Sánchez junto con el presidente de Argel el pasado 20 de julio

El comentario de Sánchez sobre su sintonía con Argelia horas antes del colapso en Ceuta

El «punto de inflexión» con Argelia anunciado por Sánchez en Palma precede a una nueva crisis migratoria en Ceuta mientras Exteriores niega que Marruecos esté tomando represalias

Una oleada migratoria estalló en Ceuta este jueves apenas 24 horas después de que Pedro Sánchez presumiera de su sintonía con Argelia.

El miércoles, durante su tradicional despacho de verano con el Rey Felipe VI en el Palacio de la Almudaina de Palma, el presidente del Gobierno aludió expresamente a las relaciones diplomáticas con Argelia preguntado por la prensa local sobre su reciente encuentro con el presidente argelino, Abdelmadjid Tebboune, y el primer ministro Sifi Ghrieb el pasado 20 de julio.

El presidente se mostró muy optimista ante lo que calificó como un «punto de inflexión» en las relaciones con Argelia y aseguró que el entendimiento permitiría activar y promover los procesos de repatriación de los migrantes irregulares que alcanzan las costas de Baleares.

«Creo que hay un punto de inflexión a consecuencia de esta visita. Una de las cuestiones que yo le trasladé al presidente Tebounne y a su gobierno es la necesidad de activar los mecanismos de repatriación de manera mucho más intensa», explicó ante los medios de comunicación locales, que le preguntaron por este tema de suma importancia por su relación con la crisis migratoria que vive el archipiélago con la llegada incesante de pateras desde la plenamente consolidada ruta argelina.

Solo unas horas después de este comentario del presidente, ya este jueves, la frontera terrestre y marítima de Ceuta sufrió una severa presión migratoria. Centenares de personas intentaron acceder a la ciudad autónoma bordeando el espigón fronterizo y superando los controles de entrada, lo que obligó a desplegar un refuerzo de los efectivos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado e interrumpió el normal funcionamiento de la zona fronteriza.

Ante la coincidencia temporal entre las declaraciones sobre el acercamiento al Ejecutivo argelino y el incremento repentino de la llegada de inmigrantes a Ceuta, el Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación ha salido al paso para calmar los ánimos con Marruecos y desvincular ambos episodios.

Exteriores lo desvincula

El departamento que dirige José Manuel Albares encuadra el episodio de Ceuta dentro de las oscilaciones habituales en la presión migratoria del norte de África y se reitera el compromiso del Gobierno con la custodia de las fronteras nacionales y de la Unión Europea.

Pero la correlación temporal con el restablecimiento de las relaciones con Argelia ha levantado las sospechas apenas unos días después del acercamiento español a Argel. El pasado 20 de julio, el Ejecutivo español ensalzó el giro en las relaciones bilaterales y señaló que «España ve a Argelia no solo como un país vecino, sino como un socio estratégico y sobre todo como un país amigo».

En su nota de prensa anunciaba la celebración en otoño de la VIII Reunión de Alto Nivel (RAN) y fijaba como eje la cooperación en la «gestión de los flujos migratorios y la lucha contra el terrorismo». El propio Sánchez declaró entonces: «El diálogo es la base sobre la que se construye todo lo demás».

En este encuentro bilateral, ambos países acordaron «el refuerzo del diálogo político, el fortalecimiento del partenariado económico y una mayor cooperación en el ámbito regional e internacional».

En el plano internacional, ambos dirigentes coincidieron en la importancia de «reforzar la cooperación entre dos países llamados a actuar como puente entre Europa y África». Pedro Sánchez aseguró que «solo trabajando juntos podremos afrontar con éxito los retos que más preocupan a nuestras sociedades, como son el coste de la vida, la seguridad y la emergencia climática».