de apoyo que activaría, ya de madrugada, el «embolsamiento» de inmigrantes en el polígono de El Tarajal y zonas cercanas.
El día anterior, Gonzalo Sanz, el jefe de Gabinete de Pérez Triano recibió a través de una llamada telefónica que duró 11 minutos un nuevo aviso del CNI. El delegado, según Melchor León, del PSOE de Ceuta, estuvo escuchando la llamada aunque el interlocutor fue su mano derecha.
Este periódico se ha puesto en contacto con el gabinete de Pérez Triano para conocer con detalle qué hizo el delegado del Gobierno durante esas nueve horas. La respuesta que ha trasladado el gabinete ha sido: «Estuvo con mil reuniones y llamadas». Al pedir que precisaran con quién se reunió, dónde y con qué motivo, desde el gabinete se han negado a dar esa información. Preguntado de forma expresa sobre si el delegado permaneció tres horas en una comida mientras se producía la entrada masiva en la ciudad, desde el gabinete en un primer lugar se sostuvo que «tengo que consultar qué decirte» para posteriormente decir que «ni siquiera comió». Pese a ello, no han aportado ningún dato sobre dónde comió, con quién ni a qué hora, información que este periódico ha reclamado en más de una ocasión sin obtener respuesta.
Los documentos desclasificados por el Gobierno recogen que el CNI trasladó a la Delegación del Gobierno en Ceuta, el 29 de julio a las 13:52 un aviso en el que precisaba que en redes sociales circulaba un llamamiento para «asalto por valla y mar» previsto para el día siguiente a las ocho de la tarde, aprovechando que las fuerzas de seguridad marroquíes «estarán liados» con la Fiesta del Trono. El CNI cuantificó entonces el alcance de la convocatoria en dos grupos con un total de 180.000 seguidores. Pérez Triano, sin embargo, sostuvo con posterioridad que nadie le había alertado de lo que iba a ocurrir. Los propios documentos desmienten esa versión con fecha, hora y contenido literal del aviso.
El aviso del 29 de julio no fue el primero. Los chats desclasificados entre el CNI y el gabinete de la Delegación del Gobierno en Ceuta muestran que el Centro llevaba insistiendo desde el 27 de julio, cuando pidió una «reunión urgente con Ciudad, Policía Nacional y Guardia Civil para tema nadadores». La Delegación respondió que informaría «cuando quieras», y al día siguiente el CNI volvió a preguntar por el resultado de aquel encuentro sin obtener detalle alguno. El 28 de julio a las 17:07 el CNI remitió además el cartel de convocatoria de la concentración «Ceuta alza la voz», prevista para el 2 de agosto, advirtiendo de sus «posibles consecuencias sobre el orden público». Y la mañana del 29 de julio, antes del aviso de las 13:52, el CNI ya había compartido con el gabinete un pantallazo sobre un supuesto acuerdo preliminar entre Marruecos y España para la devolución de inmigrantes, precisando que ninguna autoridad lo había confirmado todavía.
La respuesta del gabinete de la Delegación al aviso más detallado, el de las 13:52 del 29 de julio, fue un mensaje de dos palabras: «Sus rilas». A esa respuesta le siguió, a las 21:34 de esa misma noche, una llamada telefónica de once minutos entre el CNI y el gabinete de Pérez Triano, cuyo contenido no figura transcrito en la documentación desclasificada. Fue la última comunicación registrada entre ambos organismos antes de que, catorce horas después, estallara en Ceuta lo que los propios documentos de Inteligencia califican como el mayor desplazamiento masivo de inmigrantes de la historia de España en la ciudad.
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